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sábado, 8 de julio de 2023

GÉNESIS 122

 





José anuncia al faraón que ha llegado su familia e incluso le presenta a alguno de sus hermanos y después a su padre, los cuales, después de decir que son pastores, le solicitan la tierra de Gosén, a la cual dice el faraón a José que toda la tierra de Egipto está a su disposición. (47,1-6)

11 José estableció a su padre y a sus hermanos, asignándoles una propiedad en la tierra de Egipto, en la mejor parte de la tierra, en el distrito de Rameses, como lo había mandado el faraón,
12 y proveyó de pan a su padre y a sus hermanos y a toda la casa de su padre, según el número de las familias.

Aquí parece existir una contradicción, pues si se está hablando de Gosén, ¿por qué luego se dice que él se estableció en el distrito de Rameses?

En la Biblia, Nacar Colunga, viene una nota que a este respecto dice: La tradición señala como primera habitación de Israel el país de Gosen. Era la tierra más apta para la vida de los hijos de Jacob, pero es natural que con el tiempo se extendieran fuera de esta región. Aquí se menciona Rameses, pero muy probablemente ocupaba el sitio de Pelusio, a cuya región convenía el calificativo de “lo mejor de la tierra”. El salmo 78, 12.43 habla de Tanís, que era la capital de la dinastía hicsa.

Paréceme absurdo que antes de establecerse los hijos de Israel pudieran extenderse y considero atrevida esta afirmación, cuando ni siquiera se conoce la ubicación del distrito de Rameses. Por ello se me ocurre una explicación más sencilla: O en el país de Gosen, había un distrito llamado Ramesses, o bien en el distrito de Ramesses había una zona llamada el país de Gosen, es decir, una zona contenía a la otra.

José recoge a cambio de trigo todo el dinero que había en Egipto y en Canán (47,14). Cuando se le terminó el dinero recogió los ganados (47,16-17) y cuando se le volvió a terminar el trigo vendieron sus tierras al faraón a cambio de trigo, por lo cual todo pasó a ser propiedad del faraón. (47,18-21)

Para entender este trozo sobre la política de José es preciso notar la naturaleza del suelo de Egipto y su fertilidad, que depende del Nilo y exige grandes trabajos de canalización y conservación de los canales, que sólo el gobierno puede ejecutar. Esto impuso siempre un régimen especial en la propiedad agrícola, manifestada por la prestación personal, la requisa de los ganados y una propiedad limitada sobre la tierra.

En el imperio antiguo parece que eran los señores feudales los que ejercían este alto dominio que luego pasó a mano de los faraones y en ellas persistió en una u otra forma hasta el siglo XIX. (115)

22 Sólo dejó de comprar las tierras a los sacerdotes, porque éstos recibían del faraón una porción y no tuvieron que vender sus tierras.

De las tierras de los sacerdotes dice Herodoto que estaban exentas de tributo. (116) Cosa esta nada extraña, pues el clero de cualquier religión siempre tiene una serie de privilegios, sin duda alguna por el poder que posee sobre los demás.

26 Dio José una ley, que todavía hoy subsiste, por la cual pertenece al faraón el quinto del producto de las tierras de Egipto. Sólo las tierras de los sacerdotes no son del faraón.

Creo que sobra todo comentario, pues este versículo está clarísimo.

27 Habitó Israel en la tierra de Egipto, en la región de Gosén, y adquirieron allí posesiones, creciendo y multiplicándose grandemente.

Aunque tuvieron unos años malos, al fin los Elohim favorecen a su pueblo, no vaya a ser que se enfaden y renieguen de ellos, como se expresa en el Éxodo -libro más inmediato- donde como los Elohim los abandonan en determinadas ocasiones, el pueblo reniega de ellos.

Como se ve en este versículo, habitaron la región de Gosén no teniendo por qué haber confusión con Rameses.

Vivió Jacob 147 años, lo que nos demuestra cómo va bajando la longevidad de los patriarcas.

Israel llama a José y le pide que cuando muera no le sepulte en Egipto e incluso se lo hace jurar. Su deseo es descansar junto a sus padres, es decir, en la tierra de Canán que era la tierra prometida pero que nunca se alcanza.

GÉNESIS 121

 




CAPITULO 47 JACOB EN EGIPTO

Biblia Nacar-Colunga

1 Fue José a anunciar al faraón: “Mi padre y mis hermanos, con sus ovejas y sus bueyes y todo cuanto tienen, han venido de la tierra de Canaán y están en la tierra de Gosén.”
2 Habiendo llevado consigo a cinco de sus hermanos, se los presentó al faraón;'
3 y el faraón les preguntó: “¿Cuál es vuestra ocupación?” Ellos respondieron: “Nosotros, tus siervos, somos ganaderos desde nuestra infancia hasta ahora, y lo mismo fueron nuestros padres.”
4 Dijéronle también: “Hemos venido para habitar en esta tierra, pues no tenemos pasto para nuestros rebaños, por ser grande el hambre en la tierra de Canaán. Permite, pues, que habiten tus siervos en la tierra de Gosén.”
5 Y el faraón dijo a José: “Tu padre y tus hermanos han venido a ti.
6 Tienes a tu disposición toda la tierra de Egipto; establece a tu padre y a tus hermanos en lo mejor de la tierra; que habiten en la tierra de Gosén, y si sabes que hay entre ellos hombres capaces, hazlos mayorales de mis ganados.”
7 José hizo venir a su padre y le presentó al faraón. Jacob saludó al faraón,
8 y éste le preguntó: “¿Cuántos años tienes?”
9 Jacob contestó: “Ciento treinta son los años de mi peregrinación. Corta y mala ha sido mi vida, y no llega al tiempo de la peregrinación de mis padres.”
10 Jacob saludó de nuevo al faraón y se retiró de su presencia.
11 José estableció a su padre y a sus hermanos, asignándoles una propiedad en la tierra de Egipto, en la mejor parte de la tierra, en el distrito de Rameses, como lo había mandado el faraón,
12 y proveyó de pan a su padre y a sus hermanos y a toda la casa de su padre, según el número de las familias.
13 Ya no había pan en toda aquella tierra, pues el hambre era muy grande, y Egipto y la tierra de Canaán estaban exhaustos por el hambre.
14 José llegó a recoger, a cambio de trigo, todo cuanto dinero había en el país de Egipto y en la tierra de Canaán, e hizo entrar el dinero en la casa del faraón,
15 Cuando se acabó el dinero en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán, venían todos los egipcios a José, diciéndole: “Danos pan. ¿Vamos a morir en tu presencia? Mira que ya nos falta dinero.”
16 José les dijo: “Puesto que os falta dinero, traedme vuestros ganados y os daré pan a cambio de ellos.”
17 Trajeron sus ganados, y José les dio pan a cambio de caballos, rebaños de ovejas y de bueyes y de asnos. Aquel año los proveyó de trigo a cambio de todos sus ganados.
18 Pasado éste, vinieron al siguiente, y le dijeron: “No se le oculta a nuestro señor que se nos ha acabado el dinero y que le hemos dado nuestros ganados, ni a nuestro señor se le oculta que nos no queda más que nuestro cuerpo y nuestras tierras.
19 ¿Vamos a perecer ante ti nosotros y nuestras tierras? Cómpranos y compra nuestras tierras por pan: seremos nosotros y nuestras tierras esclavos del faraón; danos para sembrar, para que podamos vivir y no muramos y no se queden yermas nuestras tierras.”
20 José adquirió para el faraón todas las tierras de Egipto, pues los egipcios, obligados por el hambre, vendieron cada uno su campo, y la tierra vino a ser propiedad del faraón,
21 y sometió a la servidumbre del faraón tierras y pueblos desde el uno al otro extremo de la tierra de Egipto.
22 Sólo dejó de comprar las tierras a los sacerdotes, porque éstos recibían del faraón una porción y no tuvieron que vender sus tierras.
23 Y dijo José al pueblo: “Hoy os he comprado para el faraón a vosotros y a vuestras tierras. Ahí tenéis para sembrar; sembrad vuestras tierras.'
24 Al tiempo de la recolección, daréis el quinto al faraón, y las otras cuatro partes serán para vosotros, para sembrar y para manteneros vosotros, los de vuestra casa y vuestras familias.”
25 Ellos le dijeron: “Nos das la vida. Que hallemos gracia a los ojos de nuestro señor, y seremos siervos del faraón.”
26 Dio José una ley, que todavía hoy subsiste, por la cual pertenece al faraón el quinto del producto de las tierras de Egipto. Sólo las tierras de los sacerdotes no son del faraón.
27 Habitó Israel en la tierra de Egipto, en la región de Gosén, y adquirieron allí posesiones, creciendo y multiplicándose grandemente.
28 Vivió Jacob en la tierra de Egipto diecisiete años, siendo todos los días de su vida ciento cuarenta y siete años.
29 Cuando los días de Israel se acercaban a su fin, llamó a su hijo José y le dijo: “Si he hallado gracia a tus ojos, pon, te ruego, la mano bajo mi muslo y haz conmigo favor y fidelidad. No me sepultes en Egipto.
30 Cuando me duerma con mis padres, sácame de Egipto y sepúltame en su sepulcro.” José le respondió: “Haré lo que me dices.”
31 “Júramelo,” dijo Jacob. José se lo juró, e Israel se postró sobre la cabecera del lecho.





Biblia Kadosh Israelita Mesiánica

1 Entonces Yosef entró, y le dijo a Faraón: 'Mi padre y mis hermanos han venido de la tierra de Kenaan con sus rebaños, ganado y todas sus posesiones; ahora mismo están en la tierra de Goshen.'
2 El tomó cinco de sus hermanos y los presentó a Faraón.
3 Faraón dijo a sus hermanos: '¿Cuál es la ocupación de ustedes?' Ellos respondieron a Faraón: 'Tus sirvientes son pastores, ambos nosotros y nuestros antepasados.'
4 Y añadió: 'hemos venido a vivir en la tierra, porque en la tierra de Kenaan no hay lugar para pastar los rebaños de tus sirvientes, la hambruna es tan severa allí. Por lo tanto, por favor, deja que tus sirvientes vivan en la tierra de Goshen.'
5 Faraón dijo a Yosef: 'Que vivan en la tierra de Goshen. Y si tú conoces que entre ellos hay hombres capaces, hazlos cuidar mi ganado.' Así, pues, Ya'akov y sus hijos vinieron a Mitzrayim. Y Faraón rey de Mitzrayim, oyó de esto. Y Faraón habló a Yosef, diciendo: 'Tu padre y tus hermanos han venido a ti,
6 observa, y la tierra de Mitzrayim está delante de ti; en la mejor tierra asienta a tu padre y tus hermanos.'
7 Yosef entonces trajo a Ya'akov su padre y lo presentó a Faraón, y Ya'akov bendijo a Faraón.
8 Faraón preguntó a Ya'akov: '¿Qué edad tienes?'
9 Y Ya'akov respondió: 'Los días de mi peregrinación han sido de 130 años; ellos han sido pocos y difíciles, y no alcanzan al número de los años de la vida de mis padres en su peregrinación.[129]'
10 Entonces Ya'akov bendijo a Faraón y se fue de su presencia.
11 Yosef encontró un lugar para su padre y hermanos, y les dio propiedad en la tierra de Mitzrayim, en la mejor región del país, en la tierra de Raamses, como Faraón había ordenado.
12 Yosef proveyó alimentos para su padre, sus hermanos, toda la casa de su padre, grano para cada persona.
13 No había alimentos en ningún lugar, porque la hambruna era severa, así que ambos Mitzrayim y Kenaan se volvieron débiles del hambre.

14 José llegó a recoger, a cambio de trigo, todo cuanto dinero había en el país de Egipto y en la tierra de Canaán, e hizo entrar el dinero en la casa del faraón,
15 Cuando se acabó el dinero en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán, venían todos los egipcios a José, diciéndole: “Danos pan. ¿Vamos a morir en tu presencia? Mira que ya nos falta dinero.”
16 José les dijo: “Puesto que os falta dinero, traedme vuestros ganados y os daré pan a cambio de ellos.”
17 Trajeron sus ganados, y José les dio pan a cambio de caballos, rebaños de ovejas y de bueyes y de asnos. Aquel año los proveyó de trigo a cambio de todos sus ganados.
18 Pasado éste, vinieron al siguiente, y le dijeron: “No se le oculta a nuestro señor que se nos ha acabado el dinero y que le hemos dado nuestros ganados, ni a nuestro señor se le oculta que nos no queda más que nuestro cuerpo y nuestras tierras.
19 ¿Vamos a perecer ante ti nosotros y nuestras tierras? Cómpranos y compra nuestras tierras por pan: seremos nosotros y nuestras tierras esclavos del faraón; danos para sembrar, para que podamos vivir y no muramos y no se queden yermas nuestras tierras.”
20 José adquirió para el faraón todas las tierras de Egipto, pues los egipcios, obligados por el hambre, vendieron cada uno su campo, y la tierra vino a ser propiedad del faraón,
21 y sometió a la servidumbre del faraón tierras y pueblos desde el uno al otro extremo de la tierra de Egipto.
22 Sólo dejó de comprar las tierras a los sacerdotes, porque éstos recibían del faraón una porción y no tuvieron que vender sus tierras.
23 Y dijo José al pueblo: “Hoy os he comprado para el faraón a vosotros y a vuestras tierras. Ahí tenéis para sembrar; sembrad vuestras tierras.'
24 Al tiempo de la recolección, daréis el quinto al faraón, y las otras cuatro partes serán para vosotros, para sembrar y para manteneros vosotros, los de vuestra casa y vuestras familias.”
25 Ellos le dijeron: “Nos das la vida. Que hallemos gracia a los ojos de nuestro señor, y seremos siervos del faraón.”
26 Dio José una ley, que todavía hoy subsiste, por la cual pertenece al faraón el quinto del producto de las tierras de Egipto. Sólo las tierras de los sacerdotes no son del faraón.
27 Habitó Israel en la tierra de Egipto, en la región de Gosén, y adquirieron allí posesiones, creciendo y multiplicándose grandemente.
28 Vivió Jacob en la tierra de Egipto diecisiete años, siendo todos los días de su vida ciento cuarenta y siete años.
29 Cuando los días de Israel se acercaban a su fin, llamó a su hijo José y le dijo: “Si he hallado gracia a tus ojos, pon, te ruego, la mano bajo mi muslo y haz conmigo favor y fidelidad. No me sepultes en Egipto.
30 Cuando me duerma con mis padres, sácame de Egipto y sepúltame en su sepulcro.” José le respondió: “Haré lo que me dices.”
31 “Júramelo,” dijo Jacob. José se lo juró, e Israel se postró sobre la cabecera del lecho.

martes, 4 de julio de 2023

GÉNESIS 120

 




CAPITULO 46 JACOB Y SUS HIJOS EN EGIPTO

Biblia Nacar-Colunga
1 Partióse Israel con todo cuanto tenía, y, al llegar a Bersabé, ofreció sacrificios al Dios de su padre, Isaac.
2 Dios habló a Israel en visión nocturna, diciéndole: “Jacob, Jacob”; él contestó: “Heme aquí”;'
3 y le dijo: “Yo soy El, el Dios de tu padre; no ternas bajar a Egipto, pues yo te haré allí un gran pueblo.'
4 Yo bajaré contigo a Egipto y te haré volver a subir.
5 José te cerrará los ojos.”
6 Lleváronse también sus ganados y los bienes que habían adquirido en la tierra de Canaán, y Jacob se encaminó a Egipto con toda su familia.
7 Llevó con él a Egipto a sus hijos y a los hijos de sus hijos, a sus hijas y a las hijas de sus hijas; toda su familia entró con él en Egipto.'
8 He aquí los nombres de los hijos de Israel que llegaron a Egipto: Jacob y sus hijos, el primogénito, Rubén.
9 Hijos de Rubén: Janoc, Falú, Jesrom y Carmi.
10 Hijos de Simeón: Yemuel, Yamín, Obad, Yakín, Sojar y Saúl, hijo de la cananea.
11 Hijos de Leví: Gersón, Quehat y Merarí.
12 Hijos de Judá: Er, Onán, Selá, Fares y Zeraj. Pero Er y Onán habían muerto en la tierra de Canaán. Hijos de Fares: Jesrom y Yamuel.
13 Hijos de Isacar: Tola, Púa, Yob y Simrón.
14 Hijos de Zabulón: Sered, Elón y Yajleel.
15 Estos son los hijos que Lía parió a Jacob en Padán-Aram, con su hija Dina. Sus hijos e hijas eran en total treinta y tres personas.
16 Hijos de Gad: Sifyón y Jagguí, Suní y Esbón, Erí, Arodí y Arelí.
17 Hijos de Aser: Yimná, Yisvá, Yisví, Beriá y Seraj, hermana de ellos. Hijos de Beriá: Jeber y Malkiel.
18 Estos son los hijos de Zelfa, la esclava que había dado Labán a Lía, su hija, y que ella parió a Jacob. Dieciséis personas.
19 Hijos de Raquel, la mujer de Jacob: José y Benjamín.
20 Nacieron a José, en Egipto, de Asenet, hija de Putifar, sacerdote de On, Manasés y Efraím.
21 Hijos de Benjamín: Bela, Beker, Asbel, Guerá, Naamán, Ejí, Ros, Muppim, Juepim y Ared.
22 Estos son los hijos de Raquel que le nacieron a Jacob: en total catorce personas.
23 Hijos de Dan: Jusim.
24 Hijos de Neftalí: Yajseel, Guní, Yeser y Sillem.
25 Estos son los hijos de Bilhá, que dio Labán a Raquel, su hija, y de ella le nacieron a Jacob. En todo, siete personas. 26 El total de las personas que vinieron con Jacob a Egipto procedentes de él, sin contar las mujeres de sus hijos, era de sesenta y seis.
26
27 Los hijos de José nacidos en Egipto eran dos. El total de las personas de la familia de Jacob que vinieron a Egipto fueron setenta.
28 Jacob había mandado delante de él a Judá para que se presentase a José y se informase acerca de Gosén; y, llegado a la tierra de Gosén,'
29 hizo José preparar su carro, y, subiendo en él, se fue a Gosén al encuentro de Israel, su padre. En cuanto le vio, se echó al cuello, y lloró largo tiempo sobre su cuello.
30 Israel dijo a José: “Ya puedo morir, pues he visto tu rostro y vives todavía.”
31 José dijo a sus hermanos: “Voy a subir a dar la noticia al faraón: Han venido mis hermanos y toda la casa de mi padre, que estaba en la tierra de Canaán.
32 Son pastores y tienen rebaños de ovejas y bueyes, que con todo lo suyo han traído consigo.
33 Cuando el faraón os llame y pregunte: “¿Cuál es vuestra ocupación?,”
34 le diréis: “Tus siervos somos ganaderos desde nuestra infancia hasta ahora, nosotros y nuestros padres”; para que habitéis en la tierra de Gosén, porque los egipcios abominan de todos los pastores.”



Biblia Kadosh Israelita Mesiánica
1 Yisra'el llevó con él en el viaje todo lo que poseía. Llegó a Beer-Sheva y ofreció sacrificios al Elohim de su padre Yitzjak.
2 En una visión de noche Elohim llamó a Yisra'el: '¡Ya'akov! ¡Ya'akov!' El respondió: 'Aquí estoy.'
3 El dijo: 'Yo soy el Elohim de tus padres. No temas en descender a Mitzrayim. Es allí donde Yo te haré una gran nación.[124]
4 No sólo iré Yo contigo a Mitzrayim; sino Yo también te traeré de regreso, después que Yosef haya cerrado tus ojos.'
5 Así que Ya'akov salió de Beer-Sheva; los hijos de Yisra'el llevaron a su padre y el equipaje, a sus pequeños y sus esposas en las carretas que Yosef había enviado para cargarlos.
6 Ellos tomaron sus bienes y sus pertenencias que habían adquirido en la tierra de Kenaan y llegaron a Mitzrayim, Ya'akov y toda su zera con él -
7 sus hijos, nietos, hijas, nietas y toda su zera trajo con él a Mitzrayim.
8 Estos son los nombres de los hijos de Yisra'el que vinieron a Mitzrayim, Ya'akov y sus hijos: Reuven el primogénito de Ya'akov;
9 y los hijos de Reuven - Hanoj, Pallu, Hetzron y Karmi.
10 Los hijos de Shimeon: Yemuel, Ohad, Yajin, Tzojar y Shaúl el hijo de una mujer Kenaani.
11 Los hijos de Levi: Gershon, Kehat y Merari.
12 Los hijos de Yahudáh: Er, Onan, Dela, Peretz y Zeraj; pero Er y Onan murieron en la tierra de Kenaan. Los hijos de Peretz fueron Hetzron y Hamul.
13 Los hijos de Yissajar: Tola, Puvah, Yov y Shimron.
14 Los hijos de Zevulun: Serted, Elon y Yajleel.
15 Estos eran hijos de Leah que les dio a luz para Ya'akov en Paddan- Aram con su hija Dinah. En total, sus hijos e hijas numeraban treinta y tres.
16 Los hijos de Gad: Tzifyon, Shuni, Etzbon, Eri, Arodi y Areli.
17 Los hijos de Asher: Yimnah, Yishvah, Yioshvi, Beriah y la hermana de ellos Seraj. Los hijos de Beriah eran Hever y Melkiel.
18 Estos eran los hijos de Zilpah, quien Lavan dio a Leah su hija; ella los dio a luz para Ya'akov - dieciséis personas.
19 Los hijos de Rajel la esposa de Ya'akov: Yosef y Binyamin.
20 A Yosef en la tierra de Mitzrayim le nacieron hijos, los cuales Osnat la hija de Poti-Fera sacerdote de On dio a luz para él, incluso Menasheh y Efrayim. Y hubo hijos nacidos a Menasheh, cuales la concubina Arami le dio a luz para él, incluso Majir. Y Majir engendró a Galaad. Y los hijos de Efrayim, el hermano de Menasheh: Shetalaam y Taam. Y los hijos de Shetalaam: Edem
21 Los hijos de Binyamin: Bela, Jobor, Ashbel, y los hijos de Bela fueron Gera, Naaman, Enjis, Rosh, Mumpim, Ofimin y Gera engendró a Arad.
22 Estos eran los hijos de Rajel cuales ella dio a luz para Ya'akov - en total, dieciocho almas.
23 Los hijos de Dan: Hushim.
24 Los hijos de Naftali: Yajtzeel, Guni, Yatzer y Shillem.
25 Estos eran los hijos de Bilhah, quien Lavan dio a Rajel su hija; ella les dio a luz para Ya'akov - en total, siete personas.
26 Todas las almas que pertenecían a Ya'akov cuando fue a Mitzrayim, su zera directa (sin contar las esposas de los hijos de Ya'akov), fueron sesenta y seis.
27 Los hijos de Yosef, nacidos a él en Mitzrayim, fueron dos[125] almas. Así, pues, toda la gente en la casa de Ya'akov que entró en Mitzrayim era setenta y cinco.[126]
28 Ya'akov envió a Yahudáh delante de él a Yosef, para le guiara en el camino a Goshen; así llegaron a la tierra Goshen.[127]
29 Yosef preparó su carruaje y subió a Goshen para recibir a Yisra'el su padre. Se presentó a él, lo abrazó y lloró en su cuello por largo rato.
30 Entonces Yisra'el dijo a Yosef: 'Ahora puedo morir, porque he visto tu rostro y he visto que aún estás vivo.'
31 Yosef dijo a sus hermanos y a la familia de su padre: 'Voy a subir a decirlo a Faraón. Yo le diré: 'Mis hermanos y la familia de mi padre, que estaban en la tierra de Kenaan, han venido a mí.
32 Los hombres son pastores y ganaderos; ellos han traído sus rebaños, sus manadas y todas sus posesiones.'
33 Ahora, cuando Faraón los haga llamar y pregunte: '¿Cuál es el oficio de ustedes?'
34 Le dicen: 'Tus sirvientes han sido ganaderos desde la juventud hasta ahora, ambos nosotros y nuestros antepasados.' Esto asegurará que habitarán en la tierra de Goshen - porque cualquier pastor es abominación[128] a los Mitzrayimim.'

Por fin vuelven a manifestarse los Elohim aunque solo sea en “visión nocturna”. No sabemos si se manifiestan porque lo han considerado oportuno o porque Israel Jacob les ofreció sacrificios y de esta forma logró ablandarlos, pues hacía tiempo que no se comunicaban con Jacob, o al menos no hay referencia en la Biblia.

1 Partióse Israel con todo cuanto tenía, y, al llegar a Bersabé, ofreció sacrificios al Dios de su padre, Isaac.
2 Dios habló a Israel en visión nocturna, diciéndole: “Jacob, Jacob”; él contestó: “Heme aquí”;'
3 y le dijo: “Yo soy El, el Dios de tu padre; no ternas bajar a Egipto, pues yo te haré allí un gran pueblo.'
4 Yo bajaré contigo a Egipto y te haré volver a subir.
5 José te cerrará los ojos.”


Hemos de interpretar aquí que la manifestación de Elohim, no es tal visión sino audición, por cuanto sabemos que existía la creencia de que si veían a los Elohim morirían. Por otro lado dice la Biblia: “Dios habló a Israel en visión nocturna” que es sólo una forma de expresión, para distinguir entre las diversas formas o maneras en que se manifiestan los Elohim, por ello debería traducirse por “Elohim habló a Israel en audición nocturna”, es decir, telepáticamente.

Recordemos la manifestación semejante del capítulo 15:

Después de esta comunicación de Elohim, Jacob y toda la familia monta en los carros que José había enviado y se encaminan a Egipto (46, 5-7).

El autor sagrado nos hace después toda una descripción de quienes eran los hijos de Israel que entraron a Egipto y los hijos de los hijos y las esposas sumando un total de setenta personas.

Cuando llegan a la tierra de Gosén, José y su padre se encuentran, se abrazan y José llora. Después …

31 José dijo a sus hermanos: “Voy a subir a dar la noticia al faraón: Han venido mis hermanos y toda la casa de mi padre, que estaba en la tierra de Canaán.
32 Son pastores y tienen rebaños de ovejas y bueyes, que con todo lo suyo han traído consigo.
33 Cuando el faraón os llame y pregunte: “¿Cuál es vuestra ocupación?,”
34 le diréis: “Tus siervos somos ganaderos desde nuestra infancia hasta ahora, nosotros y nuestros padres”; para que habitéis en la tierra de Gosén, porque los egipcios abominan de todos los pastores.”


Aunque no era precisamente la profesión del pastoreo lo que abominaban los egipcios, pues en el delta abundaban los ganados y los pastores. Sí abominaban de los pastores asiáticos, que los tenían entonces dominados y que con sus correrías los molestaban siempre. (114 tris). Por ello José les indica que digan son pastores para quedarse en el gueto de Gosén, donde nadie les molestará.


GÉNESIS 119



LOS 12 HIJOS DE JACOB   Zurbarán


Las exageraciones de los hagiógrafos o imprecisiones, sabemos que suelen darse con cierta frecuencia y así sucede aquí:

2 Lloraba José tan fuertemente, que le oyeron los egipcios y le oyó toda la casa del faraón.

Seguidamente José se da a conocer diciendo:

3 “Yo soy José — les dijo —. ¿Vive todavía mi padre?” Pero sus hermanos no pudieron contestarle, pues se llenaron de terror ante él.

En este momento seguramente pensaron, ahora sí que somos todos sus esclavos eso si no nos manda a matar pero José le dijo que se acercaran y les dijo:

4 El les dijo: “Acercaos a mí.” Acercáronse ellos, y les dijo: “Yo soy José, vuestro hermano, a quien vendisteis para que fuese traído a Egipto.

5 Pero no os aflijáis y no os pese haberme vendido para aquí, pues para vuestra vida me ha traído Dios aquí antes de vosotros.



¿Cómo hemos de interpretar aquí la forma “… me ha traído Dios aquí…”?

No sabemos, puesto que no se dice nada en la Biblia, si José, aparte de sus sueños famosos, tuvo otro tipo de contacto o comunicación con los Elohim. Parece como si ELLOS no se comunicasen con nadie de la familia, aunque todo cuanto ocurra -bueno o malo- se le atribuya.

7 Dios me ha enviado delante de vosotros para dejaros un resto sobre la tierra y haceros vivir para una gran salvación.


Esta frase es ciertamente enigmática, lo cual podríamos interpretar a priori como que los Elohim habían hecho que José llegara a Egipto, con el fin de salvar al pueblo de Israel, su familia, el pueblo elegido, de la muerte, para lo cual él les dejaba un trozo de tierra en Egipto donde pudieran subsistir y reproducirse, pero veamos que dicen las otras versiones.

“Y Dios me envió delante de vosotros para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de una gran liberación. (Biblia Protestante)



“Por consiguiente me envió Dios delante de ustedes a fin de colocarles un resto en la tierra y para mantenerlos vivos a ustedes por medio de una gran escapada. (B. Testigos de Jehová)

La versión de la Biblia Protestante parece dejar claro que mi interpretación es correcta en lo que se refiere a las dos primeras frases pero la última frase todavía es más oscura. La versión más clara parece ser la de la Biblia de los Testigos, donde dice “Y para mantenerlos vivos a ustedes por medio de una gran escapada”

Parece ser que está anunciando o profetizando,-¿ lo adivinó mediante su copa?- la escapada futura de los israelitas de Egipto, mediante la dirección de Moisés, que fue sin duda una gran salvación, una gran liberación, el resurgir del pueblo de Israel.

8 No sois, pues, vosotros los que me habéis traído aquí; es Dios quien me trajo, y me ha hecho padre del faraón y señor de toda su casa, y me ha puesto al frente de toda la casa de Egipto.'

Que nadie se asuste de la frase que dice “…y me ha hecho padre del faraón…” cuya denominación se daba al primer ministro y gobernador de su casa y reino. Esto puede verse en Isaías 22, 20 y Esther 13, 6.

En cuanto a la frase anterior, “…es Dios quien me trajo…”, considero que no hay que interpretarlo al pie de la letra sino más bien en sentido figurado es decir José atribuye al Dios de Abraham a Elohim todo cuanto le ha sucedido no sabemos si existían indicios suficientes para esta atribución, considerando los datos del texto, yo no veo la necesidad de la intervención de Elohim.

José pide a sus hermanos que comuniquen a su padre cuanta es su gloria y se venga a vivir a la tierra de Gosén. (45, 9-13)


17 Y dijo el faraón a José: “Di a tus hermanos: Haced esto: cargad vuestros asnos, id a la tierra de Canaán,

18 tomad a vuestro padre y vuestras familias y venid a mí. Yo os daré lo mejor de la tierra de Egipto, y comeréis lo mejor de la tierra.

19 Mandóles que llevasen de Egipto carros para sus hijos y sus mujeres, “traigan con ellos a su padre y vengan;'

20 que no les pese de tener que dejar sus cosas, pues suyo será lo mejor de la tierra de Egipto.”


De esta forma Jacob/Israel, llegará a Egipto, aunque al principio no creyese que fuese verdad que su hijo José existía.

GÉNESIS 118

 




CAPÍTULO 45 JOSÉ SE DA A CONOCER

Biblia Nacar-Colunga


1 Entonces José, viendo que no podía contenerse más ante todos los que allí estaban, gritó: “¡Salgan todos!” No quedó nadie con él cuando se dio a conocer a sus hermanos.
2 Lloraba José tan fuertemente, que le oyeron los egipcios y le oyó toda la casa del faraón.
3 “Yo soy José — les dijo —. ¿Vive todavía mi padre?” Pero sus hermanos no pudieron contestarle, pues se llenaron de terror ante él.
4 El les dijo: “Acercaos a mí.” Acercáronse ellos, y les dijo: “Yo soy José, vuestro hermano, a quien vendisteis para que fuese traído a Egipto.
5 Pero no os aflijáis y no os pese haberme vendido para aquí, pues para vuestra vida me ha traído Dios aquí antes de vosotros.
6 Van dos años de hambre en esta tierra, y durante otros cinco no habrá arada ni cosecha.
7 Dios me ha enviado delante de vosotros para dejaros un resto sobre la tierra y haceros vivir para una gran salvación.
8 No sois, pues, vosotros los que me habéis traído aquí; es Dios quien me trajo, y me ha hecho padre del faraón y señor de toda su casa, y me ha puesto al frente de toda la casa de Egipto.'
9 Apresuraos y subid a mi padre y decidle: “Así dice José, tu hijo: Me ha hecho Dios señor de toda la tierra de Egipto; baja, pues, a mí sin tardar,'
10 y habitarás en la tierra de Gosén, y estarás cerca de mí, tú, tus hijos y los hijos de tus hijos, con tus rebaños, tus ganados y todo cuanto tienes;'
11 allí te mantendré yo, pues quedan todavía otros cinco años de hambre, y así no perecerás tú, tu casa y todo cuanto tienes.
12 Con vuestros mismos ojos veis, y ve mi hermano Benjamín con los suyos, que soy yo mismo el que os habla.
13 Contad a mi padre cuánta es mi gloria en Egipto y todo cuanto habéis visto, y apresuraos a bajar aquí a mi padre.”
14 Y se echó sobre el cuello de Benjamín, su hermano, y lloró; y lloraba también Benjamín sobre el suyo.'
15 Besó también a todos sus hermanos, llorando mientras los abrazaba, y después sus hermanos estuvieron hablando con él.
16 Corrió por la casa del faraón la voz de que habían venido los hermanos de José, y se complacieron de ello el faraón y sus cortesanos.
17 Y dijo el faraón a José: “Di a tus hermanos: Haced esto: cargad vuestros asnos, id a la tierra de Canaán,
18 tomad a vuestro padre y vuestras familias y venid a mí. Yo os daré lo mejor de la tierra de Egipto, y comeréis lo mejor de la tierra.
19 Mandóles que llevasen de Egipto carros para sus hijos y sus mujeres, “traigan con ellos a su padre y vengan;'
20 que no les pese de tener que dejar sus cosas, pues suyo será lo mejor de la tierra de Egipto.”
21 Hicieron así los hijos de Israel, y les dio José carros, según la orden del faraón, y provisiones para el camino.
22 Dioles también vestidos para mudarse, y a Benjamín trescientos (siclos) de plata y cinco vestidos.
23 Mandó también a su padre asnos cargados con lo mejor de Egipto, y diez asnos cargados de trigo, de pan y de víveres para su padre, para el camino.
24 Después despidió a sus hermanos, que partían, diciéndoles: “No vayáis a reñir en el camino.”
25 Subieron, pues, de Egipto y llegaron a la tierra de Canaán, a Jacob, su padre,
26 y le dijeron: “Vive todavía José y es el jefe de toda la tierra de Egipto.”
27 Pero él no se conmovió, pues no les creía. Dijéronle cuanto les había mandado José y les había dicho; y al ver Jacob los carros que le mandaba José para trasladarle, se reanimó,'
28 y dijo: “Basta, mi hijo vive todavía; iré y le veré antes de morir.”





Biblia Kadosh Israelita Mesiánica


1 Al fin Yosef ya no pudo controlar sus sentimientos delante de todos los que lo atendían, y gritó: '¡Qué todos se retiren de mí!' Así que nadie más estaba con él cuando Yosef reveló a sus hermanos quién él era.
2 El lloró a gritos, y los Mitzrayimim oyeron, y la casa de Faraón oyó.
3 Yosef dijo a sus hermanos: '¡Yo soy Yosef! ¿Es verdad que mi padre aún vive?' Sus hermanos no le podían responder, estaban tan asombrados de verlo. °
4 Yosef dijo a sus hermanos: '¡Por favor, acérquense!' Y ellos se acercaron. El dijo: 'Yo soy Yosef, su hermano, a quien vendieron a Mitzrayim.
5 Pero no estén tristes de que me vendieron a esclavitud acá ni se enojen con ustedes mismos, porque fue Elohim quien me envió delante de ustedes para preservar la vida.
6 La hambruna ha estado sobre la tierra por los dos últimos años, aún por otros cinco años no habrá siembra ni cosecha.
7 Elohim me envió delante de ustedes para asegurar que ustedes tendrán zera en La Tierra y para que pudiera quedar a ustedes un remanente en la tierra, aun para darles vida mediante una gran liberación.
8 Así que no fueron ustedes que me enviaron aquí, sino Elohim; y El me ha hecho un padre para Faraón, señor de toda su casa y regidor sobre toda la tierra de Mitzrayim.
9 Dense prisa, suban a mi padre, y le dicen: 'Aquí está lo que tu hijo Yosef dice: '¡Elohim me ha hecho señor de todo Mitzrayim! ¡Desciende a mí, no te demores!
10 Vivirás en la tierra de Goshen y estarás cerca de mí - tú, tus hijos, tus nietos, rebaños, ganado, todo lo que posees.
11 Yo proveeré aquí para ti, para que no seas golpeado por la pobreza, tú, tu casa y todo lo que tienes; porque aún quedan cinco años de hambruna.
12 Miren, sus propios ojos ven, y los ojos de mi hermano Binyamin, que es mi propia boca la que les habla.
13 ¡Digan a mi padre cuan respetado soy en Mitzrayim y todo lo que han visto, y deprisa desciendan con mi padre!'
14 Entonces abrazó a su hermano Binyamin y lloró, y Binyamin lloró en su cuello,
15 y besó a todos sus hermanos y lloró sobre ellos. Después de eso, sus hermanos hablaron con él.
16 El reporte de esto llegó hasta la casa de Faraón: 'Los hermanos de Yosef han venido'; y Faraón y sus sirvientes estaban complacidos.
17 Faraón dijo a Yosef: 'Di a tus hermanos: 'Aquí está lo que tienen que hacer: Carguen sus animales, vayan a la tierra de Kenaan,
18 tomen a su padre y sus familias, y regresen a mí. Yo les daré buena propiedad en Mitzrayim, y comerán de la médula de la tierra.
19 ''Además - y esto es una orden - hagan esto, tomen carretas de la tierra de Mitzrayim para cargar a sus pequeños y a sus esposas, y traigan a su padre, y vengan.
20 No se preocupen de sus cosas, porque todo lo bueno en la tierra de Mitzrayim es de ustedes.''
21 Los hijos de Yisra'el actuaron de acuerdo a esto; y Yosef les dio carretas, como Faraón había ordenado, y les dio provisiones para el viaje.
22 A cada uno de ellos les dio una muda de ropas nuevas; pero a Binyamin él dio siete y media libras de plata y cinco mudas de ropa nueva.
23 Asimismo, a su padre él mandó diez asnos cargados con los mejores productos de Mitzrayim, como también diez asnas cargadas con grano, pan y alimentos para su padre comer en el camino.
24 Así que envió a sus hermanos por su camino, y ellos se fueron; él les dijo: '¡No peleen entre ustedes mientras viajan!'
25 Por tanto, subieron de Mitzrayim, entraron en la tierra de Kenaan y llegaron a Ya'akov su padre.
26 Ellos le dijeron: '¡Yosef aún vive! El es el gobernador sobre toda la tierra de Mitzrayim!' Y Ya'akov estaba sorprendido, no podía creerles.
27 Así que le reportaron todo lo que Yosef les había dicho a ellos; pero fue sólo cuando vio las carretas que Yosef había mandado para llevarlo, que el ruaj de Ya'akov su padre comenzó a revivir.
28 Yisra'el dijo: '¡Suficiente! ¡Mi hijo Yosef aún vive! Tengo que ir a verle antes de que muera.'



lunes, 3 de julio de 2023

GÉNESIS 117

 




Todos recordamos, porque nos lo han contado infinitas veces, cómo José mandó introducir su copa en el saco de Benjamín con el fin de quedarse con él, ya que no se fiaba de sus hermanos pero se nos ocultó algo que aunque escrito está en la biblia va en contra de los principios de la iglesia la adivinación la magia.

“Habían salido de la ciudad pero no estaban lejos cuando José dijo a sus mayordomos anda y sale en persecución de esas gentes y cuando los alcances diles ¿Por qué habéis devuelto mal por bien? ¿Por qué me habéis robado la copa de plata? Es donde bebe mi señor y de la que se sirve para adivinar. Habéis obrado muy mal. (44,4-5)

Podríamos plantearnos que José no utilizaba ninguna copa ni nada para adivinar, ni para interpretar sueños, sino que era el mismo Yahvé quien telepáticamente le daba las soluciones, pero de aquí se deduce que entre aquellas gentes no eran extrañas en absoluto tales prácticas, sino muy al contrario se respetaban y admiraban, hasta considerar que la persona capaz de tales actividades -con resultados positivos- era un elegido de los dioses.

Sabido es que la adivinación, por el agua u otro líquido, tiene muchas variantes, pero la más utilizada y más simple -dentro de la dificultad- consiste en mantener la copa entre las manos y mirar a través de la superficie acuosa hacia el medio de la masa líquida. Llegado a un punto determinado de relajación y concentración, las personas que poseen esta facultad, comenzarán a ver imágenes relacionadas con la pregunta planteada. Interpretando adecuadamente estas imágenes se tiene respuesta a la pregunta. (114 bis)

El mismo método se utiliza con otros objetos como espejos, bolas de cristal de roca, etc.

Sabido es que los egipcios tenían fama de tener los más grandes magos del mundo de entonces, lo cual queda demostrado en Éxodo 7 que son capaces de imitar a Aarón. Por ello no es descabellado pensar que José aprendiese de algún mago el método de adivinación citado y que, en verdad, la copa que hizo poner a Benjamín en el saco, la utilizara ciertamente para adivinar, lo que ayudaría sin duda a llevar a buen término su tarea como primer ministro.

No obstante, no cabe duda de que José no utilizó sus dotes adivinatorias para saber con certeza qué pasaría con su hermano Benjamín, pues de haberlas utilizado, no habría organizado todo este lío con sus hermanos. Esto tampoco debe extrañar, pues quien tiene facultades paranormales no las suele utilizar, si es que las controla, salvo en casos de gran importancia y en el caso de los videntes, no suelen tener resultados satisfactorios en aquellas cosas que le atañen directamente, pues sus sentimientos y emociones le conducen a cometer errores de interpretación y, en este sentido, cabe pensar en que algo de esto le pudo suceder a José.

Encontrada la copa, en el saco de Benjamín, son llevados todos ante José y les dice que Benjamín quedará como esclavo suyo. (44,17) Judá le recuerda las razones por las que está allí Benjamín porque José así lo había pedido y lo mucho que su padre lo amaba, por lo cual si no vuelve a su casa su padre morirá (44,18-31) por ello le propone quedarse él como esclavo, con el fin de que Benjamín vuelva con sus hermanos para que no suceda nada a su padre.

sábado, 1 de julio de 2023

GÉNESIS 115

 

 


 Aunque Ismael no quería separarse de Benjamín, el hambre le obligó, pues las provisiones se acabaron y fue necesario volver a Egipto. No obstante, costó trabajo a Judá convencerle.

 “Y dijo Israel, ¿Por qué me habéis hecho ese mal de dar a conocer a aquel hombre que teníais otro hermano?”(43,6)

 A esto le contestaron que aquel hombre les preguntó de todo y ellos se limitaron a contestar las preguntas (43,7)

 Judá llegó incluso a ofrecerse como reo ante su padre si algo le sucediese a Benjamín y le dice muy enfadado, supongo:  “Si no nos hubiéramos retrasado tanto estaríamos ya dos veces de vuelta” (43,11)

 Por fin accede Israel y dice que lleven a aquel hombre, es decir a José, como presente miel, astrágalo, láudano, alfónsigos y almendras, que eran productos específicos de Canán y muy apreciados por los egipcios.

 Aunque aquí se presenta a Benjamín como niño no lo era tanto pues según A. Lapide debía tener 24 años. (43,8)

 Jacob les dice que lleven el doble de dinero, para pagar lo anterior, por si fue un error, y se resignan de la posibilidad de quedarse sin Simeón y sin Benjamín.

  En cuanto José los vio y se percató de que iba Benjamín, indicó a su mayordomo que los acomodara en la casa y preparase una buena comida pues comerían con él. Esto lo interpretaron sus hermanos de otra forma muy diferente pues pensaron que los harían esclavos. Tan asustados estaban que le dijeron al mayordomo:  

 20 “Perdone, mi señor. Nosotros vinimos ya una vez a comprar víveres.

21 Al llegar al lugar donde a la vuelta pasamos la noche, abrimos los sacos y vimos que el dinero de cada uno de nosotros estaba justo a la boca de nuestros sacos.

22 Hemos vuelto a traerlo con nosotros, y traemos al mismo tiempo otra cantidad para comprar provisiones. Nosotros no sabemos quién puso nuestro dinero en los sacos.”

 El mayordomo sin duda aleccionado por José contestó:

 23 “Que sea la paz con vosotros — les dijo el mayordomo; no temáis. Ha sido vuestro Dios, el Dios de vuestro padre, el que os puso ese tesoro en los sacos. Yo recibí vuestro dinero.” Y les sacó a Simeón.'

 Esta forma de expresarse con respecto a Dios o Elohim es correcta y adecuada, puesto que el mayordomo lo distingue como el dios de ellos el dios del padre de ellos de forma semejante debería haberse expresado el faraón cuando se dirigió a José en el capítulo 41, mas no se expresa así.

 Trajeron a Simeón para que estuviesen todos juntos y cuando volvió José a casa les preguntó por su padre. Al ver a Benjamín y cerciorarse que se trataba de él, no pudiendo aguantar sus emociones, se marchó a su cámara a llorar.

 Después de calmarse volvió y ordenó se sirviera la comida:

 32 Sirvieron a José aparte, aparte a sus hermanos y aparte también a los egipcios que comían con él, pues los egipcios no pueden comer con los hebreos, por ser esto para ellos cosa abominable.

 Hay que considerar respecto a esta especial forma de comer que “los egipcios comían sentados a la mesa. La separación obedece no menos a etiqueta palaciega que a prejuicios de orgullo nacional a que la religión dio luego un carácter sagrado. El espíritu farisaico es más viejo que los fariseos”. Herodoto (II, 41) (114)

 Estaban sentados todos los hermanos frente a José. A Benjamín, por ser su hermano de madre, las porciones de comida eran cinco veces mayores que en las otras. Así comieron y bebieron, pasándolo bien.

 Vemos que no solo el padre hacía especial distinción con los hijos de Raquel, sino que entre José y Benjamín también había un cariño y  un trato especial.

viernes, 30 de junio de 2023

GÉNESIS 114

 

CAPÍTULO 43  VIAJE DE BENJAMÍN

Biblia Nacar-Colunga

 

Pero el hambre era ya muy grande en la tierra,

y, cuando se acabaron las provisiones que habían traído de Egipto, les dijo su padre: “Volved a comprarnos algo que comer.”

Pero Judá le contestó: “Aquel hombre nos dijo terminantemente: No me veréis si no traéis con vosotros a vuestro hermano menor.

Si mandas con nosotros a nuestro hermano, bajaremos y te compraremos provisiones;'

pero, si no, no bajaremos, pues el hombre aquel nos dijo: No veréis mi rostro a no ser que vuelva con vosotros vuestro hermano.”

Y dijo Israel: “¿Por qué me habéis hecho este mal, de dar a conocer a aquel hombre que teníais otro hermano?”

Y le contestaron: “Aquel hombre nos preguntó insistentemente sobre nosotros y sobre nuestra familia, y nos dijo: ¿Vive todavía vuestro padre? ¿Tenéis algún otro hermano?” Y nosotros contestamos según las preguntas. ¿Sabíamos acaso que iba a decirnos: “Traed a vuestro hermano”?

Y Judá dijo a Israel, su padre: “Deja ir al niño conmigo, para que podamos ponernos en camino y podamos vivir y no muramos nosotros, tú y nuestros pequeños.

Yo te respondo de él; tú le reclamarás de mi mano, y si no te lo vuelvo a traer y te lo pongo delante, seré reo ante ti para siempre.'

10 Si no nos hubiéramos retrasado tanto, estaríamos ya dos veces de vuelta,”

11 Israel, su padre, les dijo: “Si es así, haced esto: tomad de los mejores productos de esta tierra en vuestro equipaje y bajádselos al hombre aquel como presente: un poco de tragacanto, un poco de miel, astrágalo, láudano, alfósigos y almendras.

12 Tomad plata de nuevo, y lo que hallasteis en la boca de vuestro saco devolvedlo, pues quizá ha sido un error.

13 Tomad a vuestro hermano e id y volved a ver a aquel hombre.

14 Que el Dios omnipotente os haga hallar gracia ante ese hombre para que deje volver a vuestro hermano y a Benjamín. Cuanto a mí, si he de verme privado de mis hijos, sea.”

15 Tomaron ellos el presente y el dinero doble y a Benjamín, y bajaron a Egipto y se presentaron a José.

16 Apenas vio José con ellos a Benjamín, dijo a su mayordomo: “Haz entrar en casa a esas gentes, y mata mucho y prepáralo, pues esas gentes comerán conmigo al mediodía.”

17 El mayordomo hizo lo que le ordenó José, e introdujo a aquellas gentes en casa.

18 Mientras los llevaba a casa de José llenos de temor, se decían: “Es por lo del dinero que volvió en nuestros sacos por lo que nos traen aquí: para asaltarnos, caer sobre nosotros y hacernos esclavos con nuestros asnos,”

19 Acercándose al mayordomo, le dijeron:

20 “Perdone, mi señor. Nosotros vinimos ya una vez a comprar víveres.

21 Al llegar al lugar donde a la vuelta pasamos la noche, abrimos los sacos y vimos que el dinero de cada uno de nosotros estaba justo a la boca de nuestros sacos.

22 Hemos vuelto a traerlo con nosotros, y traemos al mismo tiempo otra cantidad para comprar provisiones. Nosotros no sabemos quién puso nuestro dinero en los sacos.”

23 “Que sea la paz con vosotros — les dijo el mayordomo; no temáis. Ha sido vuestro Dios, el Dios de vuestro padre, el que os puso ese tesoro en los sacos. Yo recibí vuestro dinero.” Y les sacó a Simeón.'

24 Después de hacerlos entrar en la casa, les dio agua para que se lavaran los pies, y dio también pienso a los asnos.

25 Ellos prepararon su presente, esperando que viniera José a mediodía, pues habían sido advertidos de que comerían allí.

26 Vino José a casa, y le presentaron el regalo que habían traído con ellos, postrándose ante él rostro a tierra.

27 El les preguntó si estaban buenos y les dijo: “Vuestro anciano padre, de quien me hablasteis, ¿vive todavía?”

28 Ellos le respondieron: “Tu siervo, nuestro padre, está bien, vive todavía,” y se inclinaron profundamente.

29 José alzó los ojos y vio a Benjamín, su hermano, hijo de su madre, y dijo: “¿Es este vuestro hermano pequeño, de quien me habéis hablado?”; y añadió: “Que Dios te bendiga, hijo mío.”

30 Apresuróse José a buscar dónde llorar, pues se conmovieron sus entrañas a la vista de su hermano; entró en su cámara y allí lloró.'

31 Salió después de haberse lavado la cara, y, haciendo esfuerzos por contenerse, dijo: “Servid la comida.”

32 Sirvieron a José aparte, aparte a sus hermanos y aparte también a los egipcios que comían con él, pues los egipcios no pueden comer con los hebreos, por ser esto para ellos cosa abominable.

33 Pusieron a los hermanos de José frente a él: el primogénito según su primogenitura, y el más joven según su edad, y se miraban atónitos unos a otros.

34 Cuando les pusieron delante las porciones, la de Benjamín era cinco veces mayor que la de cada uno de los otros, y bebieron y estuvieron muy alegres en compañía suya.

 

 

Biblia Kadosh Israelita Mesiánica

Pero la hambruna era severa en la tierra;

así que cuando se habían comido el grano cual habían traído de Mitzrayim, su padre les dijo a ellos: 'Vayan de nuevo, compren un poco de alimentos.'

Yahudáh le dijo: 'El hombre expresamente nos advirtió: 'Ustedes no verán mi rostro si su hermano no está con ustedes.'

Si mandas a nuestro hermano con nosotros, nosotros descenderemos y te compraremos alimentos;

pero si no lo envías, nosotros no descenderemos; pues el hombre nos dijo: 'Ustedes no verán mi rostro si su hermano no está con ustedes.''

Yisra'el dijo: '¿Por qué trajeron tal problema por mi camino por decir al hombre que tenían otro hermano?'

Ellos respondieron: 'El hombre seguía cuestionándonos acerca de nosotros y nuestros parientes. También él preguntó: '¿Está el padre de ustedes aun vivo?' '¿Tienen ustedes otro hermano?' Y nosotros respondimos de acuerdo al sentido literal de sus preguntas. ¿Cómo podríamos saber que él iba a decir: 'Traigan a su hermano'?'

Yahudáh dijo a Yisra'el su padre: 'Manda al muchacho conmigo; y haremos preparaciones y saldremos; para que permanezcamos vivos y no muramos, ambos nosotros y tú, y también nuestro almacén.

Yo mismo garantizo su seguridad, me puedes hacer responsable. Si no lo traigo a ti y lo presento a tu rostro, déjame llevar la culpa para siempre.

10 Si no nos hubiéramos demorado tanto, ya ahora estuviéramos allí.'

11 El padre de ellos, Yisra'el, les dijo a ellos: 'Si así es como es, ha gan esto: tomen en sus sacos algunos de los mejores productos de La Tierra, y lleven un regalo al hombre - alguna resina curativa, un poco de miel, resina aromática, opio, nueces de pistacho y almendras.

12 Lleven el doble de dinero con ustedes y devuelvan el dinero que vino de regreso con ustedes en sus sacos - pudo haber sido un descuido.

13 Sí, y lleven a su hermano también; y alístense, y vayan de nuevo al hombre.

14 Que El Shaddai les dé favor a los ojos del hombre, para que libere a ustedes a su otro hermano tal como a Binyamin. En cuanto a mí, si tengo que perder mis hijos, los perderé.'

15 Los hombres tomaron el regalo, y llevaron el doble del dinero con ellos, y a Binyamin; entonces ellos, preparados, descendieron a Mitzrayim y se presentaron delante de Yosef.

16 Cuando Yosef los vio a ellos y a su hermano Binyamin, nacido de la misma madre, él dijo al mayordomo de su casa: 'Lleva los hombres dentro de la casa, mata los animales y prepara la carne. Estos hombres comerán conmigo al mediodía.'

17 El hombre hizo como Yosef le había ordenado y trajo los hombres dentro de la casa de Yosef.

18 Al ser llevados dentro de la casa de Yosef los hombres se pusieron temerosos. Ellos dijeron: 'Es a causa del dinero que fue devuelto la primera vez en nuestros sacos que hemos sido traídos dentro - para que él pueda usarlo como excusa para atacarnos, tomarnos como esclavos, y echar manos a nuestros asnos también.'

19 Así que se acercaron al mayordomo de la casa de Yosef y le hablaron en la entrada de la casa

20 'Por favor, mi señor, la primera vez nosotros ciertamente vinimos a comprar alimentos;

21 pero cuando llegamos al campamento, abrimos nuestros sacos, y allí dentro de nuestros sacos estaba el dinero de cada uno, la cantidad completa. La hemos traído de regreso con nosotros;

22 además, hemos traído otro dinero para comprar alimentos. Nosotros no tenemos idea quién puso el dinero en nuestros sacos.'

23 'Dejen de preocuparse,' él respondió, 'no tengan temor. El Elohim de ustedes y el Elohim de su padre puso el tesoro en sus sacos. En cuanto al dinero de ustedes - yo fui el que lo recibió.' Entonces él sacó a Shimeon y lo llevó a ellos.

24 El hombre trajo a los hombres a la casa de Yosef y les dio agua, y ellos lavaron sus pies, y les dio forraje para sus asnos.

25 Entonces ellos prepararon el regalo para cuando Yosef llegara al mediodía, porque ellos habían oído que iban a comer allí.

26 Cuando Yosef llegó a la casa, ellos entraron en la casa y le presentaron con el regalo que habían traído con ellos, entonces se postraron delante de él en la tierra.

27 El les preguntó cómo estaban e inquirió: '¿Está el padre de ustedes bien, el anciano de quien hablaron? ¿Aún vive?'

28 Ellos respondieron: 'Tu sirviente nuestro padre está bien; sí, aún vive.' Y él dijo: 'Que ese hombre sea bendecido por Elohim'; y ellos se inclinaron, y le hicieron reverencia.

29 El alzó su mirada y vio a Binyamin su hermano, el hijo de su madre, y dijo: '¿Es éste el hermano menor de ustedes, de quien me hablaron?' y añadió, 'Elohim sea bueno contigo, hijo mío.'

30 Entonces Yosef se apresuró a ir fuera, porque sus sentimientos hacia su hermano eran tan fuertes que quería llorar; él fue a su cuarto y allí lloró.

31 Entonces se lavó la cara y salió, pero se controló según dio la orden de servir la comida.

32 Ellos le sirvieron aparte, los hermanos aparte, y los Mitzrayimim incluidos en la comida aparte - los Mitzrayimim no comen con los Hebreos, porque eso es abominación para ellos.[117]

33 Así que ellos se sentaron enfrente de él, el primogénito en el lugar de honor, el menor en el último lugar; y los hombres expresaron su asombro el uno al otro.

34 Cada uno le fue dada su porción allí delante de él, pero la porción de Binyamin era cinco veces mayor que la de ninguno de ellos, Así que ellos bebieron y disfrutaron con él.

 

SOBRE LA CREACIÓN DEL UNIVERSO

Comencemos por decir que la nada absoluta no existe. Lo que llamamos vacío, incluso en laboratorios con bombas de vacío, nunca es un vac...