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domingo, 9 de julio de 2023

GÉNESIS 123

 




CAPÍTULO 48

Biblia Nacar-Colunga

1 Después de todo esto vinieron a decir a José: “He aquí que tu padre está enfermo”; tomó José consigo a sus dos hijos, Manasés y Efraím.'
2 Anunciáronselo a Jacob, diciendo: “He aquí que tu hijo viene a verte”; y, haciendo un esfuerzo, se sentó en el lecho.'
3 Después dijo a José: “El Dios omnipotente (El Saday) se me apareció en Luz, tierra de Canaán, y me bendijo diciendo:
4 “Yo te acrecentaré y te multiplicaré, y te haré muchedumbres de pueblos, y daré esta tierra a tu descendencia después de ti, para que por siempre la poseas.
5 Los dos hijos que antes de mi venida a ti, a la tierra de Egipto, te nacieron en ella, serán hijos míos. Efraím y Manasés serán hijos míos, como lo son Rubén y Simeón;'
6 pero los que tú has engendrado después de ellos, serán tuyos, y bajo el nombre de sus hermanos serán llamados a la herencia.
7 Cuando volvía de Padán Aram, se me murió Raquel en el camino, en tierra de Canaán, a distancia de un “kibrat” de Efratá, y allí la sepulté en el camino de Efratá, que es Belén.”
8 Vio Israel a los hijos de José y preguntó: “Estos, ¿quiénes son?”
9 José respondió a su padre: “Son mis hijos, los que me ha dado Dios aquí.” “Acércalos, te ruego, para que los bendiga.”
10 Los ojos de Israel se habían oscurecido por la edad y no podía ya ver. José los acercó, y él los besó y los abrazó,
11 diciendo a José: “No creí ya ver más tu rostro, y he aquí que Dios me ha dejado verte a ti y también a tu prole.”
12 José los sacó de entre las rodillas de su padre y, postrándose ante él en tierra,
13 los puso, a Efraím a su derecha y a la izquierda de Israel, y a Manasés a su izquierda y a la derecha de Israel, y los acercó.
14 Israel extendió su mano derecha y la puso sobre la cabeza de Efraím, que era el menor, y su izquierda sobre la cabeza de Manasés. De intento lo hizo, aunque Manasés era el primogénito.
15 Bendijo a José diciendo: “Que el Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me ha sustentado desde que existo hasta hoy,
16 que el ángel que me ha librado de todo mal, bendiga a estos niños. Que se llamen con mi nombre y con el nombre de mi padre Abraham e Isaac, y se multipliquen grandemente en medio de la tierra.”
17 José, al ver que su padre ponía su mano derecha sobre la cabeza de Efraím, se disgustó; y, tomando la mano de su padre de sobre la cabeza de Efraím para ponerla sobre la de Manasés,'
18 le dijo: “No es así, padre mío, pues el primogénito es éste; pon la mano derecha sobre su cabeza.”
19 Pero su padre rehusó, diciendo: “Lo sé, hijo mío, lo sé; también él será un pueblo, también él será grande; pero su hermano menor será más grande que él, y su descendencia vendrá a ser muchedumbre de pueblos.”
20 Los bendijo, pues, Israel aquel día, diciendo: “Por ti bendecirán a Israel, diciendo: Hágate Dios como a Efraím y Manasés.” Y puso a Efraím antes de Manasés.
21 Israel dijo a José: “Yo voy a morir, pero Dios estará con vosotros y os reconducirá a la tierra de vuestros padres.
22 Te doy a ti, a más de lo de tus hermanos, una parte que yo tomé a los amorreos con mi espada y con mi arco.”



Biblia Kadosh Israelita Mesiánica

1 Un tiempo después alguien le dijo a Yosef que su padre estaba enfermo. El tomó con él sus dos hijos, Menasheh y Efrayim, y vino a Ya'akov.
2 Le dijeron a Ya'akov: 'Aquí viene tu hijo Yosef.' Yisra'el reunió su fuerza y se sentó en la cama.
3 Ya'akov le dijo a Yosef: 'El Shaddai se me apareció en Luz en la tierra de Kenaan, y me bendijo,
4 diciéndome: 'Yo te haré fructífero y numeroso. Yo te haré multitud de naciones; y Yo daré esta tierra a tu zera para que la posean para siempre.'
5 Ahora tus dos hijos, que te nacieron en la tierra de Mitzrayim antes de que yo viniera a ti en Mitzrayim, son míos; Efrayim y Menasheh serán tan míos como Reuven y Shimeon lo son.
6 Los hijos nacidos a ti después de ellos serán tuyos, pero para el propósito de herencia ellos serán contados con sus hermanos mayores.
7 'Ahora en cuanto a mí, cuando yo vine de Padam, Rajel tu madre murió en la tierra de Kenaan, mientras hicimos noche en Yabrat en la tierra de Kenaan, para así venir a Efrat; así que yo la sepulté allí en el camino hacia Efrat (también conocida por Beit-Lejem).'
8 Entonces Yisra'el vio a los hijos de Yosef, y preguntó: '¿Quiénes son estos?'
9 Yosef respondió a su padre: 'Ellos son mis hijos, que Elohim me ha dado aquí.' Ya'akov respondió: 'Yo quiero que los traigas aquí a mí, para poder bendecirlos.'
10 Ahora los ojos de Yisra'el estaban apagados por la vejez, así que no podía ver. Yosef trajo sus hijos cerca de él, y él los besó y los abrazó.
11 Yisra'el dijo a Yosef: 'Observa, no he sido privado de ver tu rostro, ¡pero Elohim me ha permitido ver tu zera también!'
12 Entonces Yosef los sacó de entre sus rodillas y se postró en la tierra.
13 Y Yosef los tomó a ambos, Efrayim en su mano derecha hacia la mano izquierda de Yisra'el y Menasheh en su mano izquierda hacia la mano derecha de Yisra'el, y los trajo cerca de él.
14 Pero Yisra'el extendió su mano derecha y la puso sobre la cabeza del más joven, Efrayim, y puso su mano izquierda en la cabeza de Menasheh - él intencionalmente cruzó sus manos, aun siendo Menasheh el primogénito.
15 Entonces él los bendijo a ellos: 'El Elohim en cuya presencia mis padres Avraham y Yitzjak fueron bien placenteros, el Elohim que me ha alimentado desde mi juventud hasta este día,
16 el malaj que me rescató de todo peligro, bendiga estos niños. Que ellos recuerden quién yo soy y qué es lo que represento, y asimismo mis padres Avraham y Yitzjak, quiénes fueron ellos y qué representan. Y que ellos crezcan a producir multitudes en la tierra.
17 Cuando Yosef vio que su padre estaba poniendo su mano derecha sobre la cabeza de Efrayim no le complació, y levantó la mano de su padre para quitarla de la cabeza de Efrayim y ponerla en la cabeza de Menasheh.
18 Yosef le dijo a su padre: 'No lo hagas de esa forma, mi padre, porque éste es el primogénito. Pon tu mano derecha en su cabeza.'
19 Pero su padre rehusó, y dijo: 'Yo sé eso, hijo mío, yo lo sé. El también se hará un pueblo, y él también será grande; no obstante su hermano menor será mayor que él, y su zera formará multitud de naciones.
20 Entonces ese día añadió su bendición sobre ellos: 'En ustedes Yisra'el será bendecido, diciendo: 'Que Elohim te haga como Efrayim y Menasheh.'' Así él puso a Efrayim delante de Menasheh.
21 Yisra'el entonces dijo a Yosef: 'Tú ves que estoy muriendo, pero Elohim estará contigo y te devolverá a la tierra de tus padres.
22 Además, Yo te estoy dando un sh´jem [hombro, parte, cerro, ciudad de Shejem] más que a tus hermanos; yo la capturé de los Emori con mi espada y arco.'


José es avisado de que su padre está enfermo, y cogiendo a sus dos hijos le visita.

3 Después dijo a José: “El Dios omnipotente (El Saday) se me apareció en Luz, tierra de Canaán, y me bendijo diciendo:
4 “Yo te acrecentaré y te multiplicaré, y te haré muchedumbres de pueblos, y daré esta tierra a tu descendencia después de ti, para que por siempre la poseas.
5 Los dos hijos que antes de mi venida a ti, a la tierra de Egipto, te nacieron en ella, serán hijos míos. Efraím y Manasés serán hijos míos, como lo son Rubén y Simeón;'
6 pero los que tú has engendrado después de ellos, serán tuyos, y bajo el nombre de sus hermanos serán llamados a la herencia.



Jacob dice a José que la herencia, la tierra de Canán, se repartirá entre las tribus que formarán sus hijos y sus nietos pero no todos formarán tribus independientes sino que algunos se agutinarán en otras. Así los hijos de José, Efraín y Manasés, formarán sus tribus independientes, mas sus hermanos se aglutinarán con ellos. Israel bendice a los hijos de José, pero puso su mano derecha sobre Efraín en vez de sobre Manasés, que era el primogémito. José al darse cuenta se disgustó y llamó la atención a su padre cambiándole la mano de cabeza:

19 Pero su padre rehusó, diciendo: “Lo sé, hijo mío, lo sé; también él será un pueblo, también él será grande; pero su hermano menor será más grande que él, y su descendencia vendrá a ser muchedumbre de pueblos.”




Y así fue realmente. La tribu de Efraín fue siempre más poderosa que la de Manasés y más influyente en la historia de Israel. (117)

21 Israel dijo a José: “Yo voy a morir, pero Dios estará con vosotros y os reconducirá a la tierra de vuestros padres.
22 Te doy a ti, a más de lo de tus hermanos, una parte que yo tomé a los amorreos con mi espada y con mi arco.”



Estas palabras tan enigmáticas tienen una explicación relativamente sencilla: Naturalmente la herencia no la podrá tomar José directamente, sino su descendencia. En cuanto a la “parte que yo tomé a los amorreos, con mi espada y mi arco” dice una nota de la Biblia Católica. Verso oscuro y que no tiene explicación en la historia del patriarca. El libro apócrifo de los Jubileos toma ocasión de aquí para tejer un relato legendario y maravilloso.

Yo no he leído el Libro apócrifo de los Jubileos, por lo cual no estoy suficientemente informado para hablar con los datos necesarios, pero me atrevo a aventurar la siguiente hipótesis. ¿Y si el Libro de los Jubileos resulta que es auténtico y que por tanto debería estar incluido en el Génesis como el libro de Enoc? Entonces sabríamos qué quiere decir Jacob con esa frase, que supongo debe referirse a un trozo de tierra que conquistaría a los amorreos.

Tengamos en cuenta que la Biblia, en su totalidad, no es un libro de historia sino un libro de doctrina, donde solo se dice lo que se quiere que la gente crea, y lo que no favorece a ese objetivo se elimina, llamando a esos textos “escritos apócrifos” y se quedan tan panchos.

sábado, 8 de julio de 2023

GÉNESIS 121

 




CAPITULO 47 JACOB EN EGIPTO

Biblia Nacar-Colunga

1 Fue José a anunciar al faraón: “Mi padre y mis hermanos, con sus ovejas y sus bueyes y todo cuanto tienen, han venido de la tierra de Canaán y están en la tierra de Gosén.”
2 Habiendo llevado consigo a cinco de sus hermanos, se los presentó al faraón;'
3 y el faraón les preguntó: “¿Cuál es vuestra ocupación?” Ellos respondieron: “Nosotros, tus siervos, somos ganaderos desde nuestra infancia hasta ahora, y lo mismo fueron nuestros padres.”
4 Dijéronle también: “Hemos venido para habitar en esta tierra, pues no tenemos pasto para nuestros rebaños, por ser grande el hambre en la tierra de Canaán. Permite, pues, que habiten tus siervos en la tierra de Gosén.”
5 Y el faraón dijo a José: “Tu padre y tus hermanos han venido a ti.
6 Tienes a tu disposición toda la tierra de Egipto; establece a tu padre y a tus hermanos en lo mejor de la tierra; que habiten en la tierra de Gosén, y si sabes que hay entre ellos hombres capaces, hazlos mayorales de mis ganados.”
7 José hizo venir a su padre y le presentó al faraón. Jacob saludó al faraón,
8 y éste le preguntó: “¿Cuántos años tienes?”
9 Jacob contestó: “Ciento treinta son los años de mi peregrinación. Corta y mala ha sido mi vida, y no llega al tiempo de la peregrinación de mis padres.”
10 Jacob saludó de nuevo al faraón y se retiró de su presencia.
11 José estableció a su padre y a sus hermanos, asignándoles una propiedad en la tierra de Egipto, en la mejor parte de la tierra, en el distrito de Rameses, como lo había mandado el faraón,
12 y proveyó de pan a su padre y a sus hermanos y a toda la casa de su padre, según el número de las familias.
13 Ya no había pan en toda aquella tierra, pues el hambre era muy grande, y Egipto y la tierra de Canaán estaban exhaustos por el hambre.
14 José llegó a recoger, a cambio de trigo, todo cuanto dinero había en el país de Egipto y en la tierra de Canaán, e hizo entrar el dinero en la casa del faraón,
15 Cuando se acabó el dinero en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán, venían todos los egipcios a José, diciéndole: “Danos pan. ¿Vamos a morir en tu presencia? Mira que ya nos falta dinero.”
16 José les dijo: “Puesto que os falta dinero, traedme vuestros ganados y os daré pan a cambio de ellos.”
17 Trajeron sus ganados, y José les dio pan a cambio de caballos, rebaños de ovejas y de bueyes y de asnos. Aquel año los proveyó de trigo a cambio de todos sus ganados.
18 Pasado éste, vinieron al siguiente, y le dijeron: “No se le oculta a nuestro señor que se nos ha acabado el dinero y que le hemos dado nuestros ganados, ni a nuestro señor se le oculta que nos no queda más que nuestro cuerpo y nuestras tierras.
19 ¿Vamos a perecer ante ti nosotros y nuestras tierras? Cómpranos y compra nuestras tierras por pan: seremos nosotros y nuestras tierras esclavos del faraón; danos para sembrar, para que podamos vivir y no muramos y no se queden yermas nuestras tierras.”
20 José adquirió para el faraón todas las tierras de Egipto, pues los egipcios, obligados por el hambre, vendieron cada uno su campo, y la tierra vino a ser propiedad del faraón,
21 y sometió a la servidumbre del faraón tierras y pueblos desde el uno al otro extremo de la tierra de Egipto.
22 Sólo dejó de comprar las tierras a los sacerdotes, porque éstos recibían del faraón una porción y no tuvieron que vender sus tierras.
23 Y dijo José al pueblo: “Hoy os he comprado para el faraón a vosotros y a vuestras tierras. Ahí tenéis para sembrar; sembrad vuestras tierras.'
24 Al tiempo de la recolección, daréis el quinto al faraón, y las otras cuatro partes serán para vosotros, para sembrar y para manteneros vosotros, los de vuestra casa y vuestras familias.”
25 Ellos le dijeron: “Nos das la vida. Que hallemos gracia a los ojos de nuestro señor, y seremos siervos del faraón.”
26 Dio José una ley, que todavía hoy subsiste, por la cual pertenece al faraón el quinto del producto de las tierras de Egipto. Sólo las tierras de los sacerdotes no son del faraón.
27 Habitó Israel en la tierra de Egipto, en la región de Gosén, y adquirieron allí posesiones, creciendo y multiplicándose grandemente.
28 Vivió Jacob en la tierra de Egipto diecisiete años, siendo todos los días de su vida ciento cuarenta y siete años.
29 Cuando los días de Israel se acercaban a su fin, llamó a su hijo José y le dijo: “Si he hallado gracia a tus ojos, pon, te ruego, la mano bajo mi muslo y haz conmigo favor y fidelidad. No me sepultes en Egipto.
30 Cuando me duerma con mis padres, sácame de Egipto y sepúltame en su sepulcro.” José le respondió: “Haré lo que me dices.”
31 “Júramelo,” dijo Jacob. José se lo juró, e Israel se postró sobre la cabecera del lecho.





Biblia Kadosh Israelita Mesiánica

1 Entonces Yosef entró, y le dijo a Faraón: 'Mi padre y mis hermanos han venido de la tierra de Kenaan con sus rebaños, ganado y todas sus posesiones; ahora mismo están en la tierra de Goshen.'
2 El tomó cinco de sus hermanos y los presentó a Faraón.
3 Faraón dijo a sus hermanos: '¿Cuál es la ocupación de ustedes?' Ellos respondieron a Faraón: 'Tus sirvientes son pastores, ambos nosotros y nuestros antepasados.'
4 Y añadió: 'hemos venido a vivir en la tierra, porque en la tierra de Kenaan no hay lugar para pastar los rebaños de tus sirvientes, la hambruna es tan severa allí. Por lo tanto, por favor, deja que tus sirvientes vivan en la tierra de Goshen.'
5 Faraón dijo a Yosef: 'Que vivan en la tierra de Goshen. Y si tú conoces que entre ellos hay hombres capaces, hazlos cuidar mi ganado.' Así, pues, Ya'akov y sus hijos vinieron a Mitzrayim. Y Faraón rey de Mitzrayim, oyó de esto. Y Faraón habló a Yosef, diciendo: 'Tu padre y tus hermanos han venido a ti,
6 observa, y la tierra de Mitzrayim está delante de ti; en la mejor tierra asienta a tu padre y tus hermanos.'
7 Yosef entonces trajo a Ya'akov su padre y lo presentó a Faraón, y Ya'akov bendijo a Faraón.
8 Faraón preguntó a Ya'akov: '¿Qué edad tienes?'
9 Y Ya'akov respondió: 'Los días de mi peregrinación han sido de 130 años; ellos han sido pocos y difíciles, y no alcanzan al número de los años de la vida de mis padres en su peregrinación.[129]'
10 Entonces Ya'akov bendijo a Faraón y se fue de su presencia.
11 Yosef encontró un lugar para su padre y hermanos, y les dio propiedad en la tierra de Mitzrayim, en la mejor región del país, en la tierra de Raamses, como Faraón había ordenado.
12 Yosef proveyó alimentos para su padre, sus hermanos, toda la casa de su padre, grano para cada persona.
13 No había alimentos en ningún lugar, porque la hambruna era severa, así que ambos Mitzrayim y Kenaan se volvieron débiles del hambre.

14 José llegó a recoger, a cambio de trigo, todo cuanto dinero había en el país de Egipto y en la tierra de Canaán, e hizo entrar el dinero en la casa del faraón,
15 Cuando se acabó el dinero en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán, venían todos los egipcios a José, diciéndole: “Danos pan. ¿Vamos a morir en tu presencia? Mira que ya nos falta dinero.”
16 José les dijo: “Puesto que os falta dinero, traedme vuestros ganados y os daré pan a cambio de ellos.”
17 Trajeron sus ganados, y José les dio pan a cambio de caballos, rebaños de ovejas y de bueyes y de asnos. Aquel año los proveyó de trigo a cambio de todos sus ganados.
18 Pasado éste, vinieron al siguiente, y le dijeron: “No se le oculta a nuestro señor que se nos ha acabado el dinero y que le hemos dado nuestros ganados, ni a nuestro señor se le oculta que nos no queda más que nuestro cuerpo y nuestras tierras.
19 ¿Vamos a perecer ante ti nosotros y nuestras tierras? Cómpranos y compra nuestras tierras por pan: seremos nosotros y nuestras tierras esclavos del faraón; danos para sembrar, para que podamos vivir y no muramos y no se queden yermas nuestras tierras.”
20 José adquirió para el faraón todas las tierras de Egipto, pues los egipcios, obligados por el hambre, vendieron cada uno su campo, y la tierra vino a ser propiedad del faraón,
21 y sometió a la servidumbre del faraón tierras y pueblos desde el uno al otro extremo de la tierra de Egipto.
22 Sólo dejó de comprar las tierras a los sacerdotes, porque éstos recibían del faraón una porción y no tuvieron que vender sus tierras.
23 Y dijo José al pueblo: “Hoy os he comprado para el faraón a vosotros y a vuestras tierras. Ahí tenéis para sembrar; sembrad vuestras tierras.'
24 Al tiempo de la recolección, daréis el quinto al faraón, y las otras cuatro partes serán para vosotros, para sembrar y para manteneros vosotros, los de vuestra casa y vuestras familias.”
25 Ellos le dijeron: “Nos das la vida. Que hallemos gracia a los ojos de nuestro señor, y seremos siervos del faraón.”
26 Dio José una ley, que todavía hoy subsiste, por la cual pertenece al faraón el quinto del producto de las tierras de Egipto. Sólo las tierras de los sacerdotes no son del faraón.
27 Habitó Israel en la tierra de Egipto, en la región de Gosén, y adquirieron allí posesiones, creciendo y multiplicándose grandemente.
28 Vivió Jacob en la tierra de Egipto diecisiete años, siendo todos los días de su vida ciento cuarenta y siete años.
29 Cuando los días de Israel se acercaban a su fin, llamó a su hijo José y le dijo: “Si he hallado gracia a tus ojos, pon, te ruego, la mano bajo mi muslo y haz conmigo favor y fidelidad. No me sepultes en Egipto.
30 Cuando me duerma con mis padres, sácame de Egipto y sepúltame en su sepulcro.” José le respondió: “Haré lo que me dices.”
31 “Júramelo,” dijo Jacob. José se lo juró, e Israel se postró sobre la cabecera del lecho.

martes, 4 de julio de 2023

GÉNESIS 119



LOS 12 HIJOS DE JACOB   Zurbarán


Las exageraciones de los hagiógrafos o imprecisiones, sabemos que suelen darse con cierta frecuencia y así sucede aquí:

2 Lloraba José tan fuertemente, que le oyeron los egipcios y le oyó toda la casa del faraón.

Seguidamente José se da a conocer diciendo:

3 “Yo soy José — les dijo —. ¿Vive todavía mi padre?” Pero sus hermanos no pudieron contestarle, pues se llenaron de terror ante él.

En este momento seguramente pensaron, ahora sí que somos todos sus esclavos eso si no nos manda a matar pero José le dijo que se acercaran y les dijo:

4 El les dijo: “Acercaos a mí.” Acercáronse ellos, y les dijo: “Yo soy José, vuestro hermano, a quien vendisteis para que fuese traído a Egipto.

5 Pero no os aflijáis y no os pese haberme vendido para aquí, pues para vuestra vida me ha traído Dios aquí antes de vosotros.



¿Cómo hemos de interpretar aquí la forma “… me ha traído Dios aquí…”?

No sabemos, puesto que no se dice nada en la Biblia, si José, aparte de sus sueños famosos, tuvo otro tipo de contacto o comunicación con los Elohim. Parece como si ELLOS no se comunicasen con nadie de la familia, aunque todo cuanto ocurra -bueno o malo- se le atribuya.

7 Dios me ha enviado delante de vosotros para dejaros un resto sobre la tierra y haceros vivir para una gran salvación.


Esta frase es ciertamente enigmática, lo cual podríamos interpretar a priori como que los Elohim habían hecho que José llegara a Egipto, con el fin de salvar al pueblo de Israel, su familia, el pueblo elegido, de la muerte, para lo cual él les dejaba un trozo de tierra en Egipto donde pudieran subsistir y reproducirse, pero veamos que dicen las otras versiones.

“Y Dios me envió delante de vosotros para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de una gran liberación. (Biblia Protestante)



“Por consiguiente me envió Dios delante de ustedes a fin de colocarles un resto en la tierra y para mantenerlos vivos a ustedes por medio de una gran escapada. (B. Testigos de Jehová)

La versión de la Biblia Protestante parece dejar claro que mi interpretación es correcta en lo que se refiere a las dos primeras frases pero la última frase todavía es más oscura. La versión más clara parece ser la de la Biblia de los Testigos, donde dice “Y para mantenerlos vivos a ustedes por medio de una gran escapada”

Parece ser que está anunciando o profetizando,-¿ lo adivinó mediante su copa?- la escapada futura de los israelitas de Egipto, mediante la dirección de Moisés, que fue sin duda una gran salvación, una gran liberación, el resurgir del pueblo de Israel.

8 No sois, pues, vosotros los que me habéis traído aquí; es Dios quien me trajo, y me ha hecho padre del faraón y señor de toda su casa, y me ha puesto al frente de toda la casa de Egipto.'

Que nadie se asuste de la frase que dice “…y me ha hecho padre del faraón…” cuya denominación se daba al primer ministro y gobernador de su casa y reino. Esto puede verse en Isaías 22, 20 y Esther 13, 6.

En cuanto a la frase anterior, “…es Dios quien me trajo…”, considero que no hay que interpretarlo al pie de la letra sino más bien en sentido figurado es decir José atribuye al Dios de Abraham a Elohim todo cuanto le ha sucedido no sabemos si existían indicios suficientes para esta atribución, considerando los datos del texto, yo no veo la necesidad de la intervención de Elohim.

José pide a sus hermanos que comuniquen a su padre cuanta es su gloria y se venga a vivir a la tierra de Gosén. (45, 9-13)


17 Y dijo el faraón a José: “Di a tus hermanos: Haced esto: cargad vuestros asnos, id a la tierra de Canaán,

18 tomad a vuestro padre y vuestras familias y venid a mí. Yo os daré lo mejor de la tierra de Egipto, y comeréis lo mejor de la tierra.

19 Mandóles que llevasen de Egipto carros para sus hijos y sus mujeres, “traigan con ellos a su padre y vengan;'

20 que no les pese de tener que dejar sus cosas, pues suyo será lo mejor de la tierra de Egipto.”


De esta forma Jacob/Israel, llegará a Egipto, aunque al principio no creyese que fuese verdad que su hijo José existía.

domingo, 2 de julio de 2023

GÉNESIS 116








CAPÍTULO 44 BENJAMÍN COGIDO EN HURTO

Biblia Nácar-Colunga

1 José dio orden a su mayordomo de llenar cuanto pudiera de víveres los sacos de aquellas gentes y de poner el dinero de cada uno en la boca del saco.
2 “Pon también mi copa —le dijo, la copa de plata, en la boca del saco del más joven, juntamente con el dinero.” El mayordomo hizo lo que le había mandado José.
3 Despuntaba el alba cuando despidieron a los hebreos con sus asnos.
4 Habían salido de la ciudad, pero no estaban lejos, cuando José dijo a su mayordomo: “Anda y sal en la persecución de esas gentes, y, cuando les alcances, diles: “¿Por qué habéis devuelto mal por bien? ¿Por qué me habéis robado la copa de plata?
5 Es donde bebe mi señor y de la que se sirve para adivinar. Habéis obrado muy mal.”
6 Cuando les alcanzó, les dijo estas mismas palabras.
7 Ellos le contestaron: “¿Por qué habla así mi señor? Lejos de tus siervos hacer semejante cosa.
8 Hemos vuelto a traerte desde la tierra de Canaán el dinero que hallamos a la boca de nuestros sacos; ¿cómo íbamos a robar de la casa de tu señor plata ni oro?'
9 Aquel de tus siervos en cuyo poder sea hallada la copa, muera, y seamos también nosotros esclavos de tu señor.”
10 “Bien está, sea como decís. Aquel a quien se le encuentre la copa será mi esclavo, y vosotros quedaréis en libertad,”
11 Bajó cada uno a tierra su saco a toda prisa y lo abrió.
12 El mayordomo los reconoció, comenzando por el del mayor y acabando por el del más joven, y se halló la copa en el saco de Benjamín.
13 Rasgaron sus vestiduras, cargaron de nuevo los asnos y volvieron a la ciudad.
14 Judá llegó con sus hermanos a la casa de José, que estaba allí todavía, y postráronse rostro a tierra,
15 José les dijo: “¿Qué es lo que habéis hecho? ¿No sabíais que un hombre como yo había de adivinarlo?”
16 Judá respondió: “¿Qué vamos a decir, mi señor? ¿Cómo hablar, cómo justificarnos? Dios ha hallado la iniquidad de tus siervos, y somos esclavos tuyos, tanto nosotros cuanto aquel en cuyo poder se ha hallado la copa.”
17 “Lejos de mí hacer eso —dijo José; aquel a quien se le ha encontrado la copa será mi esclavo; vosotros subiréis en paz a vuestro padre.”
18 Acercóse entonces Judá y le dijo: “Por favor, señor mío, que pueda decir tu siervo unas palabras en tu oído sin que contra tu siervo se encienda tu cólera, pues eres como otro faraón.
19 Mi señor ha preguntado a tus siervos: “¿Tenéis padre todavía? ¿Y tenéis algún hermano?”
20 Y nosotros contestamos: “Tenemos un padre anciano y tenemos otro hermano, hijo de su ancianidad. Tenía éste un hermano que murió y ha quedado sólo él de su madre, y su padre le ama mucho.”
21 Tú dijiste a tus siervos: “Traédmelo, que yo pueda verle.”
22 Nosotros dijimos a mi señor: No puede el niño dejar a su padre; si le deja, morirá su padre.'
23 Pero tú dijiste a tus siervos: Si no baja con vosotros vuestro hermano menor, no veréis más mi rostro.
24 Cuando subimos a tu servidor, mi padre, le dimos cuenta de las palabras de mi señor;'
25 y cuando mi padre nos dijo: Volved a bajar para comprar algunos víveres,
26 le contestamos: No podemos bajar, a no ser que vaya con nosotros nuestro hermano pequeño, pues no podemos presentarnos ante ese hombre si nuestro hermano no nos acompaña.
27 Tu siervo, nuestro padre, nos dijo: Bien sabéis que mi mujer me dio dos hijos;'
28 el uno salió de casa, y seguramente fue devorado, pues no le he visto más;'
29 si me arrancáis también a éste y le ocurre una desgracia, haréis bajar mis canas en dolor al sepulcro.
30 Ahora, cuando yo vuelva a tu siervo, mi padre, si no va con nosotros el joven, de cuya vida está pendiente la suya,
31 en cuanto vea que no está, morirá, y tus siervos habrán hecho bajar en dolor al sepulcro las canas de tu siervo, nuestro padre.
32 Tu siervo ha salido responsable del joven al tomarlo a mi padre, y ha dicho: Si yo no le traigo otra vez, seré reo ante mi padre para siempre.
33 Permíteme, pues, que te ruegue que quede tu siervo por esclavo de mi señor en vez del joven, y que éste vuelva con sus hermanos.
34 ¿Cómo voy a poder yo subir a mi padre si no llevo al niño conmigo? No; que no vea yo la aflicción en que caerá mi padre.”



Biblia Kadosh Israelita Mesiánica

1 Luego él ordenó al mayordomo de su casa: 'Llena los sacos de los hombres con alimentos, tanto como puedan cargar, y pon el dinero de cada hombre dentro de su saco.
2 Y pon mi copa, la de plata, justo dentro del saco del menor, junto con su dinero para el grano.' El hizo lo que Yosef le ordenó que hiciera.
3 Al romper el día los hombres fueron despedidos con sus asnos;
4 pero antes de que estuvieran lejos de la ciudad Yosef le dijo a su mayordomo: 'Levántate, ve tras los hombres; y cuando los alcances, dile a ellos: '¿Por qué han pagado el bien con el mal?
5 ¿No es ésta la copa de la cual mi señor bebe, ciertamente la que él usa para adivinar? ¡Lo que ustedes han hecho es maldito!''
6 Así que él los alcanzó, y dijo estas palabras a ellos.
7 Ellos respondieron: '¿Por qué mi señor habla de esta forma? ¡No permita el cielo que hagamos tal cosa!
8 ¡Mira, el dinero que encontramos dentro de nuestros sacos lo trajimos de vuelta a ti desde la tierra de Kenaan! Así que ¿cómo habríamos de robar plata u oro de la casa de nuestro señor?
9 ¡Al que de nosotros le sea encontrada la copa que sea puesto a muerte - y el resto de nosotros seremos los esclavos de nuestro señor!'
10 El respondió: 'Bien, que sea como tú has dicho: Al que le sea encontrada será mi esclavo. Pero el resto de ustedes estarán sin culpa.'
11 Entonces cada uno de ellos se apresuró a poner sus sacos en la tierra, y cada uno abrió su saco.
12 El buscó, empezando con el mayor y terminando con el menor; y la copa fue encontrada en el saco que pertenecía a Binyamin.
13 A esto, ellos rasgaron sus ropas a causa del dolor. Entonces cada uno cargó su asno y regresaron a la ciudad.
14 Yahudáh y sus hermanos llegaron a la casa de Yosef. El aún estaba allí y ellos cayeron a tierra delante de él.
15 Yosef les dijo a ellos: '¿Cómo pudieron hacer tal cosa? ¿No saben que un hombre tal como yo puede saber la verdad por adivinación?'
16 Yahudáh dijo: '¡No hay nada que podamos decir a mi señor! ¿Cómo podríamos hablar? ¡No hay forma de podernos justificar! Elohim ha revelado la culpa de tus sirvientes; así que aquí estamos, los esclavos de mi señor - ambos, nosotros y al que se le encontró tu copa en su posesión.'
17 Pero él respondió: 'No lo permita el cielo que yo actúe de esa forma. El hombre en cuya posesión fue encontrada la copa será mi esclavo; pero en cuanto a ustedes, vayan en Shalom a su padre.' Haftarah Mikketz: Melajim Alef (1Re_3:15 - 1Re_4:1) Lecturas sugeridas del Brit Hadashah para la Parashah Mikketz: Hch_7:9-16
18 Parashah 11: Vayigash (El se acercó) 44:18-47:27 Entonces Yahudáh se acercó a Yosef, y dijo: '¡Por favor, mi señor! Deja que tu sirviente te diga algo en privado; y no te enojes con tu sirviente, porque tú eres como el mismo Faraón.
19 Mi señor preguntó a sus sirvientes: '¿Tienen un padre, o un hermano?'
20 Nosotros le respondimos a nuestro señor: 'Tenemos un padre que es un hombre viejo, y un hijo de su vejez, un pequeño cuyo hermano está muerto; de los hijos de su madre él solo queda, y su padre lo ama.'
21 Pero tú dijiste a tus sirvientes: 'Tráigalo a mí, yo lo cuidaré.'
22 Nosotros respondimos a nuestro señor: 'El muchacho no puede dejar a su padre; si él fuera a dejar a su padre, su padre moriría.'
23 Tú dijiste a tus sirvientes: 'Ustedes no verán mi rostro otra vez si su hermano no está con ustedes.'
24 Subimos a tu sirviente mi padre y le dijimos lo que mi señor había dicho;
25 pero cuando nuestro padre dijo: 'Vayan otra vez, y compren alimentos para nosotros,'
26 nosotros respondimos: 'No podemos descender. Sola mente descenderemos si nuestro hermano menor está con nosotros.'
27 Entonces el padre de tu sirviente nos dijo: 'Ustedes saben que mi esposa me dio a luz dos hijos,
28 uno se fue de mí, y yo dije: 'Seguramente ha sido rasgado en pedazos,' y no lo he visto desde entonces.
29 Ahora, si ustedes me quitan a éste también, y algo le pasa, ustedes harán descender mis canas al Sheol con dolor.'
30 Si ahora voy a tu sirviente mi padre y el muchacho no está con nosotros - viendo cómo su corazón está vinculado al corazón del muchacho -
31 cuando él vea que el muchacho no está con nosotros, él morirá; y tus sirvientes harán descender las canas de tu sirviente nuestro padre al Sheol con dolor.
32 Porque tu sirviente mismo garantizó su seguridad; Yo dije: 'Si yo fracaso en traértelo de regreso y me pare delante de ti, entonces cargaré con la culpa delante de mi padre para siempre.'
33 Por lo tanto, yo te suplico, permite que tu sirviente se quede como esclavo para mi señor en vez del muchacho, y deja que el muchacho se vaya con sus hermanos.[118]
34 Porque ¿cómo puedo subir a mi padre si el muchacho no está conmigo? No soportaría ver a mi padre tan sobrecogido por angustia.'



SOBRE LA CREACIÓN DEL UNIVERSO

Comencemos por decir que la nada absoluta no existe. Lo que llamamos vacío, incluso en laboratorios con bombas de vacío, nunca es un vac...