Mostrando entradas con la etiqueta José. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de julio de 2023

GÉNESIS 127






Son frecuentes en la escritura los nombres compuestos de Abel, duelo o llanto, pero se desconoce el lugar de éste. Como el versículo 10, es de extrañar su situación al otro lado del Jordán, que sin duda debe entenderse al este de éste río. Acaso éste paréntesis: “que estaba al otro lado del Jordán” es una glosa a una concepción del texto nacida de alguna localidad conocida en la Transjordania. (140)

Hay que añadir que el nombre Abel-Mizrayim significa Pradera de Egipto o Llanto de Egipto. (141)

Los hijos de Israel entierran a su padre donde él les había ordenado y volvieron todos a Egipto. 50, 12-14. Y los hermanos de José comenzaron a asustarse, pensando que les devolvería todo el mal que ellos le habían hecho. (50,15).

16 Y mandaron decir a José: “Tu padre, antes de morir, nos mandó que te dijéramos:
17 Perdona el crimen de tus hermanos y su pecado, pues ciertamente te hicieron mucho mal; pero, por favor, te ruego, perdona el crimen de los servidores del Dios de tu padre.” José lloró al oírlos.'


Se aprecia por estas palabras el miedo que tenían a José se tomase venganza, y para ablandarle, recurren a la estratagema de: 1º Decir que eso fue lo que dijo su padre. 2º Mencionar al Dios de su Padre en cuyo nombre imploran perdón. Ciertamente las situaciones difíciles agudizan el ingenio.

18 Sus hermanos se prosternaron ante él y le dijeron: “Somos tus siervos.”
19 El les dijo: “No temáis; ¿estoy yo acaso en el lugar de Dios?'

Es como si dijeran, no soy yo el que debe castigar los crímenes sino Dios, Juez Supremo de todos. Deuteronomio (32,35) y siguientes. (142) Ciertamente esta es una interpretación muy válida Pues los Elohim ya exterminaban a aquellos que no hacían lo que ellos querían, como hemos visto en anteriores capítulos.

José les tranquiliza, haciéndoles ver que esa fue la causa de que todos estén en Egipto y no murieran sin perpetuar su descendencia, 50, 20, y les promete que les seguirá manteniendo.

23 Vivió ciento diez años, y vio a los hijos de Efraím hasta la tercera generación; también recibió sobre sus rodillas, al nacer, a los hijos de Makir, hijo de Manasés.'

Era el ideal de la longevidad, según los egipcios, la edad de los patriarcas decrece siempre pero aun en este caso de José es bastante más larga para que pueda decirse de él que murió lleno de días.

Makir era, según I Paralipómenos 7,14 y siguientes, hijo de Esriel, hijo de Manasés y por tanto representaba la tercera generación. Tal longevidad era un signo de la gracia de Dios; al contrario, la muerte temprana y arrebatada. (143)

Esta última opinión es sin duda tan absurda como considerar que las personas bellas son buenas y las feas son malas, o como aquella del Medievo que consideraba que sólo los hombres tenían alma.

24 José dijo a sus hermanos: “Voy a morir, pero Dios ciertamente os visitará y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró dar a Abraham, Isaac y Jacob.”

Al decir “a sus hermanos”, ciertamente quiere decir a los hijos de Israel, pues sus hermanos, más ancianos que él todos, menos Benjamín, eran ya muertos seguramente. Les hace la misma recomendación que su padre le había hecho a él y expresando los motivos. (144)

25 Hizo jurar José a los hijos de Israel, diciéndoles: “Ciertamente os visitará Dios; entonces llevad de aquí mis huesos.”
26 Murió José en Egipto a los cientos diez años, y fue embalsamado y puesto en un ataúd en Egipto.


Sabemos que el ataúd en Egipto era la caja en que se colocaba la momia una vez embalsamada, de las cuales tantas se encuentran en todos los museos arqueológicos (145)

El proceso de embalsamamiento egipcio consistía en extracción de cerebro por la nariz, vaciado de vísceras -hígado, estómago, intestinos y pulmones- en vasos canopos, lavado y rellenado del cuerpo, baño de natrón para la desecación, ungido de aceites y vendaje. Así lo hacían los ricos, lo que resultaba costosísimo, ya que el proceso duraba más de dos meses -el ritual religioso ralentizaba mucho las cosas- y tanto los materiales como la mano de obra cualificada suponía un desembolso importante.

 

No puede decirse que lo que hacían los egipcios menos favorecidos fuera un embalsamamiento en toda regla, de modo que los más pobres se limitaban a inyectar purgantes para limpiar los intestinos y, tras colocar el cuerpo en un baño de natrón, lo vendaban. Cuando no tenían recursos ni para estos menesteres, envolvían al difunto en una estera o piel de animal y lo enterraban en la arena, al estilo de sus primeros antepasados, de esta forma, el calor y sequedad del desierto momificaba el cadáver.




GÉNESIS 126






CAPÍTULO 50 SEPULTURA DE JACOB

Biblia Nacar-Colunga


1 Cayó José sobre el rostro de su padre y lloró sobre él y le besó.
2 Mandó José a los médicos que tenía a su servicio embalsamar a su padre, y los médicos embalsamaron a Israel,
3 empleando en ello cuarenta días, que es el tiempo que se emplea para embalsamar. Los egipcios hicieron duelo por él durante sesenta días.
4 Pasados los días del duelo, habló José a las gentes de la casa del faraón, diciéndoles: “Si he hallado gracia a vuestros ojos, haced llegar esto, os lo ruego, a oídos del faraón.
5 Mi padre me hizo jurar diciendo: “Voy a morir; sepúltame en la sepultura que tengo en la tierra de Canaán.” Que me permita, pues, subir a sepultar a mi padre, y volveré.”
6 Y le contestó el faraón: “Sube y sepulta a tu padre, según tu juramento.”
7 Subió, pues, José a sepultar a su padre, y subieron con él todos los servidores del faraón, los ancianos de su casa y los ancianos de la tierra de Egipto,
8 toda la casa de José, sus hermanos y la casa de su padre, no dejando en la tierra de Gosén más que a los niños, las ovejas y los bueyes.
9 José llevaba consigo carros y caballeros; así que el cortejo era muy grande.'
10 Llegados a la era de Atad, que está al otro lado del Jordán, hicieron allí muy grande llanto, e hizo José un duelo de siete días por su padre.
11 Los moradores de la tierra, los cananeos, al ver el duelo en la era de Atad, se dijeron: “Gran duelo es este de los egipcios”; por eso se dio el nombre de Abel-Misrayim a este lugar, que está al lado de allá del Jordán.'
12 Los hijos de Jacob hicieron con su padre lo que les había mandado,
13 llevándole a la tierra de Canaán y sepultándole en la caverna del campo de Macpela, que había comprado Abraham a Efrón el jeteo para tener sepultura de su propiedad, frente a Mambré.
14 Después de haber sepultado a su padre, José volvió a Egipto con sus hermanos y cuantos habían subido con él para sepultar a su padre.
15 Cuando los hermanos de José vieron que había muerto su padre, se dijeron: “¿Si nos guardará rencor José y nos devolverá todo el mal que le hemos hecho?”
16 Y mandaron decir a José: “Tu padre, antes de morir, nos mandó que te dijéramos:
17 Perdona el crimen de tus hermanos y su pecado, pues ciertamente te hicieron mucho mal; pero, por favor, te ruego, perdona el crimen de los servidores del Dios de tu padre.” José lloró al oírlos.'
18 Sus hermanos se prosternaron ante él y le dijeron: “Somos tus siervos.”
19 El les dijo: “No temáis; ¿estoy yo acaso en el lugar de Dios?'
20 Vosotros creíais hacerme mal, pero Dios ha hecho de él un bien, cumpliendo lo que hoy sucede, de poder conservar la vida de un pueblo numeroso.
21 No temáis, pues yo seguiré manteniéndoos a vosotros y a vuestros niños.” Así los consoló, hablándoles al corazón.
22 Habitó José en Egipto, él y la casa de su padre.
23 Vivió ciento diez años, y vio a los hijos de Efraím hasta la tercera generación; también recibió sobre sus rodillas, al nacer, a los hijos de Makir, hijo de Manasés.'
24 José dijo a sus hermanos: “Voy a morir, pero Dios ciertamente os visitará y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró dar a Abraham, Isaac y Jacob.”
25 Hizo jurar José a los hijos de Israel, diciéndoles: “Ciertamente os visitará Dios; entonces llevad de aquí mis huesos.”
26 Murió José en Egipto a los cientos diez años, y fue embalsamado y puesto en un ataúd en Egipto.

Biblia Kadosh Israelita Mesiánica

1 Yosef cayó sobre el rostro de su padre, lloró sobre él y lo besó.
2 Entonces Yosef ordenó a sus sirvientes que embalsamaran a su padre. Así que los embalsamadores embalsamaron a Yisra'el.
3 Esto tomó cuarenta días, el tiempo normal para embalsamar. Entonces los Mitzrayimim hicieron luto por setenta días.
4 Cuando el período de luto había terminado, Yosef se dirigió a los príncipes de Faraón: 'Si yo he encontrado favor a su vista, hablen referente a mí en los oídos de Faraón, diciendo:
5 'Mi padre me hizo hacer un juramento. El dijo: 'Yo voy a morir. Tú me sepultarás en mi sepultura, la cual yo cavé por mí mismo en la tierra de Kenaan.' 'Por lo tanto, te imploro, déjame subir y sepultar a mi padre; yo regresaré.''
6 Faraón respondió: 'Sube y sepulta a tu padre, como él te hizo jurar.'
7 Así que Yosef subió a sepultar a su padre. Con él fueron todos los sirvientes de Faraón, los dirigentes de su casa y los dirigentes de la tierra de Mitzrayim,
8 junto con la casa completa de Yosef, sus hermanos y toda la casa de su padre y sus parientes; solamente sus rebaños y sus ganados ellos dejaron en la tierra de Goshen.
9 Además, subieron con él carruajes y jinetes - era una caravana muy grande.
10 Cuando ellos arribaron a la era en Atad, del otro lado del Yarden, ellos levantaron gran y amarga lamentación, haciendo luto por su padre por siete días.
11 Cuando los habitantes locales, los Kenaani, vieron la lamentación en la era de Atad ellos dijeron: '¡Qué amargamente los Mitzrayimim se están lamentando!' Por esto el lugar fue dado el nombre de Avel-Mitzrayim [lamentación de Mitzrayim], allí del otro lado del Yarden.
12 Sus hijos hicieron como él les había ordenado -
13 ellos lo llevaron a la tierra de Kenaan y lo sepultaron en la cueva de Majpelah, la cual Avraham había comprado, junto con el campo, como lugar de sepultura perteneciente a él, de Efron el Hitti, junto a Mamre.
14 Entonces, después de sepultar a su padre, Yosef regresó a Mitzrayim, él, sus hermanos y todos los que habían subido con él para sepultar a su padre.
15 Sabiendo que su padre estaba muerto, los hermanos de Yosef dijeron: 'Yosef puede odiarnos ahora y pagarnos por completo por todo el sufrimiento que nosotros le causamos.'
16 Así que ellos vinieron a Yosef, y dijeron: 'Tu padre dio esta orden antes de morir:
17 'Digan a Yosef, 'Yo te imploro ahora, por favor perdona el crimen de tus hermanos y la perversidad de hacerte daño.' Así que ahora, nosotros te imploramos, perdona el crimen de los sirvientes del Elohim de tu padre.' Yosef lloró cuando ellos hablaron con él;
18 y sus hermanos también vinieron, se postraron delante de él, y dijeron: 'Aquí, somos tus esclavos.'
19 Pero Yosef dijo a ellos: 'No tengan temor, porque yo soy el siervo de Elohim.
20 Ustedes quisieron hacerme daño para maldad, pero Elohim lo tomó para el bien - para que viniera a ser como es hoy, para que mucha gente fuera alimentada.
21 Así que no tengan temor - yo proveeré para ustedes y sus familias.' De esta forma él los consoló; hablando bondadosamente a ellos.
22 Yosef continuó viviendo en Mitzrayim, él y sus hermanos y toda la familia de su padre. Yosef vivió 110 años.
23 Yosef vivió para ver los hijos de los nietos de Efrayim, y los hijos del hijo de Menasheh, Majir, nacieron en las piernas de Yosef.
24 Yosef dijo a sus hermanos: 'Estoy muriendo: Pero Elohim por cierto los recordará y los hará subir fuera de esta tierra a la tierra que El juró a Avraham, Yitzjak y Ya'akov.'
25 Entonces Yosef tomó juramento de los hijos de Yisra'el: 'Elohim ciertamente se acordará de ustedes, y cargarán mis huesos fuera de aquí.'
26 Así que Yosef murió a la edad de 110 años, y ellos lo embalsamaron y lo pusieron en un ataúd en Mitzrayim.



1 Cayó José sobre el rostro de su padre y lloró sobre él y le besó.
2 Mandó José a los médicos que tenía a su servicio embalsamar a su padre, y los médicos embalsamaron a Israel,
3 empleando en ello cuarenta días, que es el tiempo que se emplea para embalsamar. Los egipcios hicieron duelo por él durante sesenta días.

Los procedimientos para embalsamar los cadáveres que empleaban los describe Herodoto (II,86-88) y Diodoro (1,91) para sus épocas. Y tal vez no serían muy diferentes los empleados en los días de José. Más de treinta o cuarenta días dice Diodoro que duraba el embalsamamiento.

Los egipcios lloran asociándose a la pena de José. Diodoro dice que el llanto o lamentación por los reyes duraba setenta y dos días (1,72). Treinta lloraron los hebreos a Aarón (Números 20,29) y otros tantos a Moisés (Deuteronomio 34,8) (138)

José solicita permiso al faraón para enterrar a su padre, una vez pasados los días del duelo en la tierra de Canán. El faraón se lo concede. (50,4-6) Y según el autor, se quedó Egipto vacío, pues todos fueron al entierro:

7 Subió, pues, José a sepultar a su padre, y subieron con él todos los servidores del faraón, los ancianos de su casa y los ancianos de la tierra de Egipto,
8 toda la casa de José, sus hermanos y la casa de su padre, no dejando en la tierra de Gosén más que a los niños, las ovejas y los bueyes.

¡Increíble! El faraón se queda sin servidores y todos los ancianos de la tierra de Egipto acompañan al cortejo, eso considerando las buenas caminatas que habrían de darse e incluso aunque todos fuesen en carro, serían semanas de viaje a la cual hay que sumar la de luto en la era de Atad . Pero más increíble resulta el hecho de que los niños se quedasen solos con los animales ¡claro, que a las mujeres ni siquiera se las menciona! No sé si porque se las incluye en la frase toda la casa de José, sus hermanos y la casa de su padre, o porque las consideraban con menos valor que a los niños y a las ovejas y bueyes.

9 José llevaba consigo carros y caballeros; así que el cortejo era muy grande.'
10 Llegados a la era de Atad, que está al otro lado del Jordán, hicieron allí muy grande llanto, e hizo José un duelo de siete días por su padre.

Se ignora el sitio de esta era de Atad o del Espino y es extraño que la comitiva hiciera el viaje de Egipto a Hebrón por el oriente del Mar Muerto y del Jordán. El duelo aquí dura 7 días, que era lo ordinario en Israel, según la norma que da el Ecclesiástico en 22, 3 y que vemos practicada en la muerte de Saúl en I Samuel 31,13 y en la de Judit en 16,19. (139)

11 Los moradores de la tierra, los cananeos, al ver el duelo en la era de Atad, se dijeron: “Gran duelo es este de los egipcios”; por eso se dio el nombre de Abel-Misrayim a este lugar, que está al lado de allá del Jordán.'

domingo, 9 de julio de 2023

GÉNESIS 125

 




8 Tú en verdad eres Judá; te alabarán tus hermanos, tu mano pesará sobre la cerviz de tus enemigos, postráranse ante ti los hijos de tu padre.'
9 Cachorro de león, Judá, de la presa subes, hijo mío; posando te agachas como león, como leona, ¿quién (la hostigará) para que se levante?'
10 No faltará de Judá el cetro, ni de entre sus pies el báculo, hasta que venga aquel cuyo es, y a él darán obediencia los pueblos.


El cetro es el símbolo de la autoridad que Judá ejercerá sobre las tribus hermanas. “Hasta que vengas”: Así traducen las versiones antiguas que merecen en el presente caso ser preferidas. Es como si dijera: hasta que venga aquel a quien está destinado por Dios para quien Él lo reserva. Y al mismo está guardado el homenaje de las naciones. El sentido de este versículo es obvio. Contiene la promesa mesiánica vinculada a Judá y luego a David de la perpetuidad de la dinastía por el rey Mesías. La promesa hecha a David que se contiene en Samuel (7,14) repetida y ampliada por los profetas, es el verdadero comentario de este vaticinio. (121)

11 Atará a la vid su pollino, a la vid generosa el hijo de la asna; lavará en vino sus vestidos, y en la sangre de las uvas su manto.'

Este versículo nos indica la abundancia de la viña en el territorio de Judá. (122)

12 Brillan por el vino sus ojos, y de la leche blanquean sus dientes.

Lo que viene a decir que “el vino que beberá le pondrá los ojos alegres y los dientes blancos la leche en Judá muy abundante”. (123)

13 Zabulón habitará en la costa del mar, la costa de las naves, y tendrá su flanco junto a Sidón.

Según Deuteronomio 33,19 Zabulón e Isacar tenían por límites el mar. (124): “Ellos chupan la abundancia de los mares y los escondidos tesoros en la arena”.

14 Isacar es un robusto asno, que descansa en sus establos.
15 Vio que su lugar de reposo era bueno y que era deleitosa la tierra, y prestó los lomos a la carga, y hubo de servir como tributario.


Aquí se compara a Isacar con el asno de carga echado en las majadas y gozando de la holgancia. En vez de luchar por someter a los cananeos, se dejó esclavizar por ellos.(124)

16 Dan juzgará a su pueblo como una de las tribus de Israel.

Esto se refiere a Sansón que figura entre los jueces o salvadores de Israel y que era de la tribu de Dan. (125)

17 Es Dan como serpiente en el camino, como víbora en el sendero, que, mordiendo los talones al caballo, hace caer hacia atrás al caballero.

Alude sin duda a la toma de Lais por sorpresa a la cual llamaron luego Dan (126) según se indica en jueces 18, 7 y siguientes.

18 Tu salvación espero, ¡oh Yahvé!

Este verso es oscuro por la falta de conexión con los versículos 17 y 19. Los LXX los ligan al versículo 17 expresando la fe de Dan que si bien echado por los amorreos de su territorio, pudo sin embargo, conquistar otro al norte del país (127) según expresa Jueces 18.

19 Gad: salteadores le asaltan, y él les pica los talones.

Gad, establecido en el fértil suelo de la Trasjordania, estará expuesto a las incursiones de los nómadas, pero sabrá defenderse como lo muestra la historia de Jefte,(Jueces II) y la ayuda prestada por David según I Paralipómenes 12, 8 y siguientes. (128)

20 Aser: su pan es suculento, hará las delicias de los reyes.

El territorio de Aser, situado entre el Carmelo y la Fenicia, era fértil en todo género de frutos y especialmente en trigo qué exportaba a la Fenicia. Como se ve por I Reyes 5,9-11 y Actos 12, 20. (129)

21 Neftalí es una cierva en libertad, que da bellos cervatillos.

Esta es una alusión al territorio de Neftalí que estaba al oeste del lago de Genesaret y que Joséfo nos describe como un paraíso. (De Bello I ud. III, 10,8) (130)

22 José es un novillo, un novillo hacia la fuente (sus hijas subieron sobre la muralla).

José es un toro por su fuerza como Judá es un león por su valentía. La historia de sus tribus y sobre todo la importancia de Efraím justifica bien esta imagen. (131) según podemos ver en Jueces 8, 1 y siguientes.

23 Los arqueros le hostigan, los tiradores de saetas le atacan.

Alusión sin duda a las duras luchas que José hubo de sostener con los cananeos por la conquista del territorio, según Josué 17, 14 y siguientes; Jueces 1, 27 y siguientes. Y por la defensa del mismo en la época de los jueces. (132)

24 Pero la cuerda del arco se les rompe, y su poderoso brazo se encoge, por el poderío del Fuerte de Jacob, por el nombre del Pastor de Israel.
25 En el Dios de tu padre hallarás tu socorro, en El-Saday, que te bendecirá con bendiciones del cielo arriba, bendiciones del abismo abajo, bendiciones del seno y de la matriz.


Dios protegerá a José contra sus enemigos y le colmará de bendiciones, representadas por la lluvia y el rocío que vienen de arriba y por las fuentes que brotan de abajo siendo unas y otras causa de la fertilidad de la tierra. A éste se añade la fecundidad de los ganados y de los hombres (133) según Deuteronomio 33, 13 y siguientes.

26 Las bendiciones de tu padre sobrepasarán a las bendiciones de los montes eternos, superarán la belleza de las eternas colinas, que caigan sobre la cabeza de José, sobre la frente del príncipe de sus hermanos.

Independientemente de los valores que José poseía no cabe duda que las bendiciones de su padre están también influenciadas por el poder que ostenta José y por el que ostentarán sus descendientes.

27 Benjamín es lobo rapaz, que a la mañana devora la presa y a la tarde reparte los despojos.

Benjamín es un lobo siempre peligroso para los rebaños por la mañana como por la tarde Expresión de la valentía de Benjamín probada por Aod benjaminita (Jueces 4,15 y siguientes) y por toda la tribu en sus guerras contra los filisteos (134) según puede verse en I Paralipómenos (8,20) y (12,1) y siguientes.

28 Estas son las doce tribus de Israel, y esto es lo que les habló su padre, bendiciéndolas a cada una con una bendición.

Efectivamente, no a los individuos epónimos sino a las tribus, se refieren los anteriores vaticinios a su situación en la tierra de Canaán y a su historia durante los primeros siglos del pueblo de Canaán. (135)

Sobre el vaticinio o profecía ya hemos hablado anteriormente que existen y existieron muy diversos métodos, y podemos mencionar además a los videntes como las sibilas de Delfos en la antigüedad o a Edgar Cayce en nuestro siglo, los cuales al caer en un estado de trance, son capaces de ver el futuro, descubrir una enfermedad y hasta la forma de curarla.

No es de extrañar pues que Israel poseyera esta facultad paranormal que le permitiese prever el futuro de su descendencia. Ciertamente actuó al estilo de Nostradamus que también escribió en versos sus vaticinios. Tal vez Nostradamus descubrió la técnica que utilizó Israel.

Tampoco hay que descartar la posibilidad de que los vaticinios de Israel fuesen comunicados verbalmente o telepáticamente por los Elohim que sin duda tenían más facultades o medios que él para averiguar el futuro del “pueblo escogido” y, en algunos casos, hasta forzaban el futuro con sus intervenciones.

Israel/ Jacob insiste en que le entierren en la tierra prometida con el fin de atraer a sus hijos hacia ellas, o como forma de tomar posesión de la tierra.

29 Después les mandó: “Yo voy a reunirme con mi pueblo; sepultadme con mis padres en la caverna que está en el campo de Efrón el jeteo,
30 en la caverna del campo de Macpela, frente a Mambré, en tierra de Canaán, que es la caverna que compró Abraham a Efrón el jeteo, con su campo, para tener sepultura de su propiedad.
31 Allí están sepultados Abraham, Sara, su mujer; Isaac y Rebeca, su mujer, y allí sepulté yo a Lía.'
32 El campo y la caverna que en él hay fueron comprados a los hijos de Jet.

Todos estos datos respecto al lugar donde quiere Israel que se le entierre, lo sabemos por los capítulos anteriores y no creo que fuese necesario que Israel/ Jacob tuviese necesidad de decírselo a sus hijos en el momento de su muerte, pues ellos debían saberlo de sobra, por tanto cabe suponer que era una forma de justificar la razón por la cual él deseaba ser enterrado allí, o bien el autor sagrado se tomó la libertad de poner en boca de Jacob todas las explicaciones para que todos supieran sin lugar a dudas dónde le enterraron.

33 Cuando acabó Jacob de dar estas órdenes a sus hijos, juntó sus pies en el lecho y expiró, yendo a reunirse con su pueblo.

Juntó los pies en señal de paz con que moría y “fue a juntarse con su pueblo” expresión equivalente a juntarse con sus padres que se emplea otras veces. Tales expresiones significan una fe cierta en la supervivencia de las almas en el Seol a falta de datos revelados y racionales más claros concebían esta vida a semejanza de la que había tenido aquí el individuo sobre todo al fin de sus días en la hora de la partida (136)

Me sorprende la opinión del autor de esta nota referente a la frase “a falta de dar los revelados y racionales más claros”, como si ahora mismo supiéramos con certeza lo que sucede después de la muerte. Ni hay datos revelados, pues son simples opiniones o concepciones de cada ideología, ni existen datos racionales, pues los únicos que se conocen son los aportados por Moody y otros doctores que han recopilado los testimonios de personas que han vuelto a la vida después de la muerte clínica. (137)



GÉNESIS 124






CAPÍTULO 49 BENDICE JACOB A SUS HIJOS Y MUERE

Jacob muere en 1644 A.C.

Biblia Nacar-Colunga

1 Jacob llamó a sus hijos y les dijo: Reuníos, que voy a anunciar lo que os sucederá a lo último de los días.
2 Reuníos y escuchad, hijos de Jacob; escuchad a Israel, vuestro padre:'
3 Rubén, tú eres mi primogénito, mi fuerza y el fruto de mi primer vigor, cumbre de dignidad y cumbre de fuerza.
4 Herviste como el agua; no tendrás la supremacía, porque subiste al lecho de tu padre. Cometiste entonces una profanación, subiste a mi lecho.'
5 Simeón y Leví son hienas. Instrumentos de violencia son sus armas.
6 No entre mi alma en sus designios ni se una mi corazón a su asamblea, porque en su furor degollaron hombres y caprichosamente desjarretaron toros.
7 Maldita su cólera por violenta, maldito, por cruel, su furor. Yo los dividiré en Jacob y los dispersaré en Israel.
8 Tú en verdad eres Judá; te alabarán tus hermanos, tu mano pesará sobre la cerviz de tus enemigos, postraránse ante ti los hijos de tu padre.'
9 Cachorro de león, Judá, de la presa subes, hijo mío; posando te agachas como león, como leona, ¿quién (la hostigará) para que se levante?'
10 No faltará de Judá el cetro, ni de entre sus pies el báculo, hasta que venga aquel cuyo es, y a él darán obediencia los pueblos.
11 Atará a la vid su pollino, a la vid generosa el hijo de la asna; lavará en vino sus vestidos, y en la sangre de las uvas su manto.'
12 Brillan por el vino sus ojos, y de la leche blanquean sus dientes.
13 Zabulón habitará en la costa del mar, la costa de las naves, y tendrá su flanco junto a Sidón.
14 Isacar es un robusto asno, que descansa en sus establos.

15 Vio que su lugar de reposo era bueno y que era deleitosa la tierra, y prestó los lomos a la carga, y hubo de servir como tributario.
16 Dan juzgará a su pueblo como una de las tribus de Israel.
17 Es dan como serpiente en el camino, como víbora en el sendero, que, mordiendo los talones al caballo, hace caer hacia atrás al caballero.
18 Tu salvación espero, ¡oh Yahvé!
19 Gad: salteadores le asaltan, y él les pica los talones.
20 Aser: su pan es suculento, hará las delicias de los reyes.
21 Neftalí es una cierva en libertad, que da bellos cervatillos.
22 José es un novillo, un novillo hacia la fuente (sus hijas subieron sobre la muralla).
23 Los arqueros le hostigan, los tiradores de saetas le atacan.
24 Pero la cuerda del arco se les rompe, y su poderoso brazo se encoge, por el poderío del Fuerte de Jacob, por el nombre del Pastor de Israel.
25 En el Dios de tu padre hallarás tu socorro, en El-Saday, que te bendecirá con bendiciones del cielo arriba, bendiciones del abismo abajo, bendiciones del seno y de la matriz.
26 Las bendiciones de tu padre sobrepasarán a las bendiciones de los montes eternos, superarán la belleza de las eternas colinas, que caigan sobre la cabeza de José, sobre la frente del príncipe de sus hermanos.
27 Benjamín es lobo rapaz, que a la mañana devora la presa y a la tarde reparte los despojos.
28 Estas son las doce tribus de Israel, y esto es lo que les habló su padre, bendiciéndolas a cada una con una bendición.
29 Después les mandó: “Yo voy a reunirme con mi pueblo; sepultadme con mis padres en la caverna que está en el campo de Efrón el jeteo,
30 en la caverna del campo de Macpela, frente a Mambré, en tierra de Canaán, que es la caverna que compró Abraham a Efrón el jeteo, con su campo, para tener sepultura de su propiedad.
31 Allí están sepultados Abraham, Sara, su mujer; Isaac y Rebeca, su mujer, y allí sepulté yo a Lía.'
32 El campo y la caverna que en él hay fueron comprados a los hijos de Jet.
33 Cuando acabó Jacob de dar estas órdenes a sus hijos, juntó sus pies en el lecho y expiró, yendo a reunirse con su pueblo.


Biblia Kadosh Israelita Mesiánica

1 Entonces Ya'akov llamó a sus hijos, y dijo: 'Reúnanse y yo les diré lo que sucederá en el ajarit-hayamim.
2 Reúnanse y escuchen, hijos de Ya'akov; presten atención a Yisra'el su padre.[134]
3 'Reuven, tú eres mi primogénito, mi fuerza, y el primero de mis hijos. duro para ser soportado, duro y obstinado.
4 Rompiendo en insolencia, no debiste haber hervido como agua, porque trepaste en la cama de tu padre y profanaste el lecho, entonces tú trepaste.[135]
5 'Shimeon y Levi son hermanos, relacionados por armas de violencia.
6 Que mi alma no entre en su consejo, ni mi honor se adhiera a su asamblea,[136] porque en su ira ellos mataron hombres, y en su pasión desjarretaron un toro.
7 Maldita sea su ira, porque ha sido fiera; su furia, porque ha sido cruel. Yo los dividiré en Ya'akov y los esparciré en Yisra'el.
8 'Yahudáh, tus hermanos te reconocerán, tu mano estará en la cerviz de tus enemigos, los hijos de tu padre se inclinarán delante de ti.
9 Yahudáh es un cachorro de león: desde la planta tierna, mi hijo, te paras sobre la presa. El se agacha y se extiende como león; como cachorro de león, ¿quién se atreve a provocarlo?
10 Un regidor no fallará de Yahudáh, ni un príncipe de sus lomos, hasta que venga para quien es reservado, (Shiloh[137]); y El es la expectación de las naciones.[138]
11 Atando a la vid su asno, y el potro del asno a la vid de uvas escogidas, El lava sus ropas en vino, sus mantos en la sangre de uvas.
12 Sus ojos más oscuros que el vino, sus dientes más blancos que la leche.
13 'Zevulun habitará en la costa del mar, con barcos anclados a lo largo de su costa y su frontera en Tzidon.
14 'Yissajar ha deseado aquello que es bueno; descansando entre las herencias.
15 Al ver el lugar de descanso que era bueno y la tierra que era fértil, él sujetó su hombro a labor, y se convirtió en agricultor.
16 'Dan juzgará a su pueblo como una de las tribus de Yisra'el.[139]
17 Y que Dan sea víbora en el camino, tendido en emboscada sobre la senda, que muerde los talones del caballo así su jinete cae hacia atrás.[140]
18 Yo espero por tu salvación, YAHWEH.
19 'Gad, una tropa saqueadora lo saqueará a él, pero él los saqueará a ellos, persiguiendo a sus pies.
20 'La comida de Asher es rica - él proveerá comida digna de un rey.
21 'Naftali es tallo que se esparce, otorgando belleza en su fruto.
22 'Yosef es un hijo exaltado, mi preciado amado hijo es magnificado, mi hijo más joven, vuelve a mí.
23 Contra quien hombres tomando consejo maldito lo despreciaron, y los arqueros presionaron fuerte sobre él.
24 Pero sus arcos fueron poderosamente rotos, y los tendones de sus brazos fueron aflojados por las manos del Poderoso de Ya'akov, de allí es aquel que fortaleció a Yisra'el,
25 por el Elohim de tu padre, y mi Elohim te ayudó, por EL Shaddai, El te bendijo, con bendiciones del cielo arriba, bendiciones de la tierra poseyendo todas las cosas, a causa de las bendiciones de los pechos y del vientre.
26 Las bendiciones de tu padre y de tu madre - prevalecen por encima de las bendiciones de las duraderas montañas, y más allá de las bendiciones de las colinas eternas; serán sobre la cabeza de Yosef, sobre la corona de su cabeza de él quien de sus hermanos tomó la primacía.[141]
27 'Binyamin es un lobo enfurecido, en la mañana comerá quieto, en el atardecer él da comida.'
28 Todos estos son los doce hijos de Ya'akov, y así es como su padre habló a ellos y los bendijo, dando a cada uno su propia bendición individual.
29 Entonces él les ordenó como sigue: 'Yo estoy al ser unido con mi pueblo. Sepúltenme con mis padres en la cueva que está en el campo de Efron el Hitti,
30 la cueva en el campo de Majpelah, junto a Mamre, en la tierra de Kenaan, la cual Avraham compró junto con el campo de Efron el Hitti como lugar de sepultura perteneciente a él -
31 allí ellos sepultaron a Avraham y su esposa Sarah, allí sepultaron a Yitzjak y su esposa Rivkah, y allí sepulté a Leah -
32 el campo y la cueva en él, el cual fue comprado de los hijos de Het.'
33 Cuando Ya'akov había terminado ordenando a sus hijos, recogió sus pies en la cama, respiró por última vez y fue reunido con su pueblo.


1 Jacob llamó a sus hijos y les dijo: Reuníos, que voy a anunciar lo que os sucederá a lo último de los días.


No se refiere Jacob a lo que le sucederá a sus hijos sino a sus descendientes.

Es muy de agradecer la siguiente nota que aparece en la Biblia Católica: El texto ha sufrido mucho y es de muy dudosa y difícil interpretación. Aun teniendo que recurrir a veces a la conjetura para su restitución, damos lo que más probable nos parece.

Naturalmente esta nota se refiere al contenido de este capítulo solamente.

2 Reuníos y escuchad, hijos de Jacob; escuchad a Israel, vuestro padre:'
3 Rubén, tú eres mi primogénito, mi fuerza y el fruto de mi primer vigor, cumbre de dignidad y cumbre de fuerza.

Rubén como primogénito representa las primicias de la fuerza viril de su padre y de su madre y por razón de estas primogenituras le correspondía una prominencia sobre sus hermanos. (118)

Jacob censura a Rubén por haberse acostado con su concubina Bala. (35,22): 4 Herviste como el agua; no tendrás la supremacía, porque subiste al lecho de tu padre. Cometiste entonces una profanación, subiste a mi lecho.

5 Simeón y Leví son hienas. Instrumentos de violencia son sus armas.

Simeón y Leví son hermanos uterinos, hijos de Lía que vengaron bárbaramente la violencia, violación, hecha a su hermana Dima. (Capítulo 34) (119)

6 No entre mi alma en sus designios ni se una mi corazón a su asamblea, porque en su furor degollaron hombres y caprichosamente desjarretaron toros.
7 Maldita su cólera por violenta, maldito, por cruel, su furor. Yo los dividiré en Jacob y los dispersaré en Israel.

Quedaron divididos porque Leví no tuvo territorio fijo en Israel y Simeón que se estableció en medio de Judá vino a quedar absorbido por este (120) según podemos ver en Josué 19, 1-9 y en jueces 1,3-7

GÉNESIS 123

 




CAPÍTULO 48

Biblia Nacar-Colunga

1 Después de todo esto vinieron a decir a José: “He aquí que tu padre está enfermo”; tomó José consigo a sus dos hijos, Manasés y Efraím.'
2 Anunciáronselo a Jacob, diciendo: “He aquí que tu hijo viene a verte”; y, haciendo un esfuerzo, se sentó en el lecho.'
3 Después dijo a José: “El Dios omnipotente (El Saday) se me apareció en Luz, tierra de Canaán, y me bendijo diciendo:
4 “Yo te acrecentaré y te multiplicaré, y te haré muchedumbres de pueblos, y daré esta tierra a tu descendencia después de ti, para que por siempre la poseas.
5 Los dos hijos que antes de mi venida a ti, a la tierra de Egipto, te nacieron en ella, serán hijos míos. Efraím y Manasés serán hijos míos, como lo son Rubén y Simeón;'
6 pero los que tú has engendrado después de ellos, serán tuyos, y bajo el nombre de sus hermanos serán llamados a la herencia.
7 Cuando volvía de Padán Aram, se me murió Raquel en el camino, en tierra de Canaán, a distancia de un “kibrat” de Efratá, y allí la sepulté en el camino de Efratá, que es Belén.”
8 Vio Israel a los hijos de José y preguntó: “Estos, ¿quiénes son?”
9 José respondió a su padre: “Son mis hijos, los que me ha dado Dios aquí.” “Acércalos, te ruego, para que los bendiga.”
10 Los ojos de Israel se habían oscurecido por la edad y no podía ya ver. José los acercó, y él los besó y los abrazó,
11 diciendo a José: “No creí ya ver más tu rostro, y he aquí que Dios me ha dejado verte a ti y también a tu prole.”
12 José los sacó de entre las rodillas de su padre y, postrándose ante él en tierra,
13 los puso, a Efraím a su derecha y a la izquierda de Israel, y a Manasés a su izquierda y a la derecha de Israel, y los acercó.
14 Israel extendió su mano derecha y la puso sobre la cabeza de Efraím, que era el menor, y su izquierda sobre la cabeza de Manasés. De intento lo hizo, aunque Manasés era el primogénito.
15 Bendijo a José diciendo: “Que el Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me ha sustentado desde que existo hasta hoy,
16 que el ángel que me ha librado de todo mal, bendiga a estos niños. Que se llamen con mi nombre y con el nombre de mi padre Abraham e Isaac, y se multipliquen grandemente en medio de la tierra.”
17 José, al ver que su padre ponía su mano derecha sobre la cabeza de Efraím, se disgustó; y, tomando la mano de su padre de sobre la cabeza de Efraím para ponerla sobre la de Manasés,'
18 le dijo: “No es así, padre mío, pues el primogénito es éste; pon la mano derecha sobre su cabeza.”
19 Pero su padre rehusó, diciendo: “Lo sé, hijo mío, lo sé; también él será un pueblo, también él será grande; pero su hermano menor será más grande que él, y su descendencia vendrá a ser muchedumbre de pueblos.”
20 Los bendijo, pues, Israel aquel día, diciendo: “Por ti bendecirán a Israel, diciendo: Hágate Dios como a Efraím y Manasés.” Y puso a Efraím antes de Manasés.
21 Israel dijo a José: “Yo voy a morir, pero Dios estará con vosotros y os reconducirá a la tierra de vuestros padres.
22 Te doy a ti, a más de lo de tus hermanos, una parte que yo tomé a los amorreos con mi espada y con mi arco.”



Biblia Kadosh Israelita Mesiánica

1 Un tiempo después alguien le dijo a Yosef que su padre estaba enfermo. El tomó con él sus dos hijos, Menasheh y Efrayim, y vino a Ya'akov.
2 Le dijeron a Ya'akov: 'Aquí viene tu hijo Yosef.' Yisra'el reunió su fuerza y se sentó en la cama.
3 Ya'akov le dijo a Yosef: 'El Shaddai se me apareció en Luz en la tierra de Kenaan, y me bendijo,
4 diciéndome: 'Yo te haré fructífero y numeroso. Yo te haré multitud de naciones; y Yo daré esta tierra a tu zera para que la posean para siempre.'
5 Ahora tus dos hijos, que te nacieron en la tierra de Mitzrayim antes de que yo viniera a ti en Mitzrayim, son míos; Efrayim y Menasheh serán tan míos como Reuven y Shimeon lo son.
6 Los hijos nacidos a ti después de ellos serán tuyos, pero para el propósito de herencia ellos serán contados con sus hermanos mayores.
7 'Ahora en cuanto a mí, cuando yo vine de Padam, Rajel tu madre murió en la tierra de Kenaan, mientras hicimos noche en Yabrat en la tierra de Kenaan, para así venir a Efrat; así que yo la sepulté allí en el camino hacia Efrat (también conocida por Beit-Lejem).'
8 Entonces Yisra'el vio a los hijos de Yosef, y preguntó: '¿Quiénes son estos?'
9 Yosef respondió a su padre: 'Ellos son mis hijos, que Elohim me ha dado aquí.' Ya'akov respondió: 'Yo quiero que los traigas aquí a mí, para poder bendecirlos.'
10 Ahora los ojos de Yisra'el estaban apagados por la vejez, así que no podía ver. Yosef trajo sus hijos cerca de él, y él los besó y los abrazó.
11 Yisra'el dijo a Yosef: 'Observa, no he sido privado de ver tu rostro, ¡pero Elohim me ha permitido ver tu zera también!'
12 Entonces Yosef los sacó de entre sus rodillas y se postró en la tierra.
13 Y Yosef los tomó a ambos, Efrayim en su mano derecha hacia la mano izquierda de Yisra'el y Menasheh en su mano izquierda hacia la mano derecha de Yisra'el, y los trajo cerca de él.
14 Pero Yisra'el extendió su mano derecha y la puso sobre la cabeza del más joven, Efrayim, y puso su mano izquierda en la cabeza de Menasheh - él intencionalmente cruzó sus manos, aun siendo Menasheh el primogénito.
15 Entonces él los bendijo a ellos: 'El Elohim en cuya presencia mis padres Avraham y Yitzjak fueron bien placenteros, el Elohim que me ha alimentado desde mi juventud hasta este día,
16 el malaj que me rescató de todo peligro, bendiga estos niños. Que ellos recuerden quién yo soy y qué es lo que represento, y asimismo mis padres Avraham y Yitzjak, quiénes fueron ellos y qué representan. Y que ellos crezcan a producir multitudes en la tierra.
17 Cuando Yosef vio que su padre estaba poniendo su mano derecha sobre la cabeza de Efrayim no le complació, y levantó la mano de su padre para quitarla de la cabeza de Efrayim y ponerla en la cabeza de Menasheh.
18 Yosef le dijo a su padre: 'No lo hagas de esa forma, mi padre, porque éste es el primogénito. Pon tu mano derecha en su cabeza.'
19 Pero su padre rehusó, y dijo: 'Yo sé eso, hijo mío, yo lo sé. El también se hará un pueblo, y él también será grande; no obstante su hermano menor será mayor que él, y su zera formará multitud de naciones.
20 Entonces ese día añadió su bendición sobre ellos: 'En ustedes Yisra'el será bendecido, diciendo: 'Que Elohim te haga como Efrayim y Menasheh.'' Así él puso a Efrayim delante de Menasheh.
21 Yisra'el entonces dijo a Yosef: 'Tú ves que estoy muriendo, pero Elohim estará contigo y te devolverá a la tierra de tus padres.
22 Además, Yo te estoy dando un sh´jem [hombro, parte, cerro, ciudad de Shejem] más que a tus hermanos; yo la capturé de los Emori con mi espada y arco.'


José es avisado de que su padre está enfermo, y cogiendo a sus dos hijos le visita.

3 Después dijo a José: “El Dios omnipotente (El Saday) se me apareció en Luz, tierra de Canaán, y me bendijo diciendo:
4 “Yo te acrecentaré y te multiplicaré, y te haré muchedumbres de pueblos, y daré esta tierra a tu descendencia después de ti, para que por siempre la poseas.
5 Los dos hijos que antes de mi venida a ti, a la tierra de Egipto, te nacieron en ella, serán hijos míos. Efraím y Manasés serán hijos míos, como lo son Rubén y Simeón;'
6 pero los que tú has engendrado después de ellos, serán tuyos, y bajo el nombre de sus hermanos serán llamados a la herencia.



Jacob dice a José que la herencia, la tierra de Canán, se repartirá entre las tribus que formarán sus hijos y sus nietos pero no todos formarán tribus independientes sino que algunos se agutinarán en otras. Así los hijos de José, Efraín y Manasés, formarán sus tribus independientes, mas sus hermanos se aglutinarán con ellos. Israel bendice a los hijos de José, pero puso su mano derecha sobre Efraín en vez de sobre Manasés, que era el primogémito. José al darse cuenta se disgustó y llamó la atención a su padre cambiándole la mano de cabeza:

19 Pero su padre rehusó, diciendo: “Lo sé, hijo mío, lo sé; también él será un pueblo, también él será grande; pero su hermano menor será más grande que él, y su descendencia vendrá a ser muchedumbre de pueblos.”




Y así fue realmente. La tribu de Efraín fue siempre más poderosa que la de Manasés y más influyente en la historia de Israel. (117)

21 Israel dijo a José: “Yo voy a morir, pero Dios estará con vosotros y os reconducirá a la tierra de vuestros padres.
22 Te doy a ti, a más de lo de tus hermanos, una parte que yo tomé a los amorreos con mi espada y con mi arco.”



Estas palabras tan enigmáticas tienen una explicación relativamente sencilla: Naturalmente la herencia no la podrá tomar José directamente, sino su descendencia. En cuanto a la “parte que yo tomé a los amorreos, con mi espada y mi arco” dice una nota de la Biblia Católica. Verso oscuro y que no tiene explicación en la historia del patriarca. El libro apócrifo de los Jubileos toma ocasión de aquí para tejer un relato legendario y maravilloso.

Yo no he leído el Libro apócrifo de los Jubileos, por lo cual no estoy suficientemente informado para hablar con los datos necesarios, pero me atrevo a aventurar la siguiente hipótesis. ¿Y si el Libro de los Jubileos resulta que es auténtico y que por tanto debería estar incluido en el Génesis como el libro de Enoc? Entonces sabríamos qué quiere decir Jacob con esa frase, que supongo debe referirse a un trozo de tierra que conquistaría a los amorreos.

Tengamos en cuenta que la Biblia, en su totalidad, no es un libro de historia sino un libro de doctrina, donde solo se dice lo que se quiere que la gente crea, y lo que no favorece a ese objetivo se elimina, llamando a esos textos “escritos apócrifos” y se quedan tan panchos.

sábado, 8 de julio de 2023

GÉNESIS 122

 





José anuncia al faraón que ha llegado su familia e incluso le presenta a alguno de sus hermanos y después a su padre, los cuales, después de decir que son pastores, le solicitan la tierra de Gosén, a la cual dice el faraón a José que toda la tierra de Egipto está a su disposición. (47,1-6)

11 José estableció a su padre y a sus hermanos, asignándoles una propiedad en la tierra de Egipto, en la mejor parte de la tierra, en el distrito de Rameses, como lo había mandado el faraón,
12 y proveyó de pan a su padre y a sus hermanos y a toda la casa de su padre, según el número de las familias.

Aquí parece existir una contradicción, pues si se está hablando de Gosén, ¿por qué luego se dice que él se estableció en el distrito de Rameses?

En la Biblia, Nacar Colunga, viene una nota que a este respecto dice: La tradición señala como primera habitación de Israel el país de Gosen. Era la tierra más apta para la vida de los hijos de Jacob, pero es natural que con el tiempo se extendieran fuera de esta región. Aquí se menciona Rameses, pero muy probablemente ocupaba el sitio de Pelusio, a cuya región convenía el calificativo de “lo mejor de la tierra”. El salmo 78, 12.43 habla de Tanís, que era la capital de la dinastía hicsa.

Paréceme absurdo que antes de establecerse los hijos de Israel pudieran extenderse y considero atrevida esta afirmación, cuando ni siquiera se conoce la ubicación del distrito de Rameses. Por ello se me ocurre una explicación más sencilla: O en el país de Gosen, había un distrito llamado Ramesses, o bien en el distrito de Ramesses había una zona llamada el país de Gosen, es decir, una zona contenía a la otra.

José recoge a cambio de trigo todo el dinero que había en Egipto y en Canán (47,14). Cuando se le terminó el dinero recogió los ganados (47,16-17) y cuando se le volvió a terminar el trigo vendieron sus tierras al faraón a cambio de trigo, por lo cual todo pasó a ser propiedad del faraón. (47,18-21)

Para entender este trozo sobre la política de José es preciso notar la naturaleza del suelo de Egipto y su fertilidad, que depende del Nilo y exige grandes trabajos de canalización y conservación de los canales, que sólo el gobierno puede ejecutar. Esto impuso siempre un régimen especial en la propiedad agrícola, manifestada por la prestación personal, la requisa de los ganados y una propiedad limitada sobre la tierra.

En el imperio antiguo parece que eran los señores feudales los que ejercían este alto dominio que luego pasó a mano de los faraones y en ellas persistió en una u otra forma hasta el siglo XIX. (115)

22 Sólo dejó de comprar las tierras a los sacerdotes, porque éstos recibían del faraón una porción y no tuvieron que vender sus tierras.

De las tierras de los sacerdotes dice Herodoto que estaban exentas de tributo. (116) Cosa esta nada extraña, pues el clero de cualquier religión siempre tiene una serie de privilegios, sin duda alguna por el poder que posee sobre los demás.

26 Dio José una ley, que todavía hoy subsiste, por la cual pertenece al faraón el quinto del producto de las tierras de Egipto. Sólo las tierras de los sacerdotes no son del faraón.

Creo que sobra todo comentario, pues este versículo está clarísimo.

27 Habitó Israel en la tierra de Egipto, en la región de Gosén, y adquirieron allí posesiones, creciendo y multiplicándose grandemente.

Aunque tuvieron unos años malos, al fin los Elohim favorecen a su pueblo, no vaya a ser que se enfaden y renieguen de ellos, como se expresa en el Éxodo -libro más inmediato- donde como los Elohim los abandonan en determinadas ocasiones, el pueblo reniega de ellos.

Como se ve en este versículo, habitaron la región de Gosén no teniendo por qué haber confusión con Rameses.

Vivió Jacob 147 años, lo que nos demuestra cómo va bajando la longevidad de los patriarcas.

Israel llama a José y le pide que cuando muera no le sepulte en Egipto e incluso se lo hace jurar. Su deseo es descansar junto a sus padres, es decir, en la tierra de Canán que era la tierra prometida pero que nunca se alcanza.

GÉNESIS 121

 




CAPITULO 47 JACOB EN EGIPTO

Biblia Nacar-Colunga

1 Fue José a anunciar al faraón: “Mi padre y mis hermanos, con sus ovejas y sus bueyes y todo cuanto tienen, han venido de la tierra de Canaán y están en la tierra de Gosén.”
2 Habiendo llevado consigo a cinco de sus hermanos, se los presentó al faraón;'
3 y el faraón les preguntó: “¿Cuál es vuestra ocupación?” Ellos respondieron: “Nosotros, tus siervos, somos ganaderos desde nuestra infancia hasta ahora, y lo mismo fueron nuestros padres.”
4 Dijéronle también: “Hemos venido para habitar en esta tierra, pues no tenemos pasto para nuestros rebaños, por ser grande el hambre en la tierra de Canaán. Permite, pues, que habiten tus siervos en la tierra de Gosén.”
5 Y el faraón dijo a José: “Tu padre y tus hermanos han venido a ti.
6 Tienes a tu disposición toda la tierra de Egipto; establece a tu padre y a tus hermanos en lo mejor de la tierra; que habiten en la tierra de Gosén, y si sabes que hay entre ellos hombres capaces, hazlos mayorales de mis ganados.”
7 José hizo venir a su padre y le presentó al faraón. Jacob saludó al faraón,
8 y éste le preguntó: “¿Cuántos años tienes?”
9 Jacob contestó: “Ciento treinta son los años de mi peregrinación. Corta y mala ha sido mi vida, y no llega al tiempo de la peregrinación de mis padres.”
10 Jacob saludó de nuevo al faraón y se retiró de su presencia.
11 José estableció a su padre y a sus hermanos, asignándoles una propiedad en la tierra de Egipto, en la mejor parte de la tierra, en el distrito de Rameses, como lo había mandado el faraón,
12 y proveyó de pan a su padre y a sus hermanos y a toda la casa de su padre, según el número de las familias.
13 Ya no había pan en toda aquella tierra, pues el hambre era muy grande, y Egipto y la tierra de Canaán estaban exhaustos por el hambre.
14 José llegó a recoger, a cambio de trigo, todo cuanto dinero había en el país de Egipto y en la tierra de Canaán, e hizo entrar el dinero en la casa del faraón,
15 Cuando se acabó el dinero en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán, venían todos los egipcios a José, diciéndole: “Danos pan. ¿Vamos a morir en tu presencia? Mira que ya nos falta dinero.”
16 José les dijo: “Puesto que os falta dinero, traedme vuestros ganados y os daré pan a cambio de ellos.”
17 Trajeron sus ganados, y José les dio pan a cambio de caballos, rebaños de ovejas y de bueyes y de asnos. Aquel año los proveyó de trigo a cambio de todos sus ganados.
18 Pasado éste, vinieron al siguiente, y le dijeron: “No se le oculta a nuestro señor que se nos ha acabado el dinero y que le hemos dado nuestros ganados, ni a nuestro señor se le oculta que nos no queda más que nuestro cuerpo y nuestras tierras.
19 ¿Vamos a perecer ante ti nosotros y nuestras tierras? Cómpranos y compra nuestras tierras por pan: seremos nosotros y nuestras tierras esclavos del faraón; danos para sembrar, para que podamos vivir y no muramos y no se queden yermas nuestras tierras.”
20 José adquirió para el faraón todas las tierras de Egipto, pues los egipcios, obligados por el hambre, vendieron cada uno su campo, y la tierra vino a ser propiedad del faraón,
21 y sometió a la servidumbre del faraón tierras y pueblos desde el uno al otro extremo de la tierra de Egipto.
22 Sólo dejó de comprar las tierras a los sacerdotes, porque éstos recibían del faraón una porción y no tuvieron que vender sus tierras.
23 Y dijo José al pueblo: “Hoy os he comprado para el faraón a vosotros y a vuestras tierras. Ahí tenéis para sembrar; sembrad vuestras tierras.'
24 Al tiempo de la recolección, daréis el quinto al faraón, y las otras cuatro partes serán para vosotros, para sembrar y para manteneros vosotros, los de vuestra casa y vuestras familias.”
25 Ellos le dijeron: “Nos das la vida. Que hallemos gracia a los ojos de nuestro señor, y seremos siervos del faraón.”
26 Dio José una ley, que todavía hoy subsiste, por la cual pertenece al faraón el quinto del producto de las tierras de Egipto. Sólo las tierras de los sacerdotes no son del faraón.
27 Habitó Israel en la tierra de Egipto, en la región de Gosén, y adquirieron allí posesiones, creciendo y multiplicándose grandemente.
28 Vivió Jacob en la tierra de Egipto diecisiete años, siendo todos los días de su vida ciento cuarenta y siete años.
29 Cuando los días de Israel se acercaban a su fin, llamó a su hijo José y le dijo: “Si he hallado gracia a tus ojos, pon, te ruego, la mano bajo mi muslo y haz conmigo favor y fidelidad. No me sepultes en Egipto.
30 Cuando me duerma con mis padres, sácame de Egipto y sepúltame en su sepulcro.” José le respondió: “Haré lo que me dices.”
31 “Júramelo,” dijo Jacob. José se lo juró, e Israel se postró sobre la cabecera del lecho.





Biblia Kadosh Israelita Mesiánica

1 Entonces Yosef entró, y le dijo a Faraón: 'Mi padre y mis hermanos han venido de la tierra de Kenaan con sus rebaños, ganado y todas sus posesiones; ahora mismo están en la tierra de Goshen.'
2 El tomó cinco de sus hermanos y los presentó a Faraón.
3 Faraón dijo a sus hermanos: '¿Cuál es la ocupación de ustedes?' Ellos respondieron a Faraón: 'Tus sirvientes son pastores, ambos nosotros y nuestros antepasados.'
4 Y añadió: 'hemos venido a vivir en la tierra, porque en la tierra de Kenaan no hay lugar para pastar los rebaños de tus sirvientes, la hambruna es tan severa allí. Por lo tanto, por favor, deja que tus sirvientes vivan en la tierra de Goshen.'
5 Faraón dijo a Yosef: 'Que vivan en la tierra de Goshen. Y si tú conoces que entre ellos hay hombres capaces, hazlos cuidar mi ganado.' Así, pues, Ya'akov y sus hijos vinieron a Mitzrayim. Y Faraón rey de Mitzrayim, oyó de esto. Y Faraón habló a Yosef, diciendo: 'Tu padre y tus hermanos han venido a ti,
6 observa, y la tierra de Mitzrayim está delante de ti; en la mejor tierra asienta a tu padre y tus hermanos.'
7 Yosef entonces trajo a Ya'akov su padre y lo presentó a Faraón, y Ya'akov bendijo a Faraón.
8 Faraón preguntó a Ya'akov: '¿Qué edad tienes?'
9 Y Ya'akov respondió: 'Los días de mi peregrinación han sido de 130 años; ellos han sido pocos y difíciles, y no alcanzan al número de los años de la vida de mis padres en su peregrinación.[129]'
10 Entonces Ya'akov bendijo a Faraón y se fue de su presencia.
11 Yosef encontró un lugar para su padre y hermanos, y les dio propiedad en la tierra de Mitzrayim, en la mejor región del país, en la tierra de Raamses, como Faraón había ordenado.
12 Yosef proveyó alimentos para su padre, sus hermanos, toda la casa de su padre, grano para cada persona.
13 No había alimentos en ningún lugar, porque la hambruna era severa, así que ambos Mitzrayim y Kenaan se volvieron débiles del hambre.

14 José llegó a recoger, a cambio de trigo, todo cuanto dinero había en el país de Egipto y en la tierra de Canaán, e hizo entrar el dinero en la casa del faraón,
15 Cuando se acabó el dinero en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán, venían todos los egipcios a José, diciéndole: “Danos pan. ¿Vamos a morir en tu presencia? Mira que ya nos falta dinero.”
16 José les dijo: “Puesto que os falta dinero, traedme vuestros ganados y os daré pan a cambio de ellos.”
17 Trajeron sus ganados, y José les dio pan a cambio de caballos, rebaños de ovejas y de bueyes y de asnos. Aquel año los proveyó de trigo a cambio de todos sus ganados.
18 Pasado éste, vinieron al siguiente, y le dijeron: “No se le oculta a nuestro señor que se nos ha acabado el dinero y que le hemos dado nuestros ganados, ni a nuestro señor se le oculta que nos no queda más que nuestro cuerpo y nuestras tierras.
19 ¿Vamos a perecer ante ti nosotros y nuestras tierras? Cómpranos y compra nuestras tierras por pan: seremos nosotros y nuestras tierras esclavos del faraón; danos para sembrar, para que podamos vivir y no muramos y no se queden yermas nuestras tierras.”
20 José adquirió para el faraón todas las tierras de Egipto, pues los egipcios, obligados por el hambre, vendieron cada uno su campo, y la tierra vino a ser propiedad del faraón,
21 y sometió a la servidumbre del faraón tierras y pueblos desde el uno al otro extremo de la tierra de Egipto.
22 Sólo dejó de comprar las tierras a los sacerdotes, porque éstos recibían del faraón una porción y no tuvieron que vender sus tierras.
23 Y dijo José al pueblo: “Hoy os he comprado para el faraón a vosotros y a vuestras tierras. Ahí tenéis para sembrar; sembrad vuestras tierras.'
24 Al tiempo de la recolección, daréis el quinto al faraón, y las otras cuatro partes serán para vosotros, para sembrar y para manteneros vosotros, los de vuestra casa y vuestras familias.”
25 Ellos le dijeron: “Nos das la vida. Que hallemos gracia a los ojos de nuestro señor, y seremos siervos del faraón.”
26 Dio José una ley, que todavía hoy subsiste, por la cual pertenece al faraón el quinto del producto de las tierras de Egipto. Sólo las tierras de los sacerdotes no son del faraón.
27 Habitó Israel en la tierra de Egipto, en la región de Gosén, y adquirieron allí posesiones, creciendo y multiplicándose grandemente.
28 Vivió Jacob en la tierra de Egipto diecisiete años, siendo todos los días de su vida ciento cuarenta y siete años.
29 Cuando los días de Israel se acercaban a su fin, llamó a su hijo José y le dijo: “Si he hallado gracia a tus ojos, pon, te ruego, la mano bajo mi muslo y haz conmigo favor y fidelidad. No me sepultes en Egipto.
30 Cuando me duerma con mis padres, sácame de Egipto y sepúltame en su sepulcro.” José le respondió: “Haré lo que me dices.”
31 “Júramelo,” dijo Jacob. José se lo juró, e Israel se postró sobre la cabecera del lecho.

martes, 4 de julio de 2023

GÉNESIS 119



LOS 12 HIJOS DE JACOB   Zurbarán


Las exageraciones de los hagiógrafos o imprecisiones, sabemos que suelen darse con cierta frecuencia y así sucede aquí:

2 Lloraba José tan fuertemente, que le oyeron los egipcios y le oyó toda la casa del faraón.

Seguidamente José se da a conocer diciendo:

3 “Yo soy José — les dijo —. ¿Vive todavía mi padre?” Pero sus hermanos no pudieron contestarle, pues se llenaron de terror ante él.

En este momento seguramente pensaron, ahora sí que somos todos sus esclavos eso si no nos manda a matar pero José le dijo que se acercaran y les dijo:

4 El les dijo: “Acercaos a mí.” Acercáronse ellos, y les dijo: “Yo soy José, vuestro hermano, a quien vendisteis para que fuese traído a Egipto.

5 Pero no os aflijáis y no os pese haberme vendido para aquí, pues para vuestra vida me ha traído Dios aquí antes de vosotros.



¿Cómo hemos de interpretar aquí la forma “… me ha traído Dios aquí…”?

No sabemos, puesto que no se dice nada en la Biblia, si José, aparte de sus sueños famosos, tuvo otro tipo de contacto o comunicación con los Elohim. Parece como si ELLOS no se comunicasen con nadie de la familia, aunque todo cuanto ocurra -bueno o malo- se le atribuya.

7 Dios me ha enviado delante de vosotros para dejaros un resto sobre la tierra y haceros vivir para una gran salvación.


Esta frase es ciertamente enigmática, lo cual podríamos interpretar a priori como que los Elohim habían hecho que José llegara a Egipto, con el fin de salvar al pueblo de Israel, su familia, el pueblo elegido, de la muerte, para lo cual él les dejaba un trozo de tierra en Egipto donde pudieran subsistir y reproducirse, pero veamos que dicen las otras versiones.

“Y Dios me envió delante de vosotros para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de una gran liberación. (Biblia Protestante)



“Por consiguiente me envió Dios delante de ustedes a fin de colocarles un resto en la tierra y para mantenerlos vivos a ustedes por medio de una gran escapada. (B. Testigos de Jehová)

La versión de la Biblia Protestante parece dejar claro que mi interpretación es correcta en lo que se refiere a las dos primeras frases pero la última frase todavía es más oscura. La versión más clara parece ser la de la Biblia de los Testigos, donde dice “Y para mantenerlos vivos a ustedes por medio de una gran escapada”

Parece ser que está anunciando o profetizando,-¿ lo adivinó mediante su copa?- la escapada futura de los israelitas de Egipto, mediante la dirección de Moisés, que fue sin duda una gran salvación, una gran liberación, el resurgir del pueblo de Israel.

8 No sois, pues, vosotros los que me habéis traído aquí; es Dios quien me trajo, y me ha hecho padre del faraón y señor de toda su casa, y me ha puesto al frente de toda la casa de Egipto.'

Que nadie se asuste de la frase que dice “…y me ha hecho padre del faraón…” cuya denominación se daba al primer ministro y gobernador de su casa y reino. Esto puede verse en Isaías 22, 20 y Esther 13, 6.

En cuanto a la frase anterior, “…es Dios quien me trajo…”, considero que no hay que interpretarlo al pie de la letra sino más bien en sentido figurado es decir José atribuye al Dios de Abraham a Elohim todo cuanto le ha sucedido no sabemos si existían indicios suficientes para esta atribución, considerando los datos del texto, yo no veo la necesidad de la intervención de Elohim.

José pide a sus hermanos que comuniquen a su padre cuanta es su gloria y se venga a vivir a la tierra de Gosén. (45, 9-13)


17 Y dijo el faraón a José: “Di a tus hermanos: Haced esto: cargad vuestros asnos, id a la tierra de Canaán,

18 tomad a vuestro padre y vuestras familias y venid a mí. Yo os daré lo mejor de la tierra de Egipto, y comeréis lo mejor de la tierra.

19 Mandóles que llevasen de Egipto carros para sus hijos y sus mujeres, “traigan con ellos a su padre y vengan;'

20 que no les pese de tener que dejar sus cosas, pues suyo será lo mejor de la tierra de Egipto.”


De esta forma Jacob/Israel, llegará a Egipto, aunque al principio no creyese que fuese verdad que su hijo José existía.

GÉNESIS 118

 




CAPÍTULO 45 JOSÉ SE DA A CONOCER

Biblia Nacar-Colunga


1 Entonces José, viendo que no podía contenerse más ante todos los que allí estaban, gritó: “¡Salgan todos!” No quedó nadie con él cuando se dio a conocer a sus hermanos.
2 Lloraba José tan fuertemente, que le oyeron los egipcios y le oyó toda la casa del faraón.
3 “Yo soy José — les dijo —. ¿Vive todavía mi padre?” Pero sus hermanos no pudieron contestarle, pues se llenaron de terror ante él.
4 El les dijo: “Acercaos a mí.” Acercáronse ellos, y les dijo: “Yo soy José, vuestro hermano, a quien vendisteis para que fuese traído a Egipto.
5 Pero no os aflijáis y no os pese haberme vendido para aquí, pues para vuestra vida me ha traído Dios aquí antes de vosotros.
6 Van dos años de hambre en esta tierra, y durante otros cinco no habrá arada ni cosecha.
7 Dios me ha enviado delante de vosotros para dejaros un resto sobre la tierra y haceros vivir para una gran salvación.
8 No sois, pues, vosotros los que me habéis traído aquí; es Dios quien me trajo, y me ha hecho padre del faraón y señor de toda su casa, y me ha puesto al frente de toda la casa de Egipto.'
9 Apresuraos y subid a mi padre y decidle: “Así dice José, tu hijo: Me ha hecho Dios señor de toda la tierra de Egipto; baja, pues, a mí sin tardar,'
10 y habitarás en la tierra de Gosén, y estarás cerca de mí, tú, tus hijos y los hijos de tus hijos, con tus rebaños, tus ganados y todo cuanto tienes;'
11 allí te mantendré yo, pues quedan todavía otros cinco años de hambre, y así no perecerás tú, tu casa y todo cuanto tienes.
12 Con vuestros mismos ojos veis, y ve mi hermano Benjamín con los suyos, que soy yo mismo el que os habla.
13 Contad a mi padre cuánta es mi gloria en Egipto y todo cuanto habéis visto, y apresuraos a bajar aquí a mi padre.”
14 Y se echó sobre el cuello de Benjamín, su hermano, y lloró; y lloraba también Benjamín sobre el suyo.'
15 Besó también a todos sus hermanos, llorando mientras los abrazaba, y después sus hermanos estuvieron hablando con él.
16 Corrió por la casa del faraón la voz de que habían venido los hermanos de José, y se complacieron de ello el faraón y sus cortesanos.
17 Y dijo el faraón a José: “Di a tus hermanos: Haced esto: cargad vuestros asnos, id a la tierra de Canaán,
18 tomad a vuestro padre y vuestras familias y venid a mí. Yo os daré lo mejor de la tierra de Egipto, y comeréis lo mejor de la tierra.
19 Mandóles que llevasen de Egipto carros para sus hijos y sus mujeres, “traigan con ellos a su padre y vengan;'
20 que no les pese de tener que dejar sus cosas, pues suyo será lo mejor de la tierra de Egipto.”
21 Hicieron así los hijos de Israel, y les dio José carros, según la orden del faraón, y provisiones para el camino.
22 Dioles también vestidos para mudarse, y a Benjamín trescientos (siclos) de plata y cinco vestidos.
23 Mandó también a su padre asnos cargados con lo mejor de Egipto, y diez asnos cargados de trigo, de pan y de víveres para su padre, para el camino.
24 Después despidió a sus hermanos, que partían, diciéndoles: “No vayáis a reñir en el camino.”
25 Subieron, pues, de Egipto y llegaron a la tierra de Canaán, a Jacob, su padre,
26 y le dijeron: “Vive todavía José y es el jefe de toda la tierra de Egipto.”
27 Pero él no se conmovió, pues no les creía. Dijéronle cuanto les había mandado José y les había dicho; y al ver Jacob los carros que le mandaba José para trasladarle, se reanimó,'
28 y dijo: “Basta, mi hijo vive todavía; iré y le veré antes de morir.”





Biblia Kadosh Israelita Mesiánica


1 Al fin Yosef ya no pudo controlar sus sentimientos delante de todos los que lo atendían, y gritó: '¡Qué todos se retiren de mí!' Así que nadie más estaba con él cuando Yosef reveló a sus hermanos quién él era.
2 El lloró a gritos, y los Mitzrayimim oyeron, y la casa de Faraón oyó.
3 Yosef dijo a sus hermanos: '¡Yo soy Yosef! ¿Es verdad que mi padre aún vive?' Sus hermanos no le podían responder, estaban tan asombrados de verlo. °
4 Yosef dijo a sus hermanos: '¡Por favor, acérquense!' Y ellos se acercaron. El dijo: 'Yo soy Yosef, su hermano, a quien vendieron a Mitzrayim.
5 Pero no estén tristes de que me vendieron a esclavitud acá ni se enojen con ustedes mismos, porque fue Elohim quien me envió delante de ustedes para preservar la vida.
6 La hambruna ha estado sobre la tierra por los dos últimos años, aún por otros cinco años no habrá siembra ni cosecha.
7 Elohim me envió delante de ustedes para asegurar que ustedes tendrán zera en La Tierra y para que pudiera quedar a ustedes un remanente en la tierra, aun para darles vida mediante una gran liberación.
8 Así que no fueron ustedes que me enviaron aquí, sino Elohim; y El me ha hecho un padre para Faraón, señor de toda su casa y regidor sobre toda la tierra de Mitzrayim.
9 Dense prisa, suban a mi padre, y le dicen: 'Aquí está lo que tu hijo Yosef dice: '¡Elohim me ha hecho señor de todo Mitzrayim! ¡Desciende a mí, no te demores!
10 Vivirás en la tierra de Goshen y estarás cerca de mí - tú, tus hijos, tus nietos, rebaños, ganado, todo lo que posees.
11 Yo proveeré aquí para ti, para que no seas golpeado por la pobreza, tú, tu casa y todo lo que tienes; porque aún quedan cinco años de hambruna.
12 Miren, sus propios ojos ven, y los ojos de mi hermano Binyamin, que es mi propia boca la que les habla.
13 ¡Digan a mi padre cuan respetado soy en Mitzrayim y todo lo que han visto, y deprisa desciendan con mi padre!'
14 Entonces abrazó a su hermano Binyamin y lloró, y Binyamin lloró en su cuello,
15 y besó a todos sus hermanos y lloró sobre ellos. Después de eso, sus hermanos hablaron con él.
16 El reporte de esto llegó hasta la casa de Faraón: 'Los hermanos de Yosef han venido'; y Faraón y sus sirvientes estaban complacidos.
17 Faraón dijo a Yosef: 'Di a tus hermanos: 'Aquí está lo que tienen que hacer: Carguen sus animales, vayan a la tierra de Kenaan,
18 tomen a su padre y sus familias, y regresen a mí. Yo les daré buena propiedad en Mitzrayim, y comerán de la médula de la tierra.
19 ''Además - y esto es una orden - hagan esto, tomen carretas de la tierra de Mitzrayim para cargar a sus pequeños y a sus esposas, y traigan a su padre, y vengan.
20 No se preocupen de sus cosas, porque todo lo bueno en la tierra de Mitzrayim es de ustedes.''
21 Los hijos de Yisra'el actuaron de acuerdo a esto; y Yosef les dio carretas, como Faraón había ordenado, y les dio provisiones para el viaje.
22 A cada uno de ellos les dio una muda de ropas nuevas; pero a Binyamin él dio siete y media libras de plata y cinco mudas de ropa nueva.
23 Asimismo, a su padre él mandó diez asnos cargados con los mejores productos de Mitzrayim, como también diez asnas cargadas con grano, pan y alimentos para su padre comer en el camino.
24 Así que envió a sus hermanos por su camino, y ellos se fueron; él les dijo: '¡No peleen entre ustedes mientras viajan!'
25 Por tanto, subieron de Mitzrayim, entraron en la tierra de Kenaan y llegaron a Ya'akov su padre.
26 Ellos le dijeron: '¡Yosef aún vive! El es el gobernador sobre toda la tierra de Mitzrayim!' Y Ya'akov estaba sorprendido, no podía creerles.
27 Así que le reportaron todo lo que Yosef les había dicho a ellos; pero fue sólo cuando vio las carretas que Yosef había mandado para llevarlo, que el ruaj de Ya'akov su padre comenzó a revivir.
28 Yisra'el dijo: '¡Suficiente! ¡Mi hijo Yosef aún vive! Tengo que ir a verle antes de que muera.'



SOBRE LA CREACIÓN DEL UNIVERSO

Comencemos por decir que la nada absoluta no existe. Lo que llamamos vacío, incluso en laboratorios con bombas de vacío, nunca es un vac...