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jueves, 22 de junio de 2023

GÉNESIS 106

 


Antonio María Esquivel


CAPÍTULO 39 JOSÉ Y LA ESPOSA DE PUTIFAR

Biblia Nácar-Colunga

1 Entretanto, a José, que había sido llevado a Egipto y comprado a los ismaelitas por Putifar, ministro del faraón y jefe de la guardia, egipcio,
2 le protegió Yahvé, siendo afortunado mientras estuvo en la casa de su señor el egipcio,
3 el cual vio que Yahvé estaba con él, y que todo cuanto hacía, Yahvé lo hacía prosperar por su mano.
4 Halló, pues, José gracia a los ojos de su señor, y le servía a él.
5 Hízole mayordomo de su casa, y puso en su mano todo cuanto tenía. Bendijo Yahvé por José a la casa de Putifar, y derramó Yahvé su bendición sobre todo cuanto tenía en casa y en el campo,
6 y él lo dejó todo en mano de José y no se cuidaba de nada, a no ser de lo que comía. Era José de hermosa presencia y bello rostro.
7 Sucedió después de todo esto que la mujer de su señor puso en él sus ojos, y le dijo: “Acuéstate conmigo.”
8 Rehusó él, diciendo a la mujer de su señor: “Cuando mi señor no me pide cuentas de nada de la casa y ha puesto en mi mano cuanto tiene,
9 y no hay en esta casa nadie superior a mí, sin haberse reservado él nada fuera de ti, por ser su mujer, ¿voy a hacer yo una cosa tan mala y a pecar contra Dios?”
10 Y como hablase ella a José un día y otro día, y ni la escuchase él, negándose a acostarse con ella y aun a estar con ella,
11 un día que entró José en la casa para cumplir con su cargo y no había nadie en ella,
12 le agarró por el manto, diciendo: “Acuéstate conmigo.” Pero él, dejando en su mano el manto, huyó y se salió fuera.
13 Viendo ella que había dejado el manto en sus manos y se había ido huyendo,
14 se puso a gritar, llamando a las gentes de su casa, y les dijo a grandes voces: “Mirad, nos han traído a ese hebreo para que se burle de nosotros; ha entrado a mí para acostarse conmigo,'
15 y cuando vio que yo alzaba mi voz para llamar, ha dejado su manto junto a mí y ha salido fuera.”
16 Dejó ella el manto de José cerca de sí, hasta que vino su señor a casa,
17 y le habló así: “Ese siervo hebreo que nos has traído ha entrado a mí para burlarse de mí,
18 y cuando vio que alzaba mi voz y llamaba, dejó junto a mí su manto y huyó fuera.”
19 Al oír su señor lo que le decía su mujer, esto y esto es lo que me ha hecho tu siervo, montó en cólera,
20 y, tomando a José, le metió en la cárcel donde estaban encerrados los presos del rey, y allí en la cárcel quedó José.
21 Pero estaba Yahvé con José, y extendió sobre él su favor, haciéndole grato a los ojos del jefe de la cárcel,
22 que puso en su mano a todos los presos; y cuanto allí se hacía, era él quien lo hacía.'
23 De nada se cuidaba por sí el jefe de la cárcel, porque estaba Yahvé con José, y cuanto hacía éste, Dios lo llevaba a buen término.



Biblia Kadosh Israelita Mesiánica

1 Yosef fue llevado a Mitzrayim, y Potifar, un oficial de Faraón y capitán de la guardia, un Mitzrayimi, lo compró de los Yishmaelim que lo habían llevado allá.
2 YAHWEH estaba con Yosef, y él se enriqueció mientras estuvo en la casa de su amo el Mitzrayimi.
3 Su amo vio como YAHWEH estaba con él, que YAHWEH prosperaba todo lo que él hacía.
4 Yosef le complacía mientras le servía, y su amo lo nombró administrador de su casa; él confió todas sus posesiones a Yosef.
5 Desde el tiempo que lo nombró administrador de su casa y de todas sus posesiones, YAHWEH bendijo la casa del Mitzrayimi por amor a Yosef; la bendición de YAHWEH estaba sobre todo lo que él poseía, ya fuera en la casa o en el campo.
6 Así que él dejó todas sus posesiones al cuidado de Yosef; y a causa de tenerlo a él, no prestaba atención a sus asuntos, excepto por la comida que comía. Ahora, Yosef era hermoso y bien parecido también.
7 Al tiempo, el día llegó cuando la esposa le dio una buena mirada a Yosef, y dijo: '¡Duerme conmigo!'
8 Pero él rehusó, diciendo a la esposa de su amo: 'Mira, porque mi amo me tiene, él no sabe lo que pasa en su casa. El ha puesto todas sus posesiones a mi cargo.
9 En esta casa yo soy igual que él; él no ha reservado nada de mí excepto a ti, porque tú eres su esposa. ¿Cómo entonces pudiera yo hacer cosa tan perversa y pecar contra Elohim?'
10 Pero ella se mantenía presionándolo, día tras día. No obstante, él no la escuchaba, él rehusó dormir con ella y aun estar con ella.
11 Sin embargo, un día, cuando él entró en la casa para hacer su trabajo, y ninguno de los hombres que vivían en la casa estaba allí dentro,
12 ella lo agarró por su manto, y dijo: '¡Duerme conmigo!' Pero él huyó, dejando su manto en las manos de ella, y salió.
13 Cuando ella vio que él había dejado su manto en sus manos y había huido,
14 ella llamó a los hombres de su casa, y les dijo: '¡Miren esto! Mi esposo trajo un Hebreo para que se mofara de nosotros. El entró y quiso dormir conmigo, pero yo grité a grandes voces.
15 Cuando él me oyó gritando de esa forma, dejó su manto conmigo y corrió afuera.'
16 Ella puso el manto a un lado hasta que su esposo vino a casa.
17 Entonces ella le dijo a él: 'Este esclavo Hebreo que nos trajiste vino para hacer burla de mí, y me dijo: 'Yo me acostaré contigo.'
18 Pero cuando yo grité, él dejó su manto conmigo y huyó afuera.'
19 Cuando su amo oyó lo que dijo su esposa mientras le mostró: 'Mira lo que tu esclavo me hizo,' él se enfureció.
20 El amo de Yosef lo agarró y lo echó en prisión, en el lugar donde tenían los prisioneros del rey; y allí es taba en prisión.
21 Pero YAHWEH estaba con Yosef, mostrándole gracia y dándole favor a la vista del jefe de la prisión.
22 El jefe de la prisión hizo a Yosef supervisor de todos los prisioneros en la prisión; así que cualquier cosa que ellos hicieran allí, él estaba a cargo de ello.
23 El jefe de la prisión no prestaba ninguna atención a lo que Yosef hacía, porque YAHWEH estaba con él; y cualquier cosa que hiciera, YAHWEH prosperaba.



José es comprado por Putifar y al igual que con los patriarcas anteriores, Yahvé/Jehová le hace prosperar, de manera que Putifar le hace mayordomo de su casa y pone todo en sus manos, dándose cuenta Putifar de que en manos de José todo iba mucho mejor, incluso sus cosechas. (39, 1-5)

Sin duda que Yahvé trataba muy bien a sus patriarcas si eran totalmente sumisos y obedecían a todas sus órdenes, pues les hacía progresar e inmensamente ricos.

Pero como José era de buena presencia (39,6) la mujer de Putifar pone sus ojos en él y le invita a acostarse con ella (39,7). José la rechaza amablemente diciéndole:

8 …“Cuando mi señor no me pide cuentas de nada de la casa y ha puesto en mi mano cuanto tiene,
9 y no hay en esta casa nadie superior a mí, sin haberse reservado él nada fuera de ti, por ser su mujer, ¿voy a hacer yo una cosa tan mala y a pecar contra Dios?”

Vemos por estas palabras, aparte de la honestidad indudable de José, la claridad de visión que tiene de la situación y la delicadeza con que se lo expresa a la mujer de Putifar. Mas la señora estaba empeñada en acostarse con él y sigue insistiendo sin que José acepte.

11 un día que entró José en la casa para cumplir con su cargo y no había nadie en ella,
12 le agarró por el manto, diciendo: “Acuéstate conmigo.” Pero él, dejando en su mano el manto, huyó y se salió fuera.

Según los monumentos, el traje de trabajo de los hombres era muy sencillo: un paño sujeto a la cintura y que descendía hasta la mitad de los muslos, a veces cosido entre las piernas para mayor libertad en los movimientos. Pero el autor sagrado se imagina a José vestido como en Palestina, con el manto sobre los hombros. (110)

Ciertamente, hemos de suponer que José vestía a la usanza egipcia, puesto que en Egipto estaba y al servicio de un principal egipcio. Por ello en las otras versiones, los traductores han sustituido la palabra “manto” por la de “prenda de vestir” o “ropa”.

La esposa de Putifar aprovecha la circunstancia de tener la ropa de José y se pone a dar gritos, para que todos los de su casa le oigan, acusando a José de que pretendía acostarse con ella. Guardó la ropa y cuando vino su esposo le contó “la historia” de que José había intentado deshonrarla. (39,13-18)

Putifar, lógicamente se enfureció, mas no debía estar muy seguro de las palabras de su mujer cuando simplemente cogió a José y lo metió en la cárcel, pues este tipo de actos se castigaban de otras maneras más duras. (39,19-20)

21 Pero estaba Yahvé con José, y extendió sobre él su favor, haciéndole grato a los ojos del jefe de la cárcel,


Sin pretender descartar la posible intervención de Yahvé/Jehová, directa o indirectamente, respecto a la buena disposición de los personajes respecto a José, es evidente que la frase es una interpretación subjetiva, que se parece mucho a la que aún se utiliza entre las personas muy religiosas, atribuyendo a la voluntad divina todo cuanto les sucede, bueno o malo. Es más fácil atribuir a un dios cualquier cosa que nos suceda, que explicar las causas que han provocado tal suceso. Por eso, cuando no sabemos el porqué de un hecho, resulta muy cómodo decir “…porque Dios lo ha querido así”, como si de esta forma quedase todo explicado.

Se desprende del texto que José no solo era persona buena y honesta, en todos los sentidos, sino que también era una persona muy inteligente, lo que fácilmente le granjeaba la admiración y confianza de los demás. estas dos características unidas, considero que son la auténtica razón del progreso de José en Egipto. Si unimos a esto, su facultad para interpretar los sueños –que dicho sea de paso, no solo han poseído los hebreos, cristianos o católicos- veremos que el camino lógico de José era prosperar, especialmente si consideramos la gran importancia que entonces se les daba a los sueños.

Lo dicho anteriormente explica lo que se narra en los dos últimos versículos:

22 El jefe de la prisión hizo a Yosef supervisor de todos los prisioneros en la prisión; así que cualquier cosa que ellos hicieran allí, él estaba a cargo de ello.
23 El jefe de la prisión no prestaba ninguna atención a lo que Yosef hacía, porque YAHWEH estaba con él; y cualquier cosa que hiciera, YAHWEH prosperaba.


viernes, 24 de febrero de 2023

GÉNESIS 103






1 Habitó Jacob en la tierra por donde peregrinó su padre, en la tierra de Canaán. (37,1) BC

Los Elohim hacen que los patriarcas habiten en la tierra de Canaan, donde son forasteros, con el fin de que le tomen apego a la tierra, a la zona. A su vez, hemos comprobado que les han inculcado, sin embargo, que no deben unirse con las mujeres de allí, por lo cual se observa un fuerte segregacionismo, aunque solo sea obligado para los patriarcas o futuros patriarcas, pero no preocupa demasiado para el resto de la familia.

Aquí se nos cuenta la historia de José –que es el protagonista- en relación con sus hermanos, hasta el momento de ser vendido a los mercaderes.

José, sin duda, es el niño mimado de Jacob, de forma que no le deja trabajar con ellos en realidad, pero lo utiliza como vigilante, para así él saber que hacen y como se comportan sus hijos, José comunica a su padre la mala fama de ellos. (37,2)

3 Israel amaba a José más que a todos sus otros hijos, por ser el hijo de su ancianidad, y le hizo una túnica talar.

Para conocer la importancia de la túnica, es necesario saber que la gente trabajadora llevaba la túnica corta, los principales larga, y si tenía mangas era señal de distinción (105) y por lo que aquí se dice, la de José era bien larga, mas cada versión dice una cosa diferente.

3 E Israel amaba a José más que a todos sus otros hijos, porque era el hijo de su vejez; y mandó hacerle una prenda de vestir parecida a camisa, larga y rayada. B.T.

3 E Israel amaba a José más que a todos sus hijos, porque le había habido en su vejez: e hízole una ropa de diversos colores. B.P.


Esto nos da idea de las libertades que a veces se toman los traductores. De ahí el dicho italiano: “traduttore traditore”

¿Cómo es posible interpretar las características de la túnica de tan diversas maneras?

En lo que respecta a las razones de que Israel/Jacob amase más a José que a sus otros hijos, estimamos que había otras como el hecho de ser el primer hijo que tenía de la mujer que más había amado y que por añadidura había muerto.

Lógicamente, el hecho de amar descaradamente a un hijo más que a los otros, provoca la reacción –en estos- de la envidia y por tanto del odio. (37,4)

Por si esto fuera poco, José tuvo unos sueños que provocaron el aumento de ese odio:

7 Estábamos nosotros en el campo atando gavillas, y vi que se levantaba mi gavilla y se tenía en pie, y las vuestras la rodeaban y se inclinaban ante la mía, adorándola.” (37,7)

Los hermanos interpretan el sueño fácilmente, pues no puede estar más claro:

8 Y sus hermanos le dijeron: “¿Es que vas a reinar sobre nosotros y vas a dominarnos?” Estos sueños y las palabras de José fueron causa de que le odiaran todavía más.

Mas como todos recordarán, José tuvo otro sueño más:

9 Tuvo José otro sueño, que contó también a sus hermanos, diciendo: “He aquí que he tenido otro sueño, y he visto que el sol, la luna y once estrellas me adoraban.”

Este se lo cuenta también a su padre, el cual le dijo: 10 Contó el sueño a su padre y a sus hermanos, y aquél le increpó, diciéndole: “¿Qué sueño es ese que has soñado? ¿Acaso vamos a postrarnos en tierra ante ti yo, tu madre y tus hermanos?”

Ciertamente Jacob interpreta el sueño correctamente, aunque no debería haber dicho “tu madre” sino “mi esposa”, puesto que la madre de José había muerto.

Si bien no hay que descartar la intervención de Elohim en estos sueños, pues pudieran ser inducidos, también es cierto que pudieron ser espontáneos, es decir, provocados por la propia psiquis de José, pues la facultad de la precognición se presenta a casi todos en algún momento de su vida. Estos sueños se presentan con imágenes reales o bien simbólicas como en este caso.

Repasando la historia, podemos comprobar como muy diversos personajes han tenido sueños proféticos: Jerjes, Aníbal, Solimán el Magnífico, Bismarck y Hitler, Descartes y Jung. (106)

Tal vez esté equivocado, pero no creo que a estos personajes históricos vinieran los Elohim u otros dioses a inducirles sus sueños y que luego se cumpliesen.

Sin embargo, a pesar de Freud y Jung, en el tema de los sueños aún no conocemos todos sus secretos.

He aquí una de las muchas opiniones sobre el tema de los sueños según Jamblico:

Con respecto a la mántica durante el sueño dices tú: a menudo, mientras dormimos, tenemos conocimiento del futuro, sin hallarnos en un estado de éxtasis agitado (pues el cuerpo yace tranquilamente), pero nuestras percepciones no son tan claras como en la vigilia. Lo que tú dices ocurre en los sueños humanos que proceden del alma, de nuestros pensamientos y de nuestra razón, o que son provocados por nuestra imaginación o nuestras ocupaciones divinas: estos sueños son ora verdaderos, ora falsos; en ciertos casos captan la realidad, pero generalmente se apartan de ella. Pero los sueños que decimos enviados por los dioses, no se presentan de la manera que tú dices: cuando nos abandona el sueño y empezamos a despertarnos, oímos a veces una voz breve que nos prescribe lo que debemos hacer; estas voces se oyen entre la vigilia y el sueño, y en algunas ocasiones cuando estamos completamente despiertos. Y a veces, un soplo invisible y corporal nos envuelve cuando estamos acostados, y no es la vista la que nos advierte de su presencia, sino otro sentido y otra secuencia; susurra al llegar y se extiende por todas partes sin ningún contacto; y tiene una acción maravillosa para expulsar las pasiones del alma y del cuerpo. Otras veces resplandece una luz, clara y tranquila, que atrae la mirada y hace que se cierren los ojos que antes estaban abiertos; pero los otros sentidos permanecen despiertos y perciben, hasta cierto punto, que los dioses se manifiestan en la luz, y oyen todo lo que estos dicen y saben comprender lo que estos hacen. (Jamblico, De Mysteriis Aegyptorum, III,2) (107)

Jacob meditaba en estos sueños de su hijo (37,11) tratando, sin duda, de desentrañar cuales serían los sucesos futuros que situarían a José por encima de ellos.

Jacob envía a José a vigilar a sus hermanos (37.13-17) y cuando ellos le vieron de lejos, hablaron de matarle (37,18-20). Así se las gastaban esta gente siendo sus hermanos, pero Rubén no estaba de acuerdo (37,21-22), cuando llegó pues, le despojaron de la túnica y le metieron en una cisterna vacía (37,23-24).

Acertaron a pasar por allí unos mercaderes a los cuales acordaron vender a José (37,25-28).

Sin duda Rubén no se había enterado de la venta pues en 37,29 se dice: 29 Volvió Rubén al pozo, pero no estaba en él José, y, rasgando sus vestiduras,

30 volvióse a donde estaban sus hermanos, y dijo: “El joven no parece, ¿adonde iré yo ahora?”

Rasgar las vestiduras, sabemos que era una señal de gran dolor y luto, pero aquí se ve la gran preocupación de Rubén, que siendo el mayor, es ante su padre el responsable de lo que suceda a sus hermanos. Así, en este caso, queda clara su incertidumbre y desasosiego, independientemente de otras consideraciones afectivas.

Jacob también rasga sus vestiduras cuando le presentan la túnica de José, rota y manchada de sangre (37,31-34)

35 Venían todos sus hijos y sus hijas a consolarle; pero él rechazaba todo consuelo, diciendo: “En duelo bajaré al “seol,” a mi hijo.” Y su padre le lloraba.'

El Seol era el nombre hebreo del lugar de los muertos, o región subterránea en que moran las almas de los mismos.

Termina este capítulo indicando que José fue vendido a Putifar o Potifar, ministro del faraón y jefe de la guardia, por los madianitas.

Los madianitas figuran entre los descendientes de Cetura y moraban en la costa meridional del golfo de Acaba –en 25,2 se dice que uno de los hijos se llamó Madián-. Hay aquí una dificultad histórica. Podrá resolverse suponiendo que el nombre de ismaelitas y madianitas equivale a mercaderes árabes, como en Juan 8,24. (107 BIS)

GÉNESIS 102






CAPÍTULO 37 JOSÉ Y SUS HERMANOS

Biblia Nácar-Colunga

1 Habitó Jacob en la tierra por donde peregrinó su padre, en la tierra de Canaán.
2 Esta es la historia de Jacob: Cuando tenía José diecisiete años, siendo todavía un adolescente, iba con sus hermanos, los hijos de Bala y los hijos de Zelfa, mujeres de su padre, a apacentar el ganado, e hizo llegar José a su padre la pésima fama de aquéllos.
3 Israel amaba a José más que a todos sus otros hijos, por ser el hijo de su ancianidad, y le hizo una túnica talar.
4 Viendo sus hermanos que su padre le amaba más que a todos, llegaron a odiarle, y no podían hablarle pacíficamente.
5 Tuvo también José un sueño, que contó a sus hermanos y que acrecentó más todavía el odio de éstos contra él.
6 Díjoles: “Oíd, si queréis, este sueño que he tenido.
7 Estábamos nosotros en el campo atando gavillas, y vi que se levantaba mi gavilla y se tenía en pie, y las vuestras la rodeaban y se inclinaban ante la mía, adorándola.”
8 Y sus hermanos le dijeron: “¿Es que vas a reinar sobre nosotros y vas a dominarnos?” Estos sueños y las palabras de José fueron causa de que le odiaran todavía más.
9 Tuvo José otro sueño, que contó también a sus hermanos, diciendo: “He aquí que he tenido otro sueño, y he visto que el sol, la luna y once estrellas me adoraban.”
10 Contó el sueño a su padre y a sus hermanos, y aquél le increpó, diciéndole: “¿Qué sueño es ese que has soñado? ¿Acaso vamos a postrarnos en tierra ante ti yo, tu madre y tus hermanos?”
11 Sus hermanos le envidiaban, pero a su padre le daba qué pensar.
12 Fueron sus hermanos a apacentar el ganado de su padre en Siquem,
13 y dijo Israel a José: “Tus hermanos están apacentando en Siquem. Ven que te mande a ellos.” El respondió: “Heme aquí.”
14 “Pues vete a ver si están bien tus hermanos y el ganado, y vuelve a decírmelo.” Y le envió desde el valle de Hebrón, y se dirigió José a Siquem.
15 Encontróle un hombre errando por el campo y le preguntó: “¿Qué buscas?”
16 Y él le contestó: “A mis hermanos busco. Haz el favor de decirme dónde están apacentando.”
17 Contestóle el hombre: “Se han ido de aquí, pues les oí decir: Vamonos a Dotaín.”
18 Viéronle ellos desde lejos, antes que a ellos se aproximara, y concibieron el proyecto de matarle.
19 Dijéronse unos a otros: “He aquí que viene el de los sueños;'
20 vamos a matarle y le arrojaremos a uno de estos pozos, y diremos que le ha devorado una fiera; así veremos de qué le sirven los sueños.”
21 Rubén, que esto oía, quería librarle de sus manos, y les dijo: “Matarle, no;'
22 no vertáis sangre; arrojadle a ese pozo que hay en el desierto y no pongáis las manos sobre él.” Quería librarle de sus manos para devolverlo a su padre.'
23 Cuando llegó José hasta sus hermanos, despojáronle de la túnica, la túnica talar que llevaba,
24 y, cogiéndole, le arrojaron al pozo, un pozo vacío que no tenía agua.
25 Sentáronse a comer, y, alzando los ojos, vieron venir una caravana de ismaelitas que venía de Galaad, cuyos camellos iban cargados de estoraque, tragacanto y láudano, que llevaban a Egipto;'
26 y dijo Judá a sus hermanos: “¿Qué sacaríamos de matar a nuestro hermano y ocultar su sangre?
27 Vamos a vendérselo a esos ismaelitas y no pongamos en él nuestra mano, pues es hermano nuestro y carne nuestra.” Asintieron sus hermanos;'
28 y, cuando pasaban los mercaderes madianitas, sacaron a José, subiéndole del pozo, y por veinte monedas de plata se lo vendieron a los ismaelitas, que le llevaron a Egipto.
29 Volvió Rubén al pozo, pero no estaba en él José, y, rasgando sus vestiduras,
30 volvióse a donde estaban sus hermanos, y dijo: “El joven no parece, ¿adonde iré yo ahora?”
31 Tomaron la túnica talar de José y, matando un macho cabrío, la empaparon en la sangre,
32 la tomaron y se la llevaron a su padre, diciendo: “Esto hemos encontrado; mira a ver si es o no la túnica de tu hijo.”
33 Reconociéndola él, dijo: “La túnica de mi hijo es; una fiera le ha devorado, ha despedazado enteramente a José.”
34 Rasgó Jacob sus vestiduras, vistióse de saco e hizo duelo por su hijo durante mucho tiempo.
35 Venían todos sus hijos y sus hijas a consolarle; pero él rechazaba todo consuelo, diciendo: “En duelo bajaré al “seol,” a mi hijo.” Y su padre le lloraba.'
36 los madianitas le vendieron en Egipto a Putifar, ministro del faraón y jefe de la guardia.



Génesis 37 - Biblia Kadosh Israelita Mesiánica

1 Parashah 9: Vayeshev (El continuó viviendo) 37:1-40:23 Ya'akov continuó viviendo en la tierra donde su padre había vivido como extranjero, la tierra de Kenaan.
2 Estas son las generaciones de Ya'akov. Cuando Yosef tenía diecisiete años de edad él solía pastorear el rebaño de su padre con sus hermanos, aun a pesar de que todavía era un muchacho. Una vez él estaba con los hijos de Bilhah y los hijos de Zilpah, las esposas de su padre, él trajo un mal reporte de ellos a su padre.
3 Ahora bien, Yisra'el amaba a Yosef más que a todos sus hijos, porque él era el hijo de su vejez; y él le hizo una túnica de muchos colores.
4 Cuando sus hermanos vieron que su padre lo amaba a él más que a todos sus hermanos, ellos comenzaron a odiarlo y llegó al punto donde ellos no podían ni hablar con él en una forma civilizada.
5 Yosef tuvo un sueño el cual contó a sus hermanos.
6 El les dijo a ellos: 'Escuchen mientras les cuento acerca de este sueño mío.
7 Estábamos atando manojos de trigo en el campo cuando de repente mi manojo se levantó por sí mismo y se paró derecho; entonces los manojos de ustedes vinieron, se reunieron alrededor del mío y se postraron delante de él.'
8 Sus hermanos protestaron: 'Sí, seguramente serás nuestro rey. ¡Harás un buen trabajo ordenándonos a todos nosotros!' Y ellos lo odiaron aun más por sus sueños y por lo que él dijo.
9 El tuvo otro sueño el cual contó a su padre y a sus hermanos: 'Aquí está, tuve otro sueño, y allí estaban el sol, la luna y once estrellas postrándose delante de mí.'
10 Pero su padre lo reprendió: '¿Qué es este sueño que has tenido? ¿Realmente esperas que yo, tu madre y tus hermanos vengamos y nos postremos en la tierra delante de ti?'
11 Sus hermanos tenían celos de él, pero su padre mantuvo el asunto en su mente.[106]
12 Después de esto, cuando sus hermanos habían ido a pastorear las ovejas de su padre en Shejem,
13 Yisra'el le preguntó a Yosef: '¿No están tus hermanos pastoreando las ovejas en Shejem? Ven, te enviaré a ellos.' El respondió: 'Aquí estoy.'
14 El le dijo: 'Ve ahora, ve a ver si las cosas están yendo bien con tus hermanos y las ovejas, y tráeme noticias de regreso.' Así que él lo envió desde el Valle de Hevron, y él fue a Shejem,
15 donde un hombre lo encontró andando errante por el campo. El hombre le preguntó: '¿Qué estás buscando?'
16 'Estoy buscando a mis hermanos,' él respondió. 'Dime, por favor, ¿dónde están pastoreando las ovejas?'
17 El hombre dijo: 'Ellos se han ido de aquí; porque les oí decir: 'Vamos a ir a Dotan.'' Yosef fue tras de sus hermanos y los encontró en Dotan.[107]
18 Ellos lo vieron a la distancia, y antes de que él llegara donde ellos estaban, ya habían maquinado matarle.
19 Ellos se dijeron el uno al otro: '¡Miren, este soñador está viniendo!
20 Así que vengan ahora, vamos a matarlo y echarlo en una de estas cisternas de agua que hay aquí. Entonces diremos que un animal salvaje lo devoró. ¡Veremos entonces qué será de sus sueños!'
21 Pero cuando Reuven oyó esto, él lo salvó de ser destruido por ellos. El dijo: 'No debemos tomar su vida.
22 No derramen sangre,' añadió Reuven. Echenlo en esta cisterna aquí en el desierto, pero no pongan ustedes mismos sus manos sobre él.' El tenía intenciones de rescatarlo más tarde de ellos y devolverlo a su padre.
23 Sucedió, pues, que cuando Yosef llegó a donde sus hermanos, ellos le arrebataron la túnica de muchos colores[108] que tenía puesta,
24 lo agarraron y lo echaron en la cisterna (la cisterna estaba vacía, sin ninguna agua en ella).
25 Entonces ellos se sentaron a comer; pero mientras alzaron la mirada, vieron delante de ellos una caravana de Yishmaelim viniendo de Gilead, sus camellos cargados con resina aromática, bálsamo y opio, en camino a Mitzrayim.
26 Yahudáh dijo a sus hermanos: '¿De qué nos aprovecha si matamos a nuestro hermano y cubrimos su sangre?
27 Vengan, vendámosle a los Yishmaelim,[109] en vez de matarlo con nuestras propias manos. Después de todo, él es nuestro hermano, nuestra propia carne.' Sus hermanos prestaron atención a él.
28 Entonces cuando pasaban los mercaderes Midyanim, ellos sacaron a Yosef de la cisterna y lo vendieron por media libra de shekels de plata a los Yishmaelim, quienes llevaron a Yosef a Mitzrayim.
29 Reuven regresó a la cisterna y, al ver que Yosef no estaba en ella, rasgó sus vestidos en señal de duelo.
30 El regresó a sus hermanos, y dijo: '¡El muchacho no está allí! ¿Adónde puedo ir ahora?'
31 Ellos cogieron la túnica de Yosef, mataron un carnero y empaparon la túnica con la sangre.
32 Entonces enviaron la túnica de muchos colores, y la trajeron a su padre, diciendo: 'Hemos encontrado esto. ¿Sabes si es la túnica de tu hijo o no?'
33 El la reconoció y gritó: '¡Es la túnica de mi hijo! ¡Algún animal salvaje ha rasgado a Yosef en pedazos y lo ha devorado; una bestial salvaje se ha llevado a Yosef!'
34 Ya'akov rasgó sus ropas y, poniendo cilicio alrededor de su cintura, guardó luto por su hijo por muchos días.
35 A pesar de que todos sus hijos e hijas se reunieron alrededor de él y trataron de consolarlo, él rehusó toda consolación, diciendo: 'No, descenderé a la sepultura, a mi hijo, enlutado.' Y su padre lloró por él.
36 En Mitzrayim los Midyanim vendieron a Yosef a Potifar, uno de los oficiales de Faraón, un capitán de la guardia.

SOBRE LA CREACIÓN DEL UNIVERSO

Comencemos por decir que la nada absoluta no existe. Lo que llamamos vacío, incluso en laboratorios con bombas de vacío, nunca es un vac...