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sábado, 8 de julio de 2023

GÉNESIS 122

 





José anuncia al faraón que ha llegado su familia e incluso le presenta a alguno de sus hermanos y después a su padre, los cuales, después de decir que son pastores, le solicitan la tierra de Gosén, a la cual dice el faraón a José que toda la tierra de Egipto está a su disposición. (47,1-6)

11 José estableció a su padre y a sus hermanos, asignándoles una propiedad en la tierra de Egipto, en la mejor parte de la tierra, en el distrito de Rameses, como lo había mandado el faraón,
12 y proveyó de pan a su padre y a sus hermanos y a toda la casa de su padre, según el número de las familias.

Aquí parece existir una contradicción, pues si se está hablando de Gosén, ¿por qué luego se dice que él se estableció en el distrito de Rameses?

En la Biblia, Nacar Colunga, viene una nota que a este respecto dice: La tradición señala como primera habitación de Israel el país de Gosen. Era la tierra más apta para la vida de los hijos de Jacob, pero es natural que con el tiempo se extendieran fuera de esta región. Aquí se menciona Rameses, pero muy probablemente ocupaba el sitio de Pelusio, a cuya región convenía el calificativo de “lo mejor de la tierra”. El salmo 78, 12.43 habla de Tanís, que era la capital de la dinastía hicsa.

Paréceme absurdo que antes de establecerse los hijos de Israel pudieran extenderse y considero atrevida esta afirmación, cuando ni siquiera se conoce la ubicación del distrito de Rameses. Por ello se me ocurre una explicación más sencilla: O en el país de Gosen, había un distrito llamado Ramesses, o bien en el distrito de Ramesses había una zona llamada el país de Gosen, es decir, una zona contenía a la otra.

José recoge a cambio de trigo todo el dinero que había en Egipto y en Canán (47,14). Cuando se le terminó el dinero recogió los ganados (47,16-17) y cuando se le volvió a terminar el trigo vendieron sus tierras al faraón a cambio de trigo, por lo cual todo pasó a ser propiedad del faraón. (47,18-21)

Para entender este trozo sobre la política de José es preciso notar la naturaleza del suelo de Egipto y su fertilidad, que depende del Nilo y exige grandes trabajos de canalización y conservación de los canales, que sólo el gobierno puede ejecutar. Esto impuso siempre un régimen especial en la propiedad agrícola, manifestada por la prestación personal, la requisa de los ganados y una propiedad limitada sobre la tierra.

En el imperio antiguo parece que eran los señores feudales los que ejercían este alto dominio que luego pasó a mano de los faraones y en ellas persistió en una u otra forma hasta el siglo XIX. (115)

22 Sólo dejó de comprar las tierras a los sacerdotes, porque éstos recibían del faraón una porción y no tuvieron que vender sus tierras.

De las tierras de los sacerdotes dice Herodoto que estaban exentas de tributo. (116) Cosa esta nada extraña, pues el clero de cualquier religión siempre tiene una serie de privilegios, sin duda alguna por el poder que posee sobre los demás.

26 Dio José una ley, que todavía hoy subsiste, por la cual pertenece al faraón el quinto del producto de las tierras de Egipto. Sólo las tierras de los sacerdotes no son del faraón.

Creo que sobra todo comentario, pues este versículo está clarísimo.

27 Habitó Israel en la tierra de Egipto, en la región de Gosén, y adquirieron allí posesiones, creciendo y multiplicándose grandemente.

Aunque tuvieron unos años malos, al fin los Elohim favorecen a su pueblo, no vaya a ser que se enfaden y renieguen de ellos, como se expresa en el Éxodo -libro más inmediato- donde como los Elohim los abandonan en determinadas ocasiones, el pueblo reniega de ellos.

Como se ve en este versículo, habitaron la región de Gosén no teniendo por qué haber confusión con Rameses.

Vivió Jacob 147 años, lo que nos demuestra cómo va bajando la longevidad de los patriarcas.

Israel llama a José y le pide que cuando muera no le sepulte en Egipto e incluso se lo hace jurar. Su deseo es descansar junto a sus padres, es decir, en la tierra de Canán que era la tierra prometida pero que nunca se alcanza.

GÉNESIS 121

 




CAPITULO 47 JACOB EN EGIPTO

Biblia Nacar-Colunga

1 Fue José a anunciar al faraón: “Mi padre y mis hermanos, con sus ovejas y sus bueyes y todo cuanto tienen, han venido de la tierra de Canaán y están en la tierra de Gosén.”
2 Habiendo llevado consigo a cinco de sus hermanos, se los presentó al faraón;'
3 y el faraón les preguntó: “¿Cuál es vuestra ocupación?” Ellos respondieron: “Nosotros, tus siervos, somos ganaderos desde nuestra infancia hasta ahora, y lo mismo fueron nuestros padres.”
4 Dijéronle también: “Hemos venido para habitar en esta tierra, pues no tenemos pasto para nuestros rebaños, por ser grande el hambre en la tierra de Canaán. Permite, pues, que habiten tus siervos en la tierra de Gosén.”
5 Y el faraón dijo a José: “Tu padre y tus hermanos han venido a ti.
6 Tienes a tu disposición toda la tierra de Egipto; establece a tu padre y a tus hermanos en lo mejor de la tierra; que habiten en la tierra de Gosén, y si sabes que hay entre ellos hombres capaces, hazlos mayorales de mis ganados.”
7 José hizo venir a su padre y le presentó al faraón. Jacob saludó al faraón,
8 y éste le preguntó: “¿Cuántos años tienes?”
9 Jacob contestó: “Ciento treinta son los años de mi peregrinación. Corta y mala ha sido mi vida, y no llega al tiempo de la peregrinación de mis padres.”
10 Jacob saludó de nuevo al faraón y se retiró de su presencia.
11 José estableció a su padre y a sus hermanos, asignándoles una propiedad en la tierra de Egipto, en la mejor parte de la tierra, en el distrito de Rameses, como lo había mandado el faraón,
12 y proveyó de pan a su padre y a sus hermanos y a toda la casa de su padre, según el número de las familias.
13 Ya no había pan en toda aquella tierra, pues el hambre era muy grande, y Egipto y la tierra de Canaán estaban exhaustos por el hambre.
14 José llegó a recoger, a cambio de trigo, todo cuanto dinero había en el país de Egipto y en la tierra de Canaán, e hizo entrar el dinero en la casa del faraón,
15 Cuando se acabó el dinero en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán, venían todos los egipcios a José, diciéndole: “Danos pan. ¿Vamos a morir en tu presencia? Mira que ya nos falta dinero.”
16 José les dijo: “Puesto que os falta dinero, traedme vuestros ganados y os daré pan a cambio de ellos.”
17 Trajeron sus ganados, y José les dio pan a cambio de caballos, rebaños de ovejas y de bueyes y de asnos. Aquel año los proveyó de trigo a cambio de todos sus ganados.
18 Pasado éste, vinieron al siguiente, y le dijeron: “No se le oculta a nuestro señor que se nos ha acabado el dinero y que le hemos dado nuestros ganados, ni a nuestro señor se le oculta que nos no queda más que nuestro cuerpo y nuestras tierras.
19 ¿Vamos a perecer ante ti nosotros y nuestras tierras? Cómpranos y compra nuestras tierras por pan: seremos nosotros y nuestras tierras esclavos del faraón; danos para sembrar, para que podamos vivir y no muramos y no se queden yermas nuestras tierras.”
20 José adquirió para el faraón todas las tierras de Egipto, pues los egipcios, obligados por el hambre, vendieron cada uno su campo, y la tierra vino a ser propiedad del faraón,
21 y sometió a la servidumbre del faraón tierras y pueblos desde el uno al otro extremo de la tierra de Egipto.
22 Sólo dejó de comprar las tierras a los sacerdotes, porque éstos recibían del faraón una porción y no tuvieron que vender sus tierras.
23 Y dijo José al pueblo: “Hoy os he comprado para el faraón a vosotros y a vuestras tierras. Ahí tenéis para sembrar; sembrad vuestras tierras.'
24 Al tiempo de la recolección, daréis el quinto al faraón, y las otras cuatro partes serán para vosotros, para sembrar y para manteneros vosotros, los de vuestra casa y vuestras familias.”
25 Ellos le dijeron: “Nos das la vida. Que hallemos gracia a los ojos de nuestro señor, y seremos siervos del faraón.”
26 Dio José una ley, que todavía hoy subsiste, por la cual pertenece al faraón el quinto del producto de las tierras de Egipto. Sólo las tierras de los sacerdotes no son del faraón.
27 Habitó Israel en la tierra de Egipto, en la región de Gosén, y adquirieron allí posesiones, creciendo y multiplicándose grandemente.
28 Vivió Jacob en la tierra de Egipto diecisiete años, siendo todos los días de su vida ciento cuarenta y siete años.
29 Cuando los días de Israel se acercaban a su fin, llamó a su hijo José y le dijo: “Si he hallado gracia a tus ojos, pon, te ruego, la mano bajo mi muslo y haz conmigo favor y fidelidad. No me sepultes en Egipto.
30 Cuando me duerma con mis padres, sácame de Egipto y sepúltame en su sepulcro.” José le respondió: “Haré lo que me dices.”
31 “Júramelo,” dijo Jacob. José se lo juró, e Israel se postró sobre la cabecera del lecho.





Biblia Kadosh Israelita Mesiánica

1 Entonces Yosef entró, y le dijo a Faraón: 'Mi padre y mis hermanos han venido de la tierra de Kenaan con sus rebaños, ganado y todas sus posesiones; ahora mismo están en la tierra de Goshen.'
2 El tomó cinco de sus hermanos y los presentó a Faraón.
3 Faraón dijo a sus hermanos: '¿Cuál es la ocupación de ustedes?' Ellos respondieron a Faraón: 'Tus sirvientes son pastores, ambos nosotros y nuestros antepasados.'
4 Y añadió: 'hemos venido a vivir en la tierra, porque en la tierra de Kenaan no hay lugar para pastar los rebaños de tus sirvientes, la hambruna es tan severa allí. Por lo tanto, por favor, deja que tus sirvientes vivan en la tierra de Goshen.'
5 Faraón dijo a Yosef: 'Que vivan en la tierra de Goshen. Y si tú conoces que entre ellos hay hombres capaces, hazlos cuidar mi ganado.' Así, pues, Ya'akov y sus hijos vinieron a Mitzrayim. Y Faraón rey de Mitzrayim, oyó de esto. Y Faraón habló a Yosef, diciendo: 'Tu padre y tus hermanos han venido a ti,
6 observa, y la tierra de Mitzrayim está delante de ti; en la mejor tierra asienta a tu padre y tus hermanos.'
7 Yosef entonces trajo a Ya'akov su padre y lo presentó a Faraón, y Ya'akov bendijo a Faraón.
8 Faraón preguntó a Ya'akov: '¿Qué edad tienes?'
9 Y Ya'akov respondió: 'Los días de mi peregrinación han sido de 130 años; ellos han sido pocos y difíciles, y no alcanzan al número de los años de la vida de mis padres en su peregrinación.[129]'
10 Entonces Ya'akov bendijo a Faraón y se fue de su presencia.
11 Yosef encontró un lugar para su padre y hermanos, y les dio propiedad en la tierra de Mitzrayim, en la mejor región del país, en la tierra de Raamses, como Faraón había ordenado.
12 Yosef proveyó alimentos para su padre, sus hermanos, toda la casa de su padre, grano para cada persona.
13 No había alimentos en ningún lugar, porque la hambruna era severa, así que ambos Mitzrayim y Kenaan se volvieron débiles del hambre.

14 José llegó a recoger, a cambio de trigo, todo cuanto dinero había en el país de Egipto y en la tierra de Canaán, e hizo entrar el dinero en la casa del faraón,
15 Cuando se acabó el dinero en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán, venían todos los egipcios a José, diciéndole: “Danos pan. ¿Vamos a morir en tu presencia? Mira que ya nos falta dinero.”
16 José les dijo: “Puesto que os falta dinero, traedme vuestros ganados y os daré pan a cambio de ellos.”
17 Trajeron sus ganados, y José les dio pan a cambio de caballos, rebaños de ovejas y de bueyes y de asnos. Aquel año los proveyó de trigo a cambio de todos sus ganados.
18 Pasado éste, vinieron al siguiente, y le dijeron: “No se le oculta a nuestro señor que se nos ha acabado el dinero y que le hemos dado nuestros ganados, ni a nuestro señor se le oculta que nos no queda más que nuestro cuerpo y nuestras tierras.
19 ¿Vamos a perecer ante ti nosotros y nuestras tierras? Cómpranos y compra nuestras tierras por pan: seremos nosotros y nuestras tierras esclavos del faraón; danos para sembrar, para que podamos vivir y no muramos y no se queden yermas nuestras tierras.”
20 José adquirió para el faraón todas las tierras de Egipto, pues los egipcios, obligados por el hambre, vendieron cada uno su campo, y la tierra vino a ser propiedad del faraón,
21 y sometió a la servidumbre del faraón tierras y pueblos desde el uno al otro extremo de la tierra de Egipto.
22 Sólo dejó de comprar las tierras a los sacerdotes, porque éstos recibían del faraón una porción y no tuvieron que vender sus tierras.
23 Y dijo José al pueblo: “Hoy os he comprado para el faraón a vosotros y a vuestras tierras. Ahí tenéis para sembrar; sembrad vuestras tierras.'
24 Al tiempo de la recolección, daréis el quinto al faraón, y las otras cuatro partes serán para vosotros, para sembrar y para manteneros vosotros, los de vuestra casa y vuestras familias.”
25 Ellos le dijeron: “Nos das la vida. Que hallemos gracia a los ojos de nuestro señor, y seremos siervos del faraón.”
26 Dio José una ley, que todavía hoy subsiste, por la cual pertenece al faraón el quinto del producto de las tierras de Egipto. Sólo las tierras de los sacerdotes no son del faraón.
27 Habitó Israel en la tierra de Egipto, en la región de Gosén, y adquirieron allí posesiones, creciendo y multiplicándose grandemente.
28 Vivió Jacob en la tierra de Egipto diecisiete años, siendo todos los días de su vida ciento cuarenta y siete años.
29 Cuando los días de Israel se acercaban a su fin, llamó a su hijo José y le dijo: “Si he hallado gracia a tus ojos, pon, te ruego, la mano bajo mi muslo y haz conmigo favor y fidelidad. No me sepultes en Egipto.
30 Cuando me duerma con mis padres, sácame de Egipto y sepúltame en su sepulcro.” José le respondió: “Haré lo que me dices.”
31 “Júramelo,” dijo Jacob. José se lo juró, e Israel se postró sobre la cabecera del lecho.

sábado, 1 de julio de 2023

GÉNESIS 115

 

 


 Aunque Ismael no quería separarse de Benjamín, el hambre le obligó, pues las provisiones se acabaron y fue necesario volver a Egipto. No obstante, costó trabajo a Judá convencerle.

 “Y dijo Israel, ¿Por qué me habéis hecho ese mal de dar a conocer a aquel hombre que teníais otro hermano?”(43,6)

 A esto le contestaron que aquel hombre les preguntó de todo y ellos se limitaron a contestar las preguntas (43,7)

 Judá llegó incluso a ofrecerse como reo ante su padre si algo le sucediese a Benjamín y le dice muy enfadado, supongo:  “Si no nos hubiéramos retrasado tanto estaríamos ya dos veces de vuelta” (43,11)

 Por fin accede Israel y dice que lleven a aquel hombre, es decir a José, como presente miel, astrágalo, láudano, alfónsigos y almendras, que eran productos específicos de Canán y muy apreciados por los egipcios.

 Aunque aquí se presenta a Benjamín como niño no lo era tanto pues según A. Lapide debía tener 24 años. (43,8)

 Jacob les dice que lleven el doble de dinero, para pagar lo anterior, por si fue un error, y se resignan de la posibilidad de quedarse sin Simeón y sin Benjamín.

  En cuanto José los vio y se percató de que iba Benjamín, indicó a su mayordomo que los acomodara en la casa y preparase una buena comida pues comerían con él. Esto lo interpretaron sus hermanos de otra forma muy diferente pues pensaron que los harían esclavos. Tan asustados estaban que le dijeron al mayordomo:  

 20 “Perdone, mi señor. Nosotros vinimos ya una vez a comprar víveres.

21 Al llegar al lugar donde a la vuelta pasamos la noche, abrimos los sacos y vimos que el dinero de cada uno de nosotros estaba justo a la boca de nuestros sacos.

22 Hemos vuelto a traerlo con nosotros, y traemos al mismo tiempo otra cantidad para comprar provisiones. Nosotros no sabemos quién puso nuestro dinero en los sacos.”

 El mayordomo sin duda aleccionado por José contestó:

 23 “Que sea la paz con vosotros — les dijo el mayordomo; no temáis. Ha sido vuestro Dios, el Dios de vuestro padre, el que os puso ese tesoro en los sacos. Yo recibí vuestro dinero.” Y les sacó a Simeón.'

 Esta forma de expresarse con respecto a Dios o Elohim es correcta y adecuada, puesto que el mayordomo lo distingue como el dios de ellos el dios del padre de ellos de forma semejante debería haberse expresado el faraón cuando se dirigió a José en el capítulo 41, mas no se expresa así.

 Trajeron a Simeón para que estuviesen todos juntos y cuando volvió José a casa les preguntó por su padre. Al ver a Benjamín y cerciorarse que se trataba de él, no pudiendo aguantar sus emociones, se marchó a su cámara a llorar.

 Después de calmarse volvió y ordenó se sirviera la comida:

 32 Sirvieron a José aparte, aparte a sus hermanos y aparte también a los egipcios que comían con él, pues los egipcios no pueden comer con los hebreos, por ser esto para ellos cosa abominable.

 Hay que considerar respecto a esta especial forma de comer que “los egipcios comían sentados a la mesa. La separación obedece no menos a etiqueta palaciega que a prejuicios de orgullo nacional a que la religión dio luego un carácter sagrado. El espíritu farisaico es más viejo que los fariseos”. Herodoto (II, 41) (114)

 Estaban sentados todos los hermanos frente a José. A Benjamín, por ser su hermano de madre, las porciones de comida eran cinco veces mayores que en las otras. Así comieron y bebieron, pasándolo bien.

 Vemos que no solo el padre hacía especial distinción con los hijos de Raquel, sino que entre José y Benjamín también había un cariño y  un trato especial.

viernes, 30 de junio de 2023

GÉNESIS 114

 

CAPÍTULO 43  VIAJE DE BENJAMÍN

Biblia Nacar-Colunga

 

Pero el hambre era ya muy grande en la tierra,

y, cuando se acabaron las provisiones que habían traído de Egipto, les dijo su padre: “Volved a comprarnos algo que comer.”

Pero Judá le contestó: “Aquel hombre nos dijo terminantemente: No me veréis si no traéis con vosotros a vuestro hermano menor.

Si mandas con nosotros a nuestro hermano, bajaremos y te compraremos provisiones;'

pero, si no, no bajaremos, pues el hombre aquel nos dijo: No veréis mi rostro a no ser que vuelva con vosotros vuestro hermano.”

Y dijo Israel: “¿Por qué me habéis hecho este mal, de dar a conocer a aquel hombre que teníais otro hermano?”

Y le contestaron: “Aquel hombre nos preguntó insistentemente sobre nosotros y sobre nuestra familia, y nos dijo: ¿Vive todavía vuestro padre? ¿Tenéis algún otro hermano?” Y nosotros contestamos según las preguntas. ¿Sabíamos acaso que iba a decirnos: “Traed a vuestro hermano”?

Y Judá dijo a Israel, su padre: “Deja ir al niño conmigo, para que podamos ponernos en camino y podamos vivir y no muramos nosotros, tú y nuestros pequeños.

Yo te respondo de él; tú le reclamarás de mi mano, y si no te lo vuelvo a traer y te lo pongo delante, seré reo ante ti para siempre.'

10 Si no nos hubiéramos retrasado tanto, estaríamos ya dos veces de vuelta,”

11 Israel, su padre, les dijo: “Si es así, haced esto: tomad de los mejores productos de esta tierra en vuestro equipaje y bajádselos al hombre aquel como presente: un poco de tragacanto, un poco de miel, astrágalo, láudano, alfósigos y almendras.

12 Tomad plata de nuevo, y lo que hallasteis en la boca de vuestro saco devolvedlo, pues quizá ha sido un error.

13 Tomad a vuestro hermano e id y volved a ver a aquel hombre.

14 Que el Dios omnipotente os haga hallar gracia ante ese hombre para que deje volver a vuestro hermano y a Benjamín. Cuanto a mí, si he de verme privado de mis hijos, sea.”

15 Tomaron ellos el presente y el dinero doble y a Benjamín, y bajaron a Egipto y se presentaron a José.

16 Apenas vio José con ellos a Benjamín, dijo a su mayordomo: “Haz entrar en casa a esas gentes, y mata mucho y prepáralo, pues esas gentes comerán conmigo al mediodía.”

17 El mayordomo hizo lo que le ordenó José, e introdujo a aquellas gentes en casa.

18 Mientras los llevaba a casa de José llenos de temor, se decían: “Es por lo del dinero que volvió en nuestros sacos por lo que nos traen aquí: para asaltarnos, caer sobre nosotros y hacernos esclavos con nuestros asnos,”

19 Acercándose al mayordomo, le dijeron:

20 “Perdone, mi señor. Nosotros vinimos ya una vez a comprar víveres.

21 Al llegar al lugar donde a la vuelta pasamos la noche, abrimos los sacos y vimos que el dinero de cada uno de nosotros estaba justo a la boca de nuestros sacos.

22 Hemos vuelto a traerlo con nosotros, y traemos al mismo tiempo otra cantidad para comprar provisiones. Nosotros no sabemos quién puso nuestro dinero en los sacos.”

23 “Que sea la paz con vosotros — les dijo el mayordomo; no temáis. Ha sido vuestro Dios, el Dios de vuestro padre, el que os puso ese tesoro en los sacos. Yo recibí vuestro dinero.” Y les sacó a Simeón.'

24 Después de hacerlos entrar en la casa, les dio agua para que se lavaran los pies, y dio también pienso a los asnos.

25 Ellos prepararon su presente, esperando que viniera José a mediodía, pues habían sido advertidos de que comerían allí.

26 Vino José a casa, y le presentaron el regalo que habían traído con ellos, postrándose ante él rostro a tierra.

27 El les preguntó si estaban buenos y les dijo: “Vuestro anciano padre, de quien me hablasteis, ¿vive todavía?”

28 Ellos le respondieron: “Tu siervo, nuestro padre, está bien, vive todavía,” y se inclinaron profundamente.

29 José alzó los ojos y vio a Benjamín, su hermano, hijo de su madre, y dijo: “¿Es este vuestro hermano pequeño, de quien me habéis hablado?”; y añadió: “Que Dios te bendiga, hijo mío.”

30 Apresuróse José a buscar dónde llorar, pues se conmovieron sus entrañas a la vista de su hermano; entró en su cámara y allí lloró.'

31 Salió después de haberse lavado la cara, y, haciendo esfuerzos por contenerse, dijo: “Servid la comida.”

32 Sirvieron a José aparte, aparte a sus hermanos y aparte también a los egipcios que comían con él, pues los egipcios no pueden comer con los hebreos, por ser esto para ellos cosa abominable.

33 Pusieron a los hermanos de José frente a él: el primogénito según su primogenitura, y el más joven según su edad, y se miraban atónitos unos a otros.

34 Cuando les pusieron delante las porciones, la de Benjamín era cinco veces mayor que la de cada uno de los otros, y bebieron y estuvieron muy alegres en compañía suya.

 

 

Biblia Kadosh Israelita Mesiánica

Pero la hambruna era severa en la tierra;

así que cuando se habían comido el grano cual habían traído de Mitzrayim, su padre les dijo a ellos: 'Vayan de nuevo, compren un poco de alimentos.'

Yahudáh le dijo: 'El hombre expresamente nos advirtió: 'Ustedes no verán mi rostro si su hermano no está con ustedes.'

Si mandas a nuestro hermano con nosotros, nosotros descenderemos y te compraremos alimentos;

pero si no lo envías, nosotros no descenderemos; pues el hombre nos dijo: 'Ustedes no verán mi rostro si su hermano no está con ustedes.''

Yisra'el dijo: '¿Por qué trajeron tal problema por mi camino por decir al hombre que tenían otro hermano?'

Ellos respondieron: 'El hombre seguía cuestionándonos acerca de nosotros y nuestros parientes. También él preguntó: '¿Está el padre de ustedes aun vivo?' '¿Tienen ustedes otro hermano?' Y nosotros respondimos de acuerdo al sentido literal de sus preguntas. ¿Cómo podríamos saber que él iba a decir: 'Traigan a su hermano'?'

Yahudáh dijo a Yisra'el su padre: 'Manda al muchacho conmigo; y haremos preparaciones y saldremos; para que permanezcamos vivos y no muramos, ambos nosotros y tú, y también nuestro almacén.

Yo mismo garantizo su seguridad, me puedes hacer responsable. Si no lo traigo a ti y lo presento a tu rostro, déjame llevar la culpa para siempre.

10 Si no nos hubiéramos demorado tanto, ya ahora estuviéramos allí.'

11 El padre de ellos, Yisra'el, les dijo a ellos: 'Si así es como es, ha gan esto: tomen en sus sacos algunos de los mejores productos de La Tierra, y lleven un regalo al hombre - alguna resina curativa, un poco de miel, resina aromática, opio, nueces de pistacho y almendras.

12 Lleven el doble de dinero con ustedes y devuelvan el dinero que vino de regreso con ustedes en sus sacos - pudo haber sido un descuido.

13 Sí, y lleven a su hermano también; y alístense, y vayan de nuevo al hombre.

14 Que El Shaddai les dé favor a los ojos del hombre, para que libere a ustedes a su otro hermano tal como a Binyamin. En cuanto a mí, si tengo que perder mis hijos, los perderé.'

15 Los hombres tomaron el regalo, y llevaron el doble del dinero con ellos, y a Binyamin; entonces ellos, preparados, descendieron a Mitzrayim y se presentaron delante de Yosef.

16 Cuando Yosef los vio a ellos y a su hermano Binyamin, nacido de la misma madre, él dijo al mayordomo de su casa: 'Lleva los hombres dentro de la casa, mata los animales y prepara la carne. Estos hombres comerán conmigo al mediodía.'

17 El hombre hizo como Yosef le había ordenado y trajo los hombres dentro de la casa de Yosef.

18 Al ser llevados dentro de la casa de Yosef los hombres se pusieron temerosos. Ellos dijeron: 'Es a causa del dinero que fue devuelto la primera vez en nuestros sacos que hemos sido traídos dentro - para que él pueda usarlo como excusa para atacarnos, tomarnos como esclavos, y echar manos a nuestros asnos también.'

19 Así que se acercaron al mayordomo de la casa de Yosef y le hablaron en la entrada de la casa

20 'Por favor, mi señor, la primera vez nosotros ciertamente vinimos a comprar alimentos;

21 pero cuando llegamos al campamento, abrimos nuestros sacos, y allí dentro de nuestros sacos estaba el dinero de cada uno, la cantidad completa. La hemos traído de regreso con nosotros;

22 además, hemos traído otro dinero para comprar alimentos. Nosotros no tenemos idea quién puso el dinero en nuestros sacos.'

23 'Dejen de preocuparse,' él respondió, 'no tengan temor. El Elohim de ustedes y el Elohim de su padre puso el tesoro en sus sacos. En cuanto al dinero de ustedes - yo fui el que lo recibió.' Entonces él sacó a Shimeon y lo llevó a ellos.

24 El hombre trajo a los hombres a la casa de Yosef y les dio agua, y ellos lavaron sus pies, y les dio forraje para sus asnos.

25 Entonces ellos prepararon el regalo para cuando Yosef llegara al mediodía, porque ellos habían oído que iban a comer allí.

26 Cuando Yosef llegó a la casa, ellos entraron en la casa y le presentaron con el regalo que habían traído con ellos, entonces se postraron delante de él en la tierra.

27 El les preguntó cómo estaban e inquirió: '¿Está el padre de ustedes bien, el anciano de quien hablaron? ¿Aún vive?'

28 Ellos respondieron: 'Tu sirviente nuestro padre está bien; sí, aún vive.' Y él dijo: 'Que ese hombre sea bendecido por Elohim'; y ellos se inclinaron, y le hicieron reverencia.

29 El alzó su mirada y vio a Binyamin su hermano, el hijo de su madre, y dijo: '¿Es éste el hermano menor de ustedes, de quien me hablaron?' y añadió, 'Elohim sea bueno contigo, hijo mío.'

30 Entonces Yosef se apresuró a ir fuera, porque sus sentimientos hacia su hermano eran tan fuertes que quería llorar; él fue a su cuarto y allí lloró.

31 Entonces se lavó la cara y salió, pero se controló según dio la orden de servir la comida.

32 Ellos le sirvieron aparte, los hermanos aparte, y los Mitzrayimim incluidos en la comida aparte - los Mitzrayimim no comen con los Hebreos, porque eso es abominación para ellos.[117]

33 Así que ellos se sentaron enfrente de él, el primogénito en el lugar de honor, el menor en el último lugar; y los hombres expresaron su asombro el uno al otro.

34 Cada uno le fue dada su porción allí delante de él, pero la porción de Binyamin era cinco veces mayor que la de ninguno de ellos, Así que ellos bebieron y disfrutaron con él.

 

miércoles, 28 de junio de 2023

GÉNESIS 113

 

 




Jacob envía a sus hijos Egipto a comprar trigo pero se queda con Benjamín por temor a que le sucediese algo. (42,1-5)

Recordemos que Jacob amaba especialmente a Raquel y a los hijos que tuvo de ésta. Al faltar José, sólo le queda Benjamín, razón por la cual no se atreve a dejarlo salir.

Llegan a  Egipto los diez hermanos de José y como era “el jefe de la tierra y el que vendía el trigo”, los hermanos tuvieron que recurrir a él, y al encontrarlo “se postraron en tierra” (42,6) cosa que podemos ver en los monumentos hoy como están con rostro en tierra los asiáticos ante los prefectos egipcios.

Al verlos, José los reconoció, pero disimuló, y les habló con dureza, diciéndoles: “¿De dónde venís?”; y ellos respondieron: “De la tierra de Canaán para comprar mantenimientos.”

 Cuesta creer que la mano derecha del faraón, el primer ministro, sea el que directamente tratase con la gente que fuese a comprar trigo. Y además no olvidemos que el trigo no estaba concentrado en un solo lugar sino todo lo contrario. Me inclino a pensar que José, pensando en su familia, en volverla a ver, provocó el encuentro. Tal vez se comunicaría a los encargados de la venta en cada ciudad que cuando ellos, sus hermanos, se presentasen a comprar trigo, los enviasen a él. Bastaría, para saber quiénes eran, con preguntar sus nombres y procedencia a todos los compradores. De esta forma se explicaría que José fuese visitado por sus hermanos para solicitarle el trigo.

Es evidente que esta pregunta sobra, así como otras que, si bien no se formulan aquí, Judá dice a su padre en el capítulo 43: “Aquel hombre nos preguntó insistentemente sobre nosotros y sobre nuestra familia y nos dijo: “¿Vive todavía vuestro padre? ¿Tenéis algún otro hermano?” Y nosotros contestamos según las preguntas.

José les acusa de espías insistentemente versículos 9, 12, 14 y 16 y aunque no aparezcan las preguntas que en buena lógica les haría José, así aparecen las respuestas.

13 Ellos dijeron: “Eramos tus siervos doce hermanos, todos del mismo padre, en la tierra de Canaán; el más pequeño se quedó con nuestro padre, y el otro no vive ya.”

 José insiste con el propósito de forzar la situación para ver a su hermano de madre Benjamín. Por esto los mete en la cárcel y dice que vaya uno a buscar a su hermano menor y no los sacará hasta que vuelvan los dos. Mas las emociones deben de haberle trastornado un poco y al tercer día cambió de opinión:

18 Al tercero les dijo José: “Haced esto y viviréis, pues yo temo a Dios.

19 Si en verdad sois gente buena, que se quede uno de los hermanos preso en la cárcel donde estáis, y los otros id a llevar el trigo para remediar el hambre de vuestras casas,

20 y me traéis a vuestro hermano menor para probar la verdad de vuestras palabras, y no moriréis.”

 Se observa de nuevo la interpretación libre del hagiógrafo en la frase “pues yo temo a Dios” o tal vez sea errónea o intencionada la traducción, pero lo lógico sería decir “pues yo temo a los dioses” o bien “pues yo temo al dios Ra” o cualquier otro, pero no podría decir José “a Dios”, sin más, puesto que los egipcios tenían varios dioses y lógicamente José no se iba a descubrir diciendo que tenía a los Elohim.

Los hermanos comenzaron a creer que toda aquella desgracia les venía en castigo por lo que hicieron a su hermano José. (42,21-22) Vemos esta constante en la Biblia inculcada por los Elohim de considerar que las desgracias que les vienen es ese castigo de sus faltas impuestos por ELLOS. Esto para mí es una verdad a medias, puesto que es indudable que los errores que cometemos en la vida los pagamos, mas no por intervención divina, sino porque las leyes naturales así lo imponen, gracias a lo cual aprendemos, es decir, aprendemos a base de errores.

23 Ellos no tenían idea que Yosef los entendía, puesto que un intérprete estaba traduciendo para ellos.

24 Yosef se apartó de ellos y lloró; entonces regresó y habló con ellos: ' El tomó a Shimeon de entre ellos y lo puso en prisión delante de sus ojos.

25 Luego ordenó que llenaran sus sacos de grano, que el dinero de todos los hombres fuera puesto de regreso en su saco y que le fueran dadas provisiones para el viaje. Cuando estas cosas fueron hechas para ellos,

26 cargaron el grano en sus asnos y se fueron.

 La sorpresa vino cuando descubrieron que un saco tenía el dinero, pues se decían unos a otros, ¿qué será esto que ha hecho Dios con nosotros? “42,28”

De nuevo viene la atribución a Dios de un hecho inexplicable para ellos. O deberíamos traducir Elohim, ¿verdad? A pesar de las repetidas menciones que se hace de Elohim, a partir del capítulo 37, es siempre atribuyéndole determinados hechos, pero ellos no se manifiestan claramente, o más probablemente no existe manifestación alguna sino sólo atribuciones que la gente les da, como en este caso claro y palpable.

Cuando llegaron a su casa, le contaron a Jacob cuanto había sucedido y lo que les había pedido “el señor de aquella tierra”, llevar a Benjamín, y después, cuando abrieron los sacos y descubrieron cada uno su dinero en la boca de los sacos, se llenaron de temor ellos y Jacob (42,29-35)

36 Jacob, su padre, les dijo: “¡Vais a dejarme sin hijos! José desapareció, Simeón desapareció, y ¿vais a llevaros a Benjamín? Todo esto ha venido sobre mí.”

  Jacob/ Israel, estaba francamente asustado sin saber qué pensar de todos estos sucesos y tiene un miedo atroz de que Benjamín también desaparezca. Por ello Rubén dijo a su padre:

37 Rubén dijo a su padre: “Haz morir a mis dos hijos si yo no te devuelvo a Benjamín. Entrégamelo y yo te lo devolveré.”

 Pero Israel no está dispuesto a semejante cambio y por ello:

38 El le contestó: “No bajará mi hijo con vosotros. Su hermano murió y no queda más que él. Si en el viaje que vais a hacer le ocurre una desgracia, haréis descender en dolor mis canas al sepulcro.”

Supongo que esta última frase no necesita explicación alguna, aun a pesar de la forma figurada.

lunes, 26 de junio de 2023

GÉNESIS 112

 




CAPÍTULO 42 BAJAN A EGIPTO LOS HERMANOS DE JOSÉ

Biblia Nacar-Colunga

1 Viendo Jacob que había trigo en Egipto, dijo a sus hijos: “¿Qué estáis ahí mirándoos unos a otros?
2 He oído decir que en Egipto hay trigo. Bajad, pues, allá para comprárnoslo, y vivamos, y no muramos.”
3 Bajaron, pues, diez de los hermanos de José a Egipto a comprar pan;'
4 a Benjamín, el hermano de José, no le mandó Jacob con sus hermanos por temor de que le sucediera alguna desgracia.
5 Llegaron los hijos de Israel con otros que venían también a comprar trigo, pues había hambre en toda la tierra de Canaán.
6 Como era José el jefe de la tierra y el que vendía el trigo a cuantos venían a comprarlo, los hermanos de José entraron y se postraron ante él rostro a tierra.
7 Al verlos, José los reconoció, pero disimuló, y les habló con dureza, diciéndoles: “¿De dónde venís?”; y ellos respondieron: “De la tierra de Canaán para comprar mantenimientos.”
8 Conoció José a sus hermanos, pero ellos no le conocieron a él.
9 Acordóse José de los sueños que les había contado, y les dijo: “Vosotros sois unos espías que habéis venido a reconocer las partes no fortificadas del país.”
10 Ellos le dijeron: “No, señor mío; tus siervos han venido a comprar mantenimientos;'
11 todos nosotros somos hijos del mismo padre; somos gente buena; no son tus siervos unos espías.”
12 El repuso: “No, sois unos espías que habéis venido a ver lo indefenso de la tierra.”
13 Ellos dijeron: “Eramos tus siervos doce hermanos, todos del mismo padre, en la tierra de Canaán; el más pequeño se quedó con nuestro padre, y el otro no vive ya.”
14 Insistió José: “Es lo que os he dicho: sois unos espías.”
15 Pero voy a probaros. Por la vida del faraón que no saldréis de aquí mientras no venga vuestro hermano menor.
16 Mandad a uno de vosotros a buscar a vuestro hermano, y los demás quedaréis aquí presos. Así probaré si lo que decís es verdad, y si no, por la vida del faraón que sois unos espías.”
17 Y les hizo meter a todos juntos en prisión por espacio de tres días.
18 Al tercero les dijo José: “Haced esto y viviréis, pues yo temo a Dios.
19 Si en verdad sois gente buena, que se quede uno de los hermanos preso en la cárcel donde estáis, y los otros id a llevar el trigo para remediar el hambre de vuestras casas,
20 y me traéis a vuestro hermano menor para probar la verdad de vuestras palabras, y no moriréis.”
21 Ellos se dijeron unos a otros: “Ciertamente somos nosotros reos de culpa contra nuestro hermano, a quien vimos con angustia de su alma pedirnos compasión, y no le escuchamos. Por eso ha venido sobre nosotros esta desventura.”
22 Rubén les dijo: “¿No os advertí yo, diciéndoos: No pequéis contra el joven, y no me escuchasteis? Ved cómo ahora se nos demanda su sangre.”
23 Ellos no sabían que José les entendía, pues él les había hablado por medio de intérprete.
24 Alejóse José llorando, y, cuando volvió, les habló, y eligió a Simeón entre ellos, y le hizo atar ante los ojos de los otros.
25 Mandó José que llenaran de trigo sus sacos, que pusieran en el de cada uno su dinero y les diesen provisiones para el camino, y así se hizo.
26 Ellos cargaron el trigo sobre los asnos y se partieron de allí.
27 Abrió uno de ellos el saco para dar pienso a su asno en el lugar donde pernoctaron, y vio que su dinero estaba en la boca del saco,
28 y dijo a sus hermanos: “Me han devuelto mi dinero; aquí está en mi saco.”Quedáronse estupefactos, y unos a otros se decían temblando: “¿Qué será esto que ha hecho Dios con nosotros?”
29 Llegaron a Jacob, su padre, a la tierra de Canaán, y le contaron cuanto les había sucedido:
30 “El hombre que es señor de aquella tierra nos habló duramente y nos tomó por espías de la tierra.
31 Nosotros le dijimos: Somos gente buena, no somos espías.
32 Eramos doce hermanos, hijos todos del mismo padre; uno ha desaparecido, el más pequeño está con nuestro padre en la tierra de Canaán.'
33 Y nos dijo el hombre, señor de la tierra: En esto sabré que sois gente buena: dejad aquí a uno de vosotros, tomad con qué atender a la necesidad de vuestras casas y partid;'
34 traedme a vuestro hermano pequeño; así sabré que no sois unos espías, sino gente buena. Entonces os devolveré a vuestro hermano y podréis recorrer la tierra.”
35 Cuando vaciaron los sacos, cada uno encontró el paquete de su dinero en la boca de su saco, y, al ver los paquetes de dinero, ellos y su padre se llenaron de temor.
36 Jacob, su padre, les dijo: “¡Vais a dejarme sin hijos! José desapareció, Simeón desapareció, y ¿vais a llevaros a Benjamín? Todo esto ha venido sobre mí.”
37 Rubén dijo a su padre: “Haz morir a mis dos hijos si yo no te devuelvo a Benjamín. Entrégamelo y yo te lo devolveré.”
38 El le contestó: “No bajará mi hijo con vosotros. Su hermano murió y no queda más que él. Si en el viaje que vais a hacer le ocurre una desgracia, haréis descender en dolor mis canas al sepulcro.”





Biblia Kadosh Israelita Mesiánica

1 Ahora Ya'akov vio que había grano en Mitzrayim; así que Ya'akov dijo a sus hijos: '¿Por qué se miran el uno al otro?
2 Miren,' él dijo, 'he oído que hay grano en Mitzrayim. Desciendan allá y compren un poco de allá para nosotros, ¡para que podamos mantenernos vivos y no muramos!'
3 Así, pues, los diez hermanos de Yosef descendieron para comprar grano de Mitzrayim,
4 excepto por Binyamin, el hermano de Yosef. Ya'akov no lo envió con sus hermanos, porque tenía temor que algo le podría suceder.
5 Los hijos de Yisra'el vinieron a comprar junto con los otros que vinieron, puesto que la hambruna se extendió a la tierra de Kenaan.
6 Yosef era gobernador sobre la tierra; él era quien vendía a toda la gente de la tierra. Ahora, cuando los hermanos de Yosef vinieron y se postraron delante de él en la tierra,
7 Yosef vio a sus hermanos y los reconoció; pero actuó hacia ellos como si él fuera un extraño y les habló ásperamente. El les preguntó: '¿De dónde son?' Ellos respondieron: 'De la tierra de Kenaan para comprar alimentos.'
8 Así que Yosef reconoció a sus hermanos, pero ellos no lo reconocieron a él.
9 Recordando los sueños que él había tenido acerca de ellos, Yosef les dijo: '¡Ustedes son espías! ¡Ustedes han venido para detectar las debilidades de nuestro país!'
10 'No, mi señor,' ellos respondieron, 'tus sirvientes han venido para comprar alimento.
11 Todos somos hijos de un hombre, somos hombres rectos; tus sirvientes no son espías.'
12 'No,' él les dijo a ellos, 'ustedes han venido a espiar las debilidades de nuestro país.'
13 Ellos dijeron: 'Nosotros, tus sirvientes, somos doce hermanos, los hijos de un hombre en la tierra de Kenaan; el menor se quedó con nuestro padre, y otro se ha ido.'
14 'Justo como dije,' respondió Yosef, '¡son espías!
15 Aquí está como pueden probar que no están mintiendo; como vive Faraón, ustedes no se irán a no ser que su hermano menor venga aquí.
16 Envíen a uno de ustedes, y que él traiga al hermano de ustedes. Mientras tanto ustedes estarán bajo custodia. Esto probará si hay alguna verdad en lo que ustedes dicen. De otra forma, como vive Faraón, ustedes de cierto son espías.'
17 Entonces él los puso a todos en prisión por tres días.
18 Al tercer día, Yosef les dijo a ellos: 'Hagan lo que yo digo, y permanezcan vivos, porque yo temo a Elohim.
19 Si ustedes son hombres rectos, dejen que uno de sus hermanos permanezca encarcelado en la prisión que ustedes están, mientras ustedes van y llevan grano de regreso para aliviar la hambruna en sus casas.
20 Pero tráiganme a su hermano menor. De esta forma sus palabras serán verificadas, y ustedes no morirán.' Así lo hicieron.
21 Ellos se dijeron el uno al otro: 'Nosotros somos de hecho culpables referente a nuestro hermano. El estaba afligido y nos rogaba; nosotros lo vimos y no quisimos escuchar. Por eso ahora ha venido esta aflicción sobre nosotros.'
22 Reuven les respondió: '¿No les dije: 'no hagan daño al muchacho'? Pero ustedes no quisieron escuchar. ¡Ahora viene la demanda por su sangre!'
23 Ellos no tenían idea que Yosef los entendía, puesto que un intérprete estaba traduciendo para ellos.
24 Yosef se apartó de ellos y lloró; entonces regresó y habló con ellos: ' El tomó a Shimeon de entre ellos y lo puso en prisión delante de sus ojos.
25 Luego ordenó que llenaran sus sacos de grano, que el dinero de todos los hombres fuera puesto de regreso en su saco y que le fueran dadas provisiones para el viaje. Cuando estas cosas fueron hechas para ellos,
26 cargaron el grano en sus asnos y se fueron.
27 Pero esa noche en el campamento, cuando uno de ellos abrió su saco para dar forraje a su asno, se percató de su dinero - allí estaba, justo dentro del saco.
28 El dijo a sus hermanos: '¡Mi dinero se me ha devuelto - aquí está, en mi saco!' A esto, sus corazones desmayaron; ellos se volvieron, temblando, el uno al otro, y dijeron: '¿Qué es esto que Elohim nos ha hecho a nosotros?'
29 Ellos regresaron a Ya'akov su padre en la tierra de Kenaan y le dijeron todo lo que les había pasado:
30 'El hombre, el señor de la tierra, nos habló ásperamente. Nos puso en prisión como espías de la tierra.
31 Nosotros le dijimos: 'Somos hombres rectos, no somos espías;
32 somos doce hermanos, hijos de nuestro padre; uno se ha ido, y el menor se quedó con nuestro padre en la tierra de Kenaan.'
33 Pero el hombre, el señor de la tierra, nos dijo: ''Aquí está cómo yo sabré que ustedes son hombres rectos; dejen a uno de sus hermanos conmigo, tomen grano para aliviar la hambruna en sus casas y vayan de camino;
34 traigan a su hermano menor a mí. Por esto sabré que no son espías, sino hombres rectos; entonces yo devolveré a su hermano; y ustedes negociarán en la tierra.''
35 Luego, mientras vaciaban sus sacos, allí estaba la bolsa de dinero de cada hombre en su saco; y cuando ellos y su padre vieron sus bolsas de dinero, ellos tuvieron temor.
36 Ya'akov el padre de ellos les dijo: '¡Ustedes me han robado de mis hijos! ¡Yosef se ha ido, Shimeon se ha ido, ahora se están llevando a Binyamin - todo cae sobre mí!'
37 Reuven dijo a su padre: '¡Si yo no lo traigo pronto de regreso, puedes matar a mis propios dos hijos! Ponlo a mi cuidado; yo lo regresaré a ti.'
38 Pero él respondió: 'Mi hijo no descenderá contigo. Su hermano está muerto, y sólo queda él. Si algo le fuera a pasar a él mientras viaja contigo, tú harás descender mis canas al Sheol con dolor.

SOBRE LA CREACIÓN DEL UNIVERSO

Comencemos por decir que la nada absoluta no existe. Lo que llamamos vacío, incluso en laboratorios con bombas de vacío, nunca es un vac...