martes, 4 de julio de 2023

GÉNESIS 119



LOS 12 HIJOS DE JACOB   Zurbarán


Las exageraciones de los hagiógrafos o imprecisiones, sabemos que suelen darse con cierta frecuencia y así sucede aquí:

2 Lloraba José tan fuertemente, que le oyeron los egipcios y le oyó toda la casa del faraón.

Seguidamente José se da a conocer diciendo:

3 “Yo soy José — les dijo —. ¿Vive todavía mi padre?” Pero sus hermanos no pudieron contestarle, pues se llenaron de terror ante él.

En este momento seguramente pensaron, ahora sí que somos todos sus esclavos eso si no nos manda a matar pero José le dijo que se acercaran y les dijo:

4 El les dijo: “Acercaos a mí.” Acercáronse ellos, y les dijo: “Yo soy José, vuestro hermano, a quien vendisteis para que fuese traído a Egipto.

5 Pero no os aflijáis y no os pese haberme vendido para aquí, pues para vuestra vida me ha traído Dios aquí antes de vosotros.



¿Cómo hemos de interpretar aquí la forma “… me ha traído Dios aquí…”?

No sabemos, puesto que no se dice nada en la Biblia, si José, aparte de sus sueños famosos, tuvo otro tipo de contacto o comunicación con los Elohim. Parece como si ELLOS no se comunicasen con nadie de la familia, aunque todo cuanto ocurra -bueno o malo- se le atribuya.

7 Dios me ha enviado delante de vosotros para dejaros un resto sobre la tierra y haceros vivir para una gran salvación.


Esta frase es ciertamente enigmática, lo cual podríamos interpretar a priori como que los Elohim habían hecho que José llegara a Egipto, con el fin de salvar al pueblo de Israel, su familia, el pueblo elegido, de la muerte, para lo cual él les dejaba un trozo de tierra en Egipto donde pudieran subsistir y reproducirse, pero veamos que dicen las otras versiones.

“Y Dios me envió delante de vosotros para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de una gran liberación. (Biblia Protestante)



“Por consiguiente me envió Dios delante de ustedes a fin de colocarles un resto en la tierra y para mantenerlos vivos a ustedes por medio de una gran escapada. (B. Testigos de Jehová)

La versión de la Biblia Protestante parece dejar claro que mi interpretación es correcta en lo que se refiere a las dos primeras frases pero la última frase todavía es más oscura. La versión más clara parece ser la de la Biblia de los Testigos, donde dice “Y para mantenerlos vivos a ustedes por medio de una gran escapada”

Parece ser que está anunciando o profetizando,-¿ lo adivinó mediante su copa?- la escapada futura de los israelitas de Egipto, mediante la dirección de Moisés, que fue sin duda una gran salvación, una gran liberación, el resurgir del pueblo de Israel.

8 No sois, pues, vosotros los que me habéis traído aquí; es Dios quien me trajo, y me ha hecho padre del faraón y señor de toda su casa, y me ha puesto al frente de toda la casa de Egipto.'

Que nadie se asuste de la frase que dice “…y me ha hecho padre del faraón…” cuya denominación se daba al primer ministro y gobernador de su casa y reino. Esto puede verse en Isaías 22, 20 y Esther 13, 6.

En cuanto a la frase anterior, “…es Dios quien me trajo…”, considero que no hay que interpretarlo al pie de la letra sino más bien en sentido figurado es decir José atribuye al Dios de Abraham a Elohim todo cuanto le ha sucedido no sabemos si existían indicios suficientes para esta atribución, considerando los datos del texto, yo no veo la necesidad de la intervención de Elohim.

José pide a sus hermanos que comuniquen a su padre cuanta es su gloria y se venga a vivir a la tierra de Gosén. (45, 9-13)


17 Y dijo el faraón a José: “Di a tus hermanos: Haced esto: cargad vuestros asnos, id a la tierra de Canaán,

18 tomad a vuestro padre y vuestras familias y venid a mí. Yo os daré lo mejor de la tierra de Egipto, y comeréis lo mejor de la tierra.

19 Mandóles que llevasen de Egipto carros para sus hijos y sus mujeres, “traigan con ellos a su padre y vengan;'

20 que no les pese de tener que dejar sus cosas, pues suyo será lo mejor de la tierra de Egipto.”


De esta forma Jacob/Israel, llegará a Egipto, aunque al principio no creyese que fuese verdad que su hijo José existía.

GÉNESIS 118

 




CAPÍTULO 45 JOSÉ SE DA A CONOCER

Biblia Nacar-Colunga


1 Entonces José, viendo que no podía contenerse más ante todos los que allí estaban, gritó: “¡Salgan todos!” No quedó nadie con él cuando se dio a conocer a sus hermanos.
2 Lloraba José tan fuertemente, que le oyeron los egipcios y le oyó toda la casa del faraón.
3 “Yo soy José — les dijo —. ¿Vive todavía mi padre?” Pero sus hermanos no pudieron contestarle, pues se llenaron de terror ante él.
4 El les dijo: “Acercaos a mí.” Acercáronse ellos, y les dijo: “Yo soy José, vuestro hermano, a quien vendisteis para que fuese traído a Egipto.
5 Pero no os aflijáis y no os pese haberme vendido para aquí, pues para vuestra vida me ha traído Dios aquí antes de vosotros.
6 Van dos años de hambre en esta tierra, y durante otros cinco no habrá arada ni cosecha.
7 Dios me ha enviado delante de vosotros para dejaros un resto sobre la tierra y haceros vivir para una gran salvación.
8 No sois, pues, vosotros los que me habéis traído aquí; es Dios quien me trajo, y me ha hecho padre del faraón y señor de toda su casa, y me ha puesto al frente de toda la casa de Egipto.'
9 Apresuraos y subid a mi padre y decidle: “Así dice José, tu hijo: Me ha hecho Dios señor de toda la tierra de Egipto; baja, pues, a mí sin tardar,'
10 y habitarás en la tierra de Gosén, y estarás cerca de mí, tú, tus hijos y los hijos de tus hijos, con tus rebaños, tus ganados y todo cuanto tienes;'
11 allí te mantendré yo, pues quedan todavía otros cinco años de hambre, y así no perecerás tú, tu casa y todo cuanto tienes.
12 Con vuestros mismos ojos veis, y ve mi hermano Benjamín con los suyos, que soy yo mismo el que os habla.
13 Contad a mi padre cuánta es mi gloria en Egipto y todo cuanto habéis visto, y apresuraos a bajar aquí a mi padre.”
14 Y se echó sobre el cuello de Benjamín, su hermano, y lloró; y lloraba también Benjamín sobre el suyo.'
15 Besó también a todos sus hermanos, llorando mientras los abrazaba, y después sus hermanos estuvieron hablando con él.
16 Corrió por la casa del faraón la voz de que habían venido los hermanos de José, y se complacieron de ello el faraón y sus cortesanos.
17 Y dijo el faraón a José: “Di a tus hermanos: Haced esto: cargad vuestros asnos, id a la tierra de Canaán,
18 tomad a vuestro padre y vuestras familias y venid a mí. Yo os daré lo mejor de la tierra de Egipto, y comeréis lo mejor de la tierra.
19 Mandóles que llevasen de Egipto carros para sus hijos y sus mujeres, “traigan con ellos a su padre y vengan;'
20 que no les pese de tener que dejar sus cosas, pues suyo será lo mejor de la tierra de Egipto.”
21 Hicieron así los hijos de Israel, y les dio José carros, según la orden del faraón, y provisiones para el camino.
22 Dioles también vestidos para mudarse, y a Benjamín trescientos (siclos) de plata y cinco vestidos.
23 Mandó también a su padre asnos cargados con lo mejor de Egipto, y diez asnos cargados de trigo, de pan y de víveres para su padre, para el camino.
24 Después despidió a sus hermanos, que partían, diciéndoles: “No vayáis a reñir en el camino.”
25 Subieron, pues, de Egipto y llegaron a la tierra de Canaán, a Jacob, su padre,
26 y le dijeron: “Vive todavía José y es el jefe de toda la tierra de Egipto.”
27 Pero él no se conmovió, pues no les creía. Dijéronle cuanto les había mandado José y les había dicho; y al ver Jacob los carros que le mandaba José para trasladarle, se reanimó,'
28 y dijo: “Basta, mi hijo vive todavía; iré y le veré antes de morir.”





Biblia Kadosh Israelita Mesiánica


1 Al fin Yosef ya no pudo controlar sus sentimientos delante de todos los que lo atendían, y gritó: '¡Qué todos se retiren de mí!' Así que nadie más estaba con él cuando Yosef reveló a sus hermanos quién él era.
2 El lloró a gritos, y los Mitzrayimim oyeron, y la casa de Faraón oyó.
3 Yosef dijo a sus hermanos: '¡Yo soy Yosef! ¿Es verdad que mi padre aún vive?' Sus hermanos no le podían responder, estaban tan asombrados de verlo. °
4 Yosef dijo a sus hermanos: '¡Por favor, acérquense!' Y ellos se acercaron. El dijo: 'Yo soy Yosef, su hermano, a quien vendieron a Mitzrayim.
5 Pero no estén tristes de que me vendieron a esclavitud acá ni se enojen con ustedes mismos, porque fue Elohim quien me envió delante de ustedes para preservar la vida.
6 La hambruna ha estado sobre la tierra por los dos últimos años, aún por otros cinco años no habrá siembra ni cosecha.
7 Elohim me envió delante de ustedes para asegurar que ustedes tendrán zera en La Tierra y para que pudiera quedar a ustedes un remanente en la tierra, aun para darles vida mediante una gran liberación.
8 Así que no fueron ustedes que me enviaron aquí, sino Elohim; y El me ha hecho un padre para Faraón, señor de toda su casa y regidor sobre toda la tierra de Mitzrayim.
9 Dense prisa, suban a mi padre, y le dicen: 'Aquí está lo que tu hijo Yosef dice: '¡Elohim me ha hecho señor de todo Mitzrayim! ¡Desciende a mí, no te demores!
10 Vivirás en la tierra de Goshen y estarás cerca de mí - tú, tus hijos, tus nietos, rebaños, ganado, todo lo que posees.
11 Yo proveeré aquí para ti, para que no seas golpeado por la pobreza, tú, tu casa y todo lo que tienes; porque aún quedan cinco años de hambruna.
12 Miren, sus propios ojos ven, y los ojos de mi hermano Binyamin, que es mi propia boca la que les habla.
13 ¡Digan a mi padre cuan respetado soy en Mitzrayim y todo lo que han visto, y deprisa desciendan con mi padre!'
14 Entonces abrazó a su hermano Binyamin y lloró, y Binyamin lloró en su cuello,
15 y besó a todos sus hermanos y lloró sobre ellos. Después de eso, sus hermanos hablaron con él.
16 El reporte de esto llegó hasta la casa de Faraón: 'Los hermanos de Yosef han venido'; y Faraón y sus sirvientes estaban complacidos.
17 Faraón dijo a Yosef: 'Di a tus hermanos: 'Aquí está lo que tienen que hacer: Carguen sus animales, vayan a la tierra de Kenaan,
18 tomen a su padre y sus familias, y regresen a mí. Yo les daré buena propiedad en Mitzrayim, y comerán de la médula de la tierra.
19 ''Además - y esto es una orden - hagan esto, tomen carretas de la tierra de Mitzrayim para cargar a sus pequeños y a sus esposas, y traigan a su padre, y vengan.
20 No se preocupen de sus cosas, porque todo lo bueno en la tierra de Mitzrayim es de ustedes.''
21 Los hijos de Yisra'el actuaron de acuerdo a esto; y Yosef les dio carretas, como Faraón había ordenado, y les dio provisiones para el viaje.
22 A cada uno de ellos les dio una muda de ropas nuevas; pero a Binyamin él dio siete y media libras de plata y cinco mudas de ropa nueva.
23 Asimismo, a su padre él mandó diez asnos cargados con los mejores productos de Mitzrayim, como también diez asnas cargadas con grano, pan y alimentos para su padre comer en el camino.
24 Así que envió a sus hermanos por su camino, y ellos se fueron; él les dijo: '¡No peleen entre ustedes mientras viajan!'
25 Por tanto, subieron de Mitzrayim, entraron en la tierra de Kenaan y llegaron a Ya'akov su padre.
26 Ellos le dijeron: '¡Yosef aún vive! El es el gobernador sobre toda la tierra de Mitzrayim!' Y Ya'akov estaba sorprendido, no podía creerles.
27 Así que le reportaron todo lo que Yosef les había dicho a ellos; pero fue sólo cuando vio las carretas que Yosef había mandado para llevarlo, que el ruaj de Ya'akov su padre comenzó a revivir.
28 Yisra'el dijo: '¡Suficiente! ¡Mi hijo Yosef aún vive! Tengo que ir a verle antes de que muera.'



lunes, 3 de julio de 2023

GÉNESIS 117

 




Todos recordamos, porque nos lo han contado infinitas veces, cómo José mandó introducir su copa en el saco de Benjamín con el fin de quedarse con él, ya que no se fiaba de sus hermanos pero se nos ocultó algo que aunque escrito está en la biblia va en contra de los principios de la iglesia la adivinación la magia.

“Habían salido de la ciudad pero no estaban lejos cuando José dijo a sus mayordomos anda y sale en persecución de esas gentes y cuando los alcances diles ¿Por qué habéis devuelto mal por bien? ¿Por qué me habéis robado la copa de plata? Es donde bebe mi señor y de la que se sirve para adivinar. Habéis obrado muy mal. (44,4-5)

Podríamos plantearnos que José no utilizaba ninguna copa ni nada para adivinar, ni para interpretar sueños, sino que era el mismo Yahvé quien telepáticamente le daba las soluciones, pero de aquí se deduce que entre aquellas gentes no eran extrañas en absoluto tales prácticas, sino muy al contrario se respetaban y admiraban, hasta considerar que la persona capaz de tales actividades -con resultados positivos- era un elegido de los dioses.

Sabido es que la adivinación, por el agua u otro líquido, tiene muchas variantes, pero la más utilizada y más simple -dentro de la dificultad- consiste en mantener la copa entre las manos y mirar a través de la superficie acuosa hacia el medio de la masa líquida. Llegado a un punto determinado de relajación y concentración, las personas que poseen esta facultad, comenzarán a ver imágenes relacionadas con la pregunta planteada. Interpretando adecuadamente estas imágenes se tiene respuesta a la pregunta. (114 bis)

El mismo método se utiliza con otros objetos como espejos, bolas de cristal de roca, etc.

Sabido es que los egipcios tenían fama de tener los más grandes magos del mundo de entonces, lo cual queda demostrado en Éxodo 7 que son capaces de imitar a Aarón. Por ello no es descabellado pensar que José aprendiese de algún mago el método de adivinación citado y que, en verdad, la copa que hizo poner a Benjamín en el saco, la utilizara ciertamente para adivinar, lo que ayudaría sin duda a llevar a buen término su tarea como primer ministro.

No obstante, no cabe duda de que José no utilizó sus dotes adivinatorias para saber con certeza qué pasaría con su hermano Benjamín, pues de haberlas utilizado, no habría organizado todo este lío con sus hermanos. Esto tampoco debe extrañar, pues quien tiene facultades paranormales no las suele utilizar, si es que las controla, salvo en casos de gran importancia y en el caso de los videntes, no suelen tener resultados satisfactorios en aquellas cosas que le atañen directamente, pues sus sentimientos y emociones le conducen a cometer errores de interpretación y, en este sentido, cabe pensar en que algo de esto le pudo suceder a José.

Encontrada la copa, en el saco de Benjamín, son llevados todos ante José y les dice que Benjamín quedará como esclavo suyo. (44,17) Judá le recuerda las razones por las que está allí Benjamín porque José así lo había pedido y lo mucho que su padre lo amaba, por lo cual si no vuelve a su casa su padre morirá (44,18-31) por ello le propone quedarse él como esclavo, con el fin de que Benjamín vuelva con sus hermanos para que no suceda nada a su padre.

domingo, 2 de julio de 2023

GÉNESIS 116








CAPÍTULO 44 BENJAMÍN COGIDO EN HURTO

Biblia Nácar-Colunga

1 José dio orden a su mayordomo de llenar cuanto pudiera de víveres los sacos de aquellas gentes y de poner el dinero de cada uno en la boca del saco.
2 “Pon también mi copa —le dijo, la copa de plata, en la boca del saco del más joven, juntamente con el dinero.” El mayordomo hizo lo que le había mandado José.
3 Despuntaba el alba cuando despidieron a los hebreos con sus asnos.
4 Habían salido de la ciudad, pero no estaban lejos, cuando José dijo a su mayordomo: “Anda y sal en la persecución de esas gentes, y, cuando les alcances, diles: “¿Por qué habéis devuelto mal por bien? ¿Por qué me habéis robado la copa de plata?
5 Es donde bebe mi señor y de la que se sirve para adivinar. Habéis obrado muy mal.”
6 Cuando les alcanzó, les dijo estas mismas palabras.
7 Ellos le contestaron: “¿Por qué habla así mi señor? Lejos de tus siervos hacer semejante cosa.
8 Hemos vuelto a traerte desde la tierra de Canaán el dinero que hallamos a la boca de nuestros sacos; ¿cómo íbamos a robar de la casa de tu señor plata ni oro?'
9 Aquel de tus siervos en cuyo poder sea hallada la copa, muera, y seamos también nosotros esclavos de tu señor.”
10 “Bien está, sea como decís. Aquel a quien se le encuentre la copa será mi esclavo, y vosotros quedaréis en libertad,”
11 Bajó cada uno a tierra su saco a toda prisa y lo abrió.
12 El mayordomo los reconoció, comenzando por el del mayor y acabando por el del más joven, y se halló la copa en el saco de Benjamín.
13 Rasgaron sus vestiduras, cargaron de nuevo los asnos y volvieron a la ciudad.
14 Judá llegó con sus hermanos a la casa de José, que estaba allí todavía, y postráronse rostro a tierra,
15 José les dijo: “¿Qué es lo que habéis hecho? ¿No sabíais que un hombre como yo había de adivinarlo?”
16 Judá respondió: “¿Qué vamos a decir, mi señor? ¿Cómo hablar, cómo justificarnos? Dios ha hallado la iniquidad de tus siervos, y somos esclavos tuyos, tanto nosotros cuanto aquel en cuyo poder se ha hallado la copa.”
17 “Lejos de mí hacer eso —dijo José; aquel a quien se le ha encontrado la copa será mi esclavo; vosotros subiréis en paz a vuestro padre.”
18 Acercóse entonces Judá y le dijo: “Por favor, señor mío, que pueda decir tu siervo unas palabras en tu oído sin que contra tu siervo se encienda tu cólera, pues eres como otro faraón.
19 Mi señor ha preguntado a tus siervos: “¿Tenéis padre todavía? ¿Y tenéis algún hermano?”
20 Y nosotros contestamos: “Tenemos un padre anciano y tenemos otro hermano, hijo de su ancianidad. Tenía éste un hermano que murió y ha quedado sólo él de su madre, y su padre le ama mucho.”
21 Tú dijiste a tus siervos: “Traédmelo, que yo pueda verle.”
22 Nosotros dijimos a mi señor: No puede el niño dejar a su padre; si le deja, morirá su padre.'
23 Pero tú dijiste a tus siervos: Si no baja con vosotros vuestro hermano menor, no veréis más mi rostro.
24 Cuando subimos a tu servidor, mi padre, le dimos cuenta de las palabras de mi señor;'
25 y cuando mi padre nos dijo: Volved a bajar para comprar algunos víveres,
26 le contestamos: No podemos bajar, a no ser que vaya con nosotros nuestro hermano pequeño, pues no podemos presentarnos ante ese hombre si nuestro hermano no nos acompaña.
27 Tu siervo, nuestro padre, nos dijo: Bien sabéis que mi mujer me dio dos hijos;'
28 el uno salió de casa, y seguramente fue devorado, pues no le he visto más;'
29 si me arrancáis también a éste y le ocurre una desgracia, haréis bajar mis canas en dolor al sepulcro.
30 Ahora, cuando yo vuelva a tu siervo, mi padre, si no va con nosotros el joven, de cuya vida está pendiente la suya,
31 en cuanto vea que no está, morirá, y tus siervos habrán hecho bajar en dolor al sepulcro las canas de tu siervo, nuestro padre.
32 Tu siervo ha salido responsable del joven al tomarlo a mi padre, y ha dicho: Si yo no le traigo otra vez, seré reo ante mi padre para siempre.
33 Permíteme, pues, que te ruegue que quede tu siervo por esclavo de mi señor en vez del joven, y que éste vuelva con sus hermanos.
34 ¿Cómo voy a poder yo subir a mi padre si no llevo al niño conmigo? No; que no vea yo la aflicción en que caerá mi padre.”



Biblia Kadosh Israelita Mesiánica

1 Luego él ordenó al mayordomo de su casa: 'Llena los sacos de los hombres con alimentos, tanto como puedan cargar, y pon el dinero de cada hombre dentro de su saco.
2 Y pon mi copa, la de plata, justo dentro del saco del menor, junto con su dinero para el grano.' El hizo lo que Yosef le ordenó que hiciera.
3 Al romper el día los hombres fueron despedidos con sus asnos;
4 pero antes de que estuvieran lejos de la ciudad Yosef le dijo a su mayordomo: 'Levántate, ve tras los hombres; y cuando los alcances, dile a ellos: '¿Por qué han pagado el bien con el mal?
5 ¿No es ésta la copa de la cual mi señor bebe, ciertamente la que él usa para adivinar? ¡Lo que ustedes han hecho es maldito!''
6 Así que él los alcanzó, y dijo estas palabras a ellos.
7 Ellos respondieron: '¿Por qué mi señor habla de esta forma? ¡No permita el cielo que hagamos tal cosa!
8 ¡Mira, el dinero que encontramos dentro de nuestros sacos lo trajimos de vuelta a ti desde la tierra de Kenaan! Así que ¿cómo habríamos de robar plata u oro de la casa de nuestro señor?
9 ¡Al que de nosotros le sea encontrada la copa que sea puesto a muerte - y el resto de nosotros seremos los esclavos de nuestro señor!'
10 El respondió: 'Bien, que sea como tú has dicho: Al que le sea encontrada será mi esclavo. Pero el resto de ustedes estarán sin culpa.'
11 Entonces cada uno de ellos se apresuró a poner sus sacos en la tierra, y cada uno abrió su saco.
12 El buscó, empezando con el mayor y terminando con el menor; y la copa fue encontrada en el saco que pertenecía a Binyamin.
13 A esto, ellos rasgaron sus ropas a causa del dolor. Entonces cada uno cargó su asno y regresaron a la ciudad.
14 Yahudáh y sus hermanos llegaron a la casa de Yosef. El aún estaba allí y ellos cayeron a tierra delante de él.
15 Yosef les dijo a ellos: '¿Cómo pudieron hacer tal cosa? ¿No saben que un hombre tal como yo puede saber la verdad por adivinación?'
16 Yahudáh dijo: '¡No hay nada que podamos decir a mi señor! ¿Cómo podríamos hablar? ¡No hay forma de podernos justificar! Elohim ha revelado la culpa de tus sirvientes; así que aquí estamos, los esclavos de mi señor - ambos, nosotros y al que se le encontró tu copa en su posesión.'
17 Pero él respondió: 'No lo permita el cielo que yo actúe de esa forma. El hombre en cuya posesión fue encontrada la copa será mi esclavo; pero en cuanto a ustedes, vayan en Shalom a su padre.' Haftarah Mikketz: Melajim Alef (1Re_3:15 - 1Re_4:1) Lecturas sugeridas del Brit Hadashah para la Parashah Mikketz: Hch_7:9-16
18 Parashah 11: Vayigash (El se acercó) 44:18-47:27 Entonces Yahudáh se acercó a Yosef, y dijo: '¡Por favor, mi señor! Deja que tu sirviente te diga algo en privado; y no te enojes con tu sirviente, porque tú eres como el mismo Faraón.
19 Mi señor preguntó a sus sirvientes: '¿Tienen un padre, o un hermano?'
20 Nosotros le respondimos a nuestro señor: 'Tenemos un padre que es un hombre viejo, y un hijo de su vejez, un pequeño cuyo hermano está muerto; de los hijos de su madre él solo queda, y su padre lo ama.'
21 Pero tú dijiste a tus sirvientes: 'Tráigalo a mí, yo lo cuidaré.'
22 Nosotros respondimos a nuestro señor: 'El muchacho no puede dejar a su padre; si él fuera a dejar a su padre, su padre moriría.'
23 Tú dijiste a tus sirvientes: 'Ustedes no verán mi rostro otra vez si su hermano no está con ustedes.'
24 Subimos a tu sirviente mi padre y le dijimos lo que mi señor había dicho;
25 pero cuando nuestro padre dijo: 'Vayan otra vez, y compren alimentos para nosotros,'
26 nosotros respondimos: 'No podemos descender. Sola mente descenderemos si nuestro hermano menor está con nosotros.'
27 Entonces el padre de tu sirviente nos dijo: 'Ustedes saben que mi esposa me dio a luz dos hijos,
28 uno se fue de mí, y yo dije: 'Seguramente ha sido rasgado en pedazos,' y no lo he visto desde entonces.
29 Ahora, si ustedes me quitan a éste también, y algo le pasa, ustedes harán descender mis canas al Sheol con dolor.'
30 Si ahora voy a tu sirviente mi padre y el muchacho no está con nosotros - viendo cómo su corazón está vinculado al corazón del muchacho -
31 cuando él vea que el muchacho no está con nosotros, él morirá; y tus sirvientes harán descender las canas de tu sirviente nuestro padre al Sheol con dolor.
32 Porque tu sirviente mismo garantizó su seguridad; Yo dije: 'Si yo fracaso en traértelo de regreso y me pare delante de ti, entonces cargaré con la culpa delante de mi padre para siempre.'
33 Por lo tanto, yo te suplico, permite que tu sirviente se quede como esclavo para mi señor en vez del muchacho, y deja que el muchacho se vaya con sus hermanos.[118]
34 Porque ¿cómo puedo subir a mi padre si el muchacho no está conmigo? No soportaría ver a mi padre tan sobrecogido por angustia.'



sábado, 1 de julio de 2023

GÉNESIS 115

 

 


 Aunque Ismael no quería separarse de Benjamín, el hambre le obligó, pues las provisiones se acabaron y fue necesario volver a Egipto. No obstante, costó trabajo a Judá convencerle.

 “Y dijo Israel, ¿Por qué me habéis hecho ese mal de dar a conocer a aquel hombre que teníais otro hermano?”(43,6)

 A esto le contestaron que aquel hombre les preguntó de todo y ellos se limitaron a contestar las preguntas (43,7)

 Judá llegó incluso a ofrecerse como reo ante su padre si algo le sucediese a Benjamín y le dice muy enfadado, supongo:  “Si no nos hubiéramos retrasado tanto estaríamos ya dos veces de vuelta” (43,11)

 Por fin accede Israel y dice que lleven a aquel hombre, es decir a José, como presente miel, astrágalo, láudano, alfónsigos y almendras, que eran productos específicos de Canán y muy apreciados por los egipcios.

 Aunque aquí se presenta a Benjamín como niño no lo era tanto pues según A. Lapide debía tener 24 años. (43,8)

 Jacob les dice que lleven el doble de dinero, para pagar lo anterior, por si fue un error, y se resignan de la posibilidad de quedarse sin Simeón y sin Benjamín.

  En cuanto José los vio y se percató de que iba Benjamín, indicó a su mayordomo que los acomodara en la casa y preparase una buena comida pues comerían con él. Esto lo interpretaron sus hermanos de otra forma muy diferente pues pensaron que los harían esclavos. Tan asustados estaban que le dijeron al mayordomo:  

 20 “Perdone, mi señor. Nosotros vinimos ya una vez a comprar víveres.

21 Al llegar al lugar donde a la vuelta pasamos la noche, abrimos los sacos y vimos que el dinero de cada uno de nosotros estaba justo a la boca de nuestros sacos.

22 Hemos vuelto a traerlo con nosotros, y traemos al mismo tiempo otra cantidad para comprar provisiones. Nosotros no sabemos quién puso nuestro dinero en los sacos.”

 El mayordomo sin duda aleccionado por José contestó:

 23 “Que sea la paz con vosotros — les dijo el mayordomo; no temáis. Ha sido vuestro Dios, el Dios de vuestro padre, el que os puso ese tesoro en los sacos. Yo recibí vuestro dinero.” Y les sacó a Simeón.'

 Esta forma de expresarse con respecto a Dios o Elohim es correcta y adecuada, puesto que el mayordomo lo distingue como el dios de ellos el dios del padre de ellos de forma semejante debería haberse expresado el faraón cuando se dirigió a José en el capítulo 41, mas no se expresa así.

 Trajeron a Simeón para que estuviesen todos juntos y cuando volvió José a casa les preguntó por su padre. Al ver a Benjamín y cerciorarse que se trataba de él, no pudiendo aguantar sus emociones, se marchó a su cámara a llorar.

 Después de calmarse volvió y ordenó se sirviera la comida:

 32 Sirvieron a José aparte, aparte a sus hermanos y aparte también a los egipcios que comían con él, pues los egipcios no pueden comer con los hebreos, por ser esto para ellos cosa abominable.

 Hay que considerar respecto a esta especial forma de comer que “los egipcios comían sentados a la mesa. La separación obedece no menos a etiqueta palaciega que a prejuicios de orgullo nacional a que la religión dio luego un carácter sagrado. El espíritu farisaico es más viejo que los fariseos”. Herodoto (II, 41) (114)

 Estaban sentados todos los hermanos frente a José. A Benjamín, por ser su hermano de madre, las porciones de comida eran cinco veces mayores que en las otras. Así comieron y bebieron, pasándolo bien.

 Vemos que no solo el padre hacía especial distinción con los hijos de Raquel, sino que entre José y Benjamín también había un cariño y  un trato especial.

viernes, 30 de junio de 2023

GÉNESIS 114

 

CAPÍTULO 43  VIAJE DE BENJAMÍN

Biblia Nacar-Colunga

 

Pero el hambre era ya muy grande en la tierra,

y, cuando se acabaron las provisiones que habían traído de Egipto, les dijo su padre: “Volved a comprarnos algo que comer.”

Pero Judá le contestó: “Aquel hombre nos dijo terminantemente: No me veréis si no traéis con vosotros a vuestro hermano menor.

Si mandas con nosotros a nuestro hermano, bajaremos y te compraremos provisiones;'

pero, si no, no bajaremos, pues el hombre aquel nos dijo: No veréis mi rostro a no ser que vuelva con vosotros vuestro hermano.”

Y dijo Israel: “¿Por qué me habéis hecho este mal, de dar a conocer a aquel hombre que teníais otro hermano?”

Y le contestaron: “Aquel hombre nos preguntó insistentemente sobre nosotros y sobre nuestra familia, y nos dijo: ¿Vive todavía vuestro padre? ¿Tenéis algún otro hermano?” Y nosotros contestamos según las preguntas. ¿Sabíamos acaso que iba a decirnos: “Traed a vuestro hermano”?

Y Judá dijo a Israel, su padre: “Deja ir al niño conmigo, para que podamos ponernos en camino y podamos vivir y no muramos nosotros, tú y nuestros pequeños.

Yo te respondo de él; tú le reclamarás de mi mano, y si no te lo vuelvo a traer y te lo pongo delante, seré reo ante ti para siempre.'

10 Si no nos hubiéramos retrasado tanto, estaríamos ya dos veces de vuelta,”

11 Israel, su padre, les dijo: “Si es así, haced esto: tomad de los mejores productos de esta tierra en vuestro equipaje y bajádselos al hombre aquel como presente: un poco de tragacanto, un poco de miel, astrágalo, láudano, alfósigos y almendras.

12 Tomad plata de nuevo, y lo que hallasteis en la boca de vuestro saco devolvedlo, pues quizá ha sido un error.

13 Tomad a vuestro hermano e id y volved a ver a aquel hombre.

14 Que el Dios omnipotente os haga hallar gracia ante ese hombre para que deje volver a vuestro hermano y a Benjamín. Cuanto a mí, si he de verme privado de mis hijos, sea.”

15 Tomaron ellos el presente y el dinero doble y a Benjamín, y bajaron a Egipto y se presentaron a José.

16 Apenas vio José con ellos a Benjamín, dijo a su mayordomo: “Haz entrar en casa a esas gentes, y mata mucho y prepáralo, pues esas gentes comerán conmigo al mediodía.”

17 El mayordomo hizo lo que le ordenó José, e introdujo a aquellas gentes en casa.

18 Mientras los llevaba a casa de José llenos de temor, se decían: “Es por lo del dinero que volvió en nuestros sacos por lo que nos traen aquí: para asaltarnos, caer sobre nosotros y hacernos esclavos con nuestros asnos,”

19 Acercándose al mayordomo, le dijeron:

20 “Perdone, mi señor. Nosotros vinimos ya una vez a comprar víveres.

21 Al llegar al lugar donde a la vuelta pasamos la noche, abrimos los sacos y vimos que el dinero de cada uno de nosotros estaba justo a la boca de nuestros sacos.

22 Hemos vuelto a traerlo con nosotros, y traemos al mismo tiempo otra cantidad para comprar provisiones. Nosotros no sabemos quién puso nuestro dinero en los sacos.”

23 “Que sea la paz con vosotros — les dijo el mayordomo; no temáis. Ha sido vuestro Dios, el Dios de vuestro padre, el que os puso ese tesoro en los sacos. Yo recibí vuestro dinero.” Y les sacó a Simeón.'

24 Después de hacerlos entrar en la casa, les dio agua para que se lavaran los pies, y dio también pienso a los asnos.

25 Ellos prepararon su presente, esperando que viniera José a mediodía, pues habían sido advertidos de que comerían allí.

26 Vino José a casa, y le presentaron el regalo que habían traído con ellos, postrándose ante él rostro a tierra.

27 El les preguntó si estaban buenos y les dijo: “Vuestro anciano padre, de quien me hablasteis, ¿vive todavía?”

28 Ellos le respondieron: “Tu siervo, nuestro padre, está bien, vive todavía,” y se inclinaron profundamente.

29 José alzó los ojos y vio a Benjamín, su hermano, hijo de su madre, y dijo: “¿Es este vuestro hermano pequeño, de quien me habéis hablado?”; y añadió: “Que Dios te bendiga, hijo mío.”

30 Apresuróse José a buscar dónde llorar, pues se conmovieron sus entrañas a la vista de su hermano; entró en su cámara y allí lloró.'

31 Salió después de haberse lavado la cara, y, haciendo esfuerzos por contenerse, dijo: “Servid la comida.”

32 Sirvieron a José aparte, aparte a sus hermanos y aparte también a los egipcios que comían con él, pues los egipcios no pueden comer con los hebreos, por ser esto para ellos cosa abominable.

33 Pusieron a los hermanos de José frente a él: el primogénito según su primogenitura, y el más joven según su edad, y se miraban atónitos unos a otros.

34 Cuando les pusieron delante las porciones, la de Benjamín era cinco veces mayor que la de cada uno de los otros, y bebieron y estuvieron muy alegres en compañía suya.

 

 

Biblia Kadosh Israelita Mesiánica

Pero la hambruna era severa en la tierra;

así que cuando se habían comido el grano cual habían traído de Mitzrayim, su padre les dijo a ellos: 'Vayan de nuevo, compren un poco de alimentos.'

Yahudáh le dijo: 'El hombre expresamente nos advirtió: 'Ustedes no verán mi rostro si su hermano no está con ustedes.'

Si mandas a nuestro hermano con nosotros, nosotros descenderemos y te compraremos alimentos;

pero si no lo envías, nosotros no descenderemos; pues el hombre nos dijo: 'Ustedes no verán mi rostro si su hermano no está con ustedes.''

Yisra'el dijo: '¿Por qué trajeron tal problema por mi camino por decir al hombre que tenían otro hermano?'

Ellos respondieron: 'El hombre seguía cuestionándonos acerca de nosotros y nuestros parientes. También él preguntó: '¿Está el padre de ustedes aun vivo?' '¿Tienen ustedes otro hermano?' Y nosotros respondimos de acuerdo al sentido literal de sus preguntas. ¿Cómo podríamos saber que él iba a decir: 'Traigan a su hermano'?'

Yahudáh dijo a Yisra'el su padre: 'Manda al muchacho conmigo; y haremos preparaciones y saldremos; para que permanezcamos vivos y no muramos, ambos nosotros y tú, y también nuestro almacén.

Yo mismo garantizo su seguridad, me puedes hacer responsable. Si no lo traigo a ti y lo presento a tu rostro, déjame llevar la culpa para siempre.

10 Si no nos hubiéramos demorado tanto, ya ahora estuviéramos allí.'

11 El padre de ellos, Yisra'el, les dijo a ellos: 'Si así es como es, ha gan esto: tomen en sus sacos algunos de los mejores productos de La Tierra, y lleven un regalo al hombre - alguna resina curativa, un poco de miel, resina aromática, opio, nueces de pistacho y almendras.

12 Lleven el doble de dinero con ustedes y devuelvan el dinero que vino de regreso con ustedes en sus sacos - pudo haber sido un descuido.

13 Sí, y lleven a su hermano también; y alístense, y vayan de nuevo al hombre.

14 Que El Shaddai les dé favor a los ojos del hombre, para que libere a ustedes a su otro hermano tal como a Binyamin. En cuanto a mí, si tengo que perder mis hijos, los perderé.'

15 Los hombres tomaron el regalo, y llevaron el doble del dinero con ellos, y a Binyamin; entonces ellos, preparados, descendieron a Mitzrayim y se presentaron delante de Yosef.

16 Cuando Yosef los vio a ellos y a su hermano Binyamin, nacido de la misma madre, él dijo al mayordomo de su casa: 'Lleva los hombres dentro de la casa, mata los animales y prepara la carne. Estos hombres comerán conmigo al mediodía.'

17 El hombre hizo como Yosef le había ordenado y trajo los hombres dentro de la casa de Yosef.

18 Al ser llevados dentro de la casa de Yosef los hombres se pusieron temerosos. Ellos dijeron: 'Es a causa del dinero que fue devuelto la primera vez en nuestros sacos que hemos sido traídos dentro - para que él pueda usarlo como excusa para atacarnos, tomarnos como esclavos, y echar manos a nuestros asnos también.'

19 Así que se acercaron al mayordomo de la casa de Yosef y le hablaron en la entrada de la casa

20 'Por favor, mi señor, la primera vez nosotros ciertamente vinimos a comprar alimentos;

21 pero cuando llegamos al campamento, abrimos nuestros sacos, y allí dentro de nuestros sacos estaba el dinero de cada uno, la cantidad completa. La hemos traído de regreso con nosotros;

22 además, hemos traído otro dinero para comprar alimentos. Nosotros no tenemos idea quién puso el dinero en nuestros sacos.'

23 'Dejen de preocuparse,' él respondió, 'no tengan temor. El Elohim de ustedes y el Elohim de su padre puso el tesoro en sus sacos. En cuanto al dinero de ustedes - yo fui el que lo recibió.' Entonces él sacó a Shimeon y lo llevó a ellos.

24 El hombre trajo a los hombres a la casa de Yosef y les dio agua, y ellos lavaron sus pies, y les dio forraje para sus asnos.

25 Entonces ellos prepararon el regalo para cuando Yosef llegara al mediodía, porque ellos habían oído que iban a comer allí.

26 Cuando Yosef llegó a la casa, ellos entraron en la casa y le presentaron con el regalo que habían traído con ellos, entonces se postraron delante de él en la tierra.

27 El les preguntó cómo estaban e inquirió: '¿Está el padre de ustedes bien, el anciano de quien hablaron? ¿Aún vive?'

28 Ellos respondieron: 'Tu sirviente nuestro padre está bien; sí, aún vive.' Y él dijo: 'Que ese hombre sea bendecido por Elohim'; y ellos se inclinaron, y le hicieron reverencia.

29 El alzó su mirada y vio a Binyamin su hermano, el hijo de su madre, y dijo: '¿Es éste el hermano menor de ustedes, de quien me hablaron?' y añadió, 'Elohim sea bueno contigo, hijo mío.'

30 Entonces Yosef se apresuró a ir fuera, porque sus sentimientos hacia su hermano eran tan fuertes que quería llorar; él fue a su cuarto y allí lloró.

31 Entonces se lavó la cara y salió, pero se controló según dio la orden de servir la comida.

32 Ellos le sirvieron aparte, los hermanos aparte, y los Mitzrayimim incluidos en la comida aparte - los Mitzrayimim no comen con los Hebreos, porque eso es abominación para ellos.[117]

33 Así que ellos se sentaron enfrente de él, el primogénito en el lugar de honor, el menor en el último lugar; y los hombres expresaron su asombro el uno al otro.

34 Cada uno le fue dada su porción allí delante de él, pero la porción de Binyamin era cinco veces mayor que la de ninguno de ellos, Así que ellos bebieron y disfrutaron con él.

 

miércoles, 28 de junio de 2023

GÉNESIS 113

 

 




Jacob envía a sus hijos Egipto a comprar trigo pero se queda con Benjamín por temor a que le sucediese algo. (42,1-5)

Recordemos que Jacob amaba especialmente a Raquel y a los hijos que tuvo de ésta. Al faltar José, sólo le queda Benjamín, razón por la cual no se atreve a dejarlo salir.

Llegan a  Egipto los diez hermanos de José y como era “el jefe de la tierra y el que vendía el trigo”, los hermanos tuvieron que recurrir a él, y al encontrarlo “se postraron en tierra” (42,6) cosa que podemos ver en los monumentos hoy como están con rostro en tierra los asiáticos ante los prefectos egipcios.

Al verlos, José los reconoció, pero disimuló, y les habló con dureza, diciéndoles: “¿De dónde venís?”; y ellos respondieron: “De la tierra de Canaán para comprar mantenimientos.”

 Cuesta creer que la mano derecha del faraón, el primer ministro, sea el que directamente tratase con la gente que fuese a comprar trigo. Y además no olvidemos que el trigo no estaba concentrado en un solo lugar sino todo lo contrario. Me inclino a pensar que José, pensando en su familia, en volverla a ver, provocó el encuentro. Tal vez se comunicaría a los encargados de la venta en cada ciudad que cuando ellos, sus hermanos, se presentasen a comprar trigo, los enviasen a él. Bastaría, para saber quiénes eran, con preguntar sus nombres y procedencia a todos los compradores. De esta forma se explicaría que José fuese visitado por sus hermanos para solicitarle el trigo.

Es evidente que esta pregunta sobra, así como otras que, si bien no se formulan aquí, Judá dice a su padre en el capítulo 43: “Aquel hombre nos preguntó insistentemente sobre nosotros y sobre nuestra familia y nos dijo: “¿Vive todavía vuestro padre? ¿Tenéis algún otro hermano?” Y nosotros contestamos según las preguntas.

José les acusa de espías insistentemente versículos 9, 12, 14 y 16 y aunque no aparezcan las preguntas que en buena lógica les haría José, así aparecen las respuestas.

13 Ellos dijeron: “Eramos tus siervos doce hermanos, todos del mismo padre, en la tierra de Canaán; el más pequeño se quedó con nuestro padre, y el otro no vive ya.”

 José insiste con el propósito de forzar la situación para ver a su hermano de madre Benjamín. Por esto los mete en la cárcel y dice que vaya uno a buscar a su hermano menor y no los sacará hasta que vuelvan los dos. Mas las emociones deben de haberle trastornado un poco y al tercer día cambió de opinión:

18 Al tercero les dijo José: “Haced esto y viviréis, pues yo temo a Dios.

19 Si en verdad sois gente buena, que se quede uno de los hermanos preso en la cárcel donde estáis, y los otros id a llevar el trigo para remediar el hambre de vuestras casas,

20 y me traéis a vuestro hermano menor para probar la verdad de vuestras palabras, y no moriréis.”

 Se observa de nuevo la interpretación libre del hagiógrafo en la frase “pues yo temo a Dios” o tal vez sea errónea o intencionada la traducción, pero lo lógico sería decir “pues yo temo a los dioses” o bien “pues yo temo al dios Ra” o cualquier otro, pero no podría decir José “a Dios”, sin más, puesto que los egipcios tenían varios dioses y lógicamente José no se iba a descubrir diciendo que tenía a los Elohim.

Los hermanos comenzaron a creer que toda aquella desgracia les venía en castigo por lo que hicieron a su hermano José. (42,21-22) Vemos esta constante en la Biblia inculcada por los Elohim de considerar que las desgracias que les vienen es ese castigo de sus faltas impuestos por ELLOS. Esto para mí es una verdad a medias, puesto que es indudable que los errores que cometemos en la vida los pagamos, mas no por intervención divina, sino porque las leyes naturales así lo imponen, gracias a lo cual aprendemos, es decir, aprendemos a base de errores.

23 Ellos no tenían idea que Yosef los entendía, puesto que un intérprete estaba traduciendo para ellos.

24 Yosef se apartó de ellos y lloró; entonces regresó y habló con ellos: ' El tomó a Shimeon de entre ellos y lo puso en prisión delante de sus ojos.

25 Luego ordenó que llenaran sus sacos de grano, que el dinero de todos los hombres fuera puesto de regreso en su saco y que le fueran dadas provisiones para el viaje. Cuando estas cosas fueron hechas para ellos,

26 cargaron el grano en sus asnos y se fueron.

 La sorpresa vino cuando descubrieron que un saco tenía el dinero, pues se decían unos a otros, ¿qué será esto que ha hecho Dios con nosotros? “42,28”

De nuevo viene la atribución a Dios de un hecho inexplicable para ellos. O deberíamos traducir Elohim, ¿verdad? A pesar de las repetidas menciones que se hace de Elohim, a partir del capítulo 37, es siempre atribuyéndole determinados hechos, pero ellos no se manifiestan claramente, o más probablemente no existe manifestación alguna sino sólo atribuciones que la gente les da, como en este caso claro y palpable.

Cuando llegaron a su casa, le contaron a Jacob cuanto había sucedido y lo que les había pedido “el señor de aquella tierra”, llevar a Benjamín, y después, cuando abrieron los sacos y descubrieron cada uno su dinero en la boca de los sacos, se llenaron de temor ellos y Jacob (42,29-35)

36 Jacob, su padre, les dijo: “¡Vais a dejarme sin hijos! José desapareció, Simeón desapareció, y ¿vais a llevaros a Benjamín? Todo esto ha venido sobre mí.”

  Jacob/ Israel, estaba francamente asustado sin saber qué pensar de todos estos sucesos y tiene un miedo atroz de que Benjamín también desaparezca. Por ello Rubén dijo a su padre:

37 Rubén dijo a su padre: “Haz morir a mis dos hijos si yo no te devuelvo a Benjamín. Entrégamelo y yo te lo devolveré.”

 Pero Israel no está dispuesto a semejante cambio y por ello:

38 El le contestó: “No bajará mi hijo con vosotros. Su hermano murió y no queda más que él. Si en el viaje que vais a hacer le ocurre una desgracia, haréis descender en dolor mis canas al sepulcro.”

Supongo que esta última frase no necesita explicación alguna, aun a pesar de la forma figurada.

SOBRE LA CREACIÓN DEL UNIVERSO

Comencemos por decir que la nada absoluta no existe. Lo que llamamos vacío, incluso en laboratorios con bombas de vacío, nunca es un vac...