jueves, 22 de junio de 2023

GÉNESIS 106

 


Antonio María Esquivel


CAPÍTULO 39 JOSÉ Y LA ESPOSA DE PUTIFAR

Biblia Nácar-Colunga

1 Entretanto, a José, que había sido llevado a Egipto y comprado a los ismaelitas por Putifar, ministro del faraón y jefe de la guardia, egipcio,
2 le protegió Yahvé, siendo afortunado mientras estuvo en la casa de su señor el egipcio,
3 el cual vio que Yahvé estaba con él, y que todo cuanto hacía, Yahvé lo hacía prosperar por su mano.
4 Halló, pues, José gracia a los ojos de su señor, y le servía a él.
5 Hízole mayordomo de su casa, y puso en su mano todo cuanto tenía. Bendijo Yahvé por José a la casa de Putifar, y derramó Yahvé su bendición sobre todo cuanto tenía en casa y en el campo,
6 y él lo dejó todo en mano de José y no se cuidaba de nada, a no ser de lo que comía. Era José de hermosa presencia y bello rostro.
7 Sucedió después de todo esto que la mujer de su señor puso en él sus ojos, y le dijo: “Acuéstate conmigo.”
8 Rehusó él, diciendo a la mujer de su señor: “Cuando mi señor no me pide cuentas de nada de la casa y ha puesto en mi mano cuanto tiene,
9 y no hay en esta casa nadie superior a mí, sin haberse reservado él nada fuera de ti, por ser su mujer, ¿voy a hacer yo una cosa tan mala y a pecar contra Dios?”
10 Y como hablase ella a José un día y otro día, y ni la escuchase él, negándose a acostarse con ella y aun a estar con ella,
11 un día que entró José en la casa para cumplir con su cargo y no había nadie en ella,
12 le agarró por el manto, diciendo: “Acuéstate conmigo.” Pero él, dejando en su mano el manto, huyó y se salió fuera.
13 Viendo ella que había dejado el manto en sus manos y se había ido huyendo,
14 se puso a gritar, llamando a las gentes de su casa, y les dijo a grandes voces: “Mirad, nos han traído a ese hebreo para que se burle de nosotros; ha entrado a mí para acostarse conmigo,'
15 y cuando vio que yo alzaba mi voz para llamar, ha dejado su manto junto a mí y ha salido fuera.”
16 Dejó ella el manto de José cerca de sí, hasta que vino su señor a casa,
17 y le habló así: “Ese siervo hebreo que nos has traído ha entrado a mí para burlarse de mí,
18 y cuando vio que alzaba mi voz y llamaba, dejó junto a mí su manto y huyó fuera.”
19 Al oír su señor lo que le decía su mujer, esto y esto es lo que me ha hecho tu siervo, montó en cólera,
20 y, tomando a José, le metió en la cárcel donde estaban encerrados los presos del rey, y allí en la cárcel quedó José.
21 Pero estaba Yahvé con José, y extendió sobre él su favor, haciéndole grato a los ojos del jefe de la cárcel,
22 que puso en su mano a todos los presos; y cuanto allí se hacía, era él quien lo hacía.'
23 De nada se cuidaba por sí el jefe de la cárcel, porque estaba Yahvé con José, y cuanto hacía éste, Dios lo llevaba a buen término.



Biblia Kadosh Israelita Mesiánica

1 Yosef fue llevado a Mitzrayim, y Potifar, un oficial de Faraón y capitán de la guardia, un Mitzrayimi, lo compró de los Yishmaelim que lo habían llevado allá.
2 YAHWEH estaba con Yosef, y él se enriqueció mientras estuvo en la casa de su amo el Mitzrayimi.
3 Su amo vio como YAHWEH estaba con él, que YAHWEH prosperaba todo lo que él hacía.
4 Yosef le complacía mientras le servía, y su amo lo nombró administrador de su casa; él confió todas sus posesiones a Yosef.
5 Desde el tiempo que lo nombró administrador de su casa y de todas sus posesiones, YAHWEH bendijo la casa del Mitzrayimi por amor a Yosef; la bendición de YAHWEH estaba sobre todo lo que él poseía, ya fuera en la casa o en el campo.
6 Así que él dejó todas sus posesiones al cuidado de Yosef; y a causa de tenerlo a él, no prestaba atención a sus asuntos, excepto por la comida que comía. Ahora, Yosef era hermoso y bien parecido también.
7 Al tiempo, el día llegó cuando la esposa le dio una buena mirada a Yosef, y dijo: '¡Duerme conmigo!'
8 Pero él rehusó, diciendo a la esposa de su amo: 'Mira, porque mi amo me tiene, él no sabe lo que pasa en su casa. El ha puesto todas sus posesiones a mi cargo.
9 En esta casa yo soy igual que él; él no ha reservado nada de mí excepto a ti, porque tú eres su esposa. ¿Cómo entonces pudiera yo hacer cosa tan perversa y pecar contra Elohim?'
10 Pero ella se mantenía presionándolo, día tras día. No obstante, él no la escuchaba, él rehusó dormir con ella y aun estar con ella.
11 Sin embargo, un día, cuando él entró en la casa para hacer su trabajo, y ninguno de los hombres que vivían en la casa estaba allí dentro,
12 ella lo agarró por su manto, y dijo: '¡Duerme conmigo!' Pero él huyó, dejando su manto en las manos de ella, y salió.
13 Cuando ella vio que él había dejado su manto en sus manos y había huido,
14 ella llamó a los hombres de su casa, y les dijo: '¡Miren esto! Mi esposo trajo un Hebreo para que se mofara de nosotros. El entró y quiso dormir conmigo, pero yo grité a grandes voces.
15 Cuando él me oyó gritando de esa forma, dejó su manto conmigo y corrió afuera.'
16 Ella puso el manto a un lado hasta que su esposo vino a casa.
17 Entonces ella le dijo a él: 'Este esclavo Hebreo que nos trajiste vino para hacer burla de mí, y me dijo: 'Yo me acostaré contigo.'
18 Pero cuando yo grité, él dejó su manto conmigo y huyó afuera.'
19 Cuando su amo oyó lo que dijo su esposa mientras le mostró: 'Mira lo que tu esclavo me hizo,' él se enfureció.
20 El amo de Yosef lo agarró y lo echó en prisión, en el lugar donde tenían los prisioneros del rey; y allí es taba en prisión.
21 Pero YAHWEH estaba con Yosef, mostrándole gracia y dándole favor a la vista del jefe de la prisión.
22 El jefe de la prisión hizo a Yosef supervisor de todos los prisioneros en la prisión; así que cualquier cosa que ellos hicieran allí, él estaba a cargo de ello.
23 El jefe de la prisión no prestaba ninguna atención a lo que Yosef hacía, porque YAHWEH estaba con él; y cualquier cosa que hiciera, YAHWEH prosperaba.



José es comprado por Putifar y al igual que con los patriarcas anteriores, Yahvé/Jehová le hace prosperar, de manera que Putifar le hace mayordomo de su casa y pone todo en sus manos, dándose cuenta Putifar de que en manos de José todo iba mucho mejor, incluso sus cosechas. (39, 1-5)

Sin duda que Yahvé trataba muy bien a sus patriarcas si eran totalmente sumisos y obedecían a todas sus órdenes, pues les hacía progresar e inmensamente ricos.

Pero como José era de buena presencia (39,6) la mujer de Putifar pone sus ojos en él y le invita a acostarse con ella (39,7). José la rechaza amablemente diciéndole:

8 …“Cuando mi señor no me pide cuentas de nada de la casa y ha puesto en mi mano cuanto tiene,
9 y no hay en esta casa nadie superior a mí, sin haberse reservado él nada fuera de ti, por ser su mujer, ¿voy a hacer yo una cosa tan mala y a pecar contra Dios?”

Vemos por estas palabras, aparte de la honestidad indudable de José, la claridad de visión que tiene de la situación y la delicadeza con que se lo expresa a la mujer de Putifar. Mas la señora estaba empeñada en acostarse con él y sigue insistiendo sin que José acepte.

11 un día que entró José en la casa para cumplir con su cargo y no había nadie en ella,
12 le agarró por el manto, diciendo: “Acuéstate conmigo.” Pero él, dejando en su mano el manto, huyó y se salió fuera.

Según los monumentos, el traje de trabajo de los hombres era muy sencillo: un paño sujeto a la cintura y que descendía hasta la mitad de los muslos, a veces cosido entre las piernas para mayor libertad en los movimientos. Pero el autor sagrado se imagina a José vestido como en Palestina, con el manto sobre los hombros. (110)

Ciertamente, hemos de suponer que José vestía a la usanza egipcia, puesto que en Egipto estaba y al servicio de un principal egipcio. Por ello en las otras versiones, los traductores han sustituido la palabra “manto” por la de “prenda de vestir” o “ropa”.

La esposa de Putifar aprovecha la circunstancia de tener la ropa de José y se pone a dar gritos, para que todos los de su casa le oigan, acusando a José de que pretendía acostarse con ella. Guardó la ropa y cuando vino su esposo le contó “la historia” de que José había intentado deshonrarla. (39,13-18)

Putifar, lógicamente se enfureció, mas no debía estar muy seguro de las palabras de su mujer cuando simplemente cogió a José y lo metió en la cárcel, pues este tipo de actos se castigaban de otras maneras más duras. (39,19-20)

21 Pero estaba Yahvé con José, y extendió sobre él su favor, haciéndole grato a los ojos del jefe de la cárcel,


Sin pretender descartar la posible intervención de Yahvé/Jehová, directa o indirectamente, respecto a la buena disposición de los personajes respecto a José, es evidente que la frase es una interpretación subjetiva, que se parece mucho a la que aún se utiliza entre las personas muy religiosas, atribuyendo a la voluntad divina todo cuanto les sucede, bueno o malo. Es más fácil atribuir a un dios cualquier cosa que nos suceda, que explicar las causas que han provocado tal suceso. Por eso, cuando no sabemos el porqué de un hecho, resulta muy cómodo decir “…porque Dios lo ha querido así”, como si de esta forma quedase todo explicado.

Se desprende del texto que José no solo era persona buena y honesta, en todos los sentidos, sino que también era una persona muy inteligente, lo que fácilmente le granjeaba la admiración y confianza de los demás. estas dos características unidas, considero que son la auténtica razón del progreso de José en Egipto. Si unimos a esto, su facultad para interpretar los sueños –que dicho sea de paso, no solo han poseído los hebreos, cristianos o católicos- veremos que el camino lógico de José era prosperar, especialmente si consideramos la gran importancia que entonces se les daba a los sueños.

Lo dicho anteriormente explica lo que se narra en los dos últimos versículos:

22 El jefe de la prisión hizo a Yosef supervisor de todos los prisioneros en la prisión; así que cualquier cosa que ellos hicieran allí, él estaba a cargo de ello.
23 El jefe de la prisión no prestaba ninguna atención a lo que Yosef hacía, porque YAHWEH estaba con él; y cualquier cosa que hiciera, YAHWEH prosperaba.


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