domingo, 24 de julio de 2022

GÉNESIS 2


                                                                      

Así comienza el Génesis en la Biblia de Nácar y Colunga, es decir en la católica:

1 Al principio creó Dios los cielos y la tierra. 
2 La tierra estaba confusa y vacía y las tinieblas cubrían las haz del abismo, pero el espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las aguas.

Y así en la Biblia Kadosh Israelita Mesiánica

1 En el principio Elohim Alef-Tav creó los cielos y la tierra. 
2 La tierra estaba invisible y sin terminar, la oscuridad estaba sobre la faz del abismo, y el Ruaj de Elohim se movía sobre la superficie de las aguas. 

Como ya dijimos en la publicación anterior ALEPH / TAV significa CABEZA O JEFE DEL PACTO O SEÑAL O SELLO, (entre Elohim y el hombre).

Ruaj se debe traducir por viento, espíritu, fuerza activa o aliento. 
  

El GENESIS , según la tradición, fue escrito por Moisés junto con otros cuatro libros (Exodo, Levítico, Números y Deuteronomio) que forman el Pentateuco, como comenzaron a llamarse a partir del siglo II D.C. y que los judíos llamaban Torâh o Ley.

La autenticidad está fuera de toda duda y como se puede leer en el prólogo de la Sagrada Biblia de Nácar y Colunga, es versión directa de las lenguas originales, como también lo son la Santa Biblia de Casiodoro de Reina corregida por Cipriano de Valera, de los protestantes, que por cierto en el mundo católico español se utilizó ésta última hasta que se escribió la primera, salvo dos versiones de la Vulgata que circulaban -según se expone en el prólogo de los traductores-. La Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, de los Testigos de Jehová es traducción del inglés, que por supuesto se tradujo de los textos originales a dicho idioma.

Es decir, todos han bebido en la misma fuente, aunque no les haya sabido el agua exactamente igual, pues hay pequeños matices en las versiones que las hace algo diferentes en algunos pasajes, aunque en general el sentido sea el mismo.

En lo que todos se han puesto de acuerdo, es en traducir ELOHIM por la palabra Dios, cuando Elohim es plural y en la versión de Nácar y Colunga en la nota 1 indica que es forma plural con significación singular, según el módulo de plurales de intensidad en las lenguas semíticas que es una manera de justificar lo injustificable.

Modernamente diversos investigadores conocedores de las lenguas semíticas concluyen que no solo la palabra ELOHIM es plural sino que incluso el verbo utilizado tiene forma plural y por tanto no hay dudas, y que la palabra por la que se debería traducir es "poderosos", "jueces" o "dirigentes" acorde con las funciones que representan en las diferentes narrraciones de hechos en los que son los portagonistas. Que a partir de unos 500 años antes de Cristo se haya traducido por la palabra Dios indica el interés teológico del traductor pero que no es correcto. En algunas ocasiones también se traducen por "ángeles". Lo mejor es dejar la palabra original ELOHIM y en su momento explicaremos a las deidades que representa esta palabra. Incluso en esta traducción han puesto el verbo en singular cuando debería ser plural, así debería decir En el principio Elohim Alef-Tav crearon los cielos y la tierra. 

Las variaciones de la palabra ELOHIM son: Eloha, El, Elaha, Alaha y de aquí vamos a Ilam, Allah lo que en español es Alá el dios del Islam.

Ciertamente no tendría demasiado sentido un libro que propugna una enseñanza religiosa monoteísta, comenzar hablando de los DIOSES en vez del DIOS, pero dado que el Génesis, si bien se supone escrito por Moisés, tuvo que ser escrito mucho antes o bien conservado y transmitido por tradición oral, cabría suponer que, no se planteó Moisés ni sus antepasados este problema, de igual forma que no se plantearon el origen de los ELOHIM. 

Aunque en principio hice un análisis comparativo entre las tres biblias he decidido utilizar solo la hebrea y ocasionalmente referenciarla a otras biblias.

La palabra creó, no tiene en el hebreo (bara') el sentido filosófico de sacar de la nada. Este es un aspecto importante para evitar malos entendidos.

Y ahora, pasemos a analizar estos dos primeros versículos:

Después de afirmar de una forma general, lo que después va a describir con más detalle, nos da una vaga idea de lo que existía, de lo que ocurría, instantes antes del momento CERO del acto de la CREACION.

Probablemente, aún a pesar de lo dicho hasta ahora, no resulte muy claro, para algunos, el segundo versículo y por ello, vamos a ayudarnos de una cuarta Biblia: el Popol Vuh, la Biblia Maya.

¡Tierra! dijeron

Este es el testimonio.

El Universo estaba quieto. Ningún hálito. Ningún sonido. Inmóvil y callado estaba el mundo. Y el espacio del cielo estaba vacío.

Este es el testimonio, la primera palabra. Aún no había ningún hombre, ni animal alguno. No había pájaros, ni peces, ni crustáceos, ni árboles, ni piedras, ni cavernas, ni abismos. No había hierba ni bosque. Solo existía el cielo.

El aspecto de la tierra aún no se había revelado. Existían tan solo el mar dulce y el espacio vasto del cielo.

Aún no estaba nada unido. Nada emitía sonido, nada se movía, nada se sacudía, nada rompía el silencio del cielo. Aún no había nada erecto. Solo el agua en reposo, el mar dulce, desierto y silencioso. Nada más.

Inmóvil y silenciosa era la noche, la oscuridad...




Así pues no existía nada, antes del principio, salvo "las aguas" o "profundidad acuosa" y "la fuerza activa de Dios" que "estaba moviéndose sobre la superficie de las aguas", es decir, sobre un fluido (líquido o gas que responde a la propiedad de presentar, especialmente cuando está en reposo, cualidades que derivan de la facilidad con que sus moléculas pueden moverse unas con respecto a otras) y existía también una oscuridad absoluta.

Toda esta descripción, está totalmente de acuerdo con las modernas teorías científicas sobre la creación del Universo, y por ello vamos a realizar un repaso de las mismas, con el fin de comprender, en lenguaje actual, estos hechos.

Aportare aquí el conocimiento y descubrimientos de grandes científicos y de otros autores divulgadores de la ciencia, para poner al alcance de todos como sucedieron los hechos, así como de otros investigadores en diversas ramas del saber, para llegar lo más cerca posible a la verdad, interpretando los textos bíblicos y demostrando que nada puede tomarse al pie de la letra.

Bien es cierto que, hablar de la creación del Universo, no deja de ser una especulación, puesto que desde aquel momento CERO han transcurrido miles de millones de años y, es evidente que las cosas han cambiado mucho, demasiado, como para que sea perfecta­mente reconocible el origen.

A pesar de ello, diversos descubrimientos de los más afamados astrónomos, pueden arrojar algo de luz sobre este asunto, especialmente mediante la aplicación de la espectrogra­fía, la cual ha demostrado que absolutamente todas las galaxias se separan unas de otras, al igual que sucedería con los fragmentos de un artefacto después de explotar. Esta separación de las galaxias se manifiesta por el corrimiento hacia el rojo del espectro, de las líneas espectrales de la luz emitidas por las nebulosas, es decir, hacia las frecuencias más bajas.

Debido al efecto Doppler, las radiaciones al alejarse disminuyen su frecuencia (o lo que es igual, aumenta su longitud de onda) como sucede con el pito de una máquina de tren cuando se aleja del observador.

Este descubrimiento se debe a SLIPHER, del observatorio Lowell en 1912, cuando intentaba medir la distancia de las galaxias lejanas, observando su desplazamiento espectral(3).

Se ha podido comprobar que los cúmulos galácticos, se separan unos de otros, con una velocidad de recesión directamente proporcional a la distancia. Este descubrimiento pertenece a Hubble y desde entonces data la teoría "evolucionista" sobre la creación del Universo.

Basado en estos descubrimientos ABBE LEMAITRE, elaboró la teoría del "átomo primitivo" o "macroátomo", el cual, invirtiendo la fuga de las galaxias a través del tiempo, llegó a la conclu­sión de que 10.000 millones de años atrás, debían estar reunidas todas las galaxias en una región del Universo. Sobre la dimensión de esta región nada podemos decir, pues aunque imaginamos que debía ser mucho más pequeña que la del universo actual, probable­mente a nosotros nos habría parecido infinita, aunque algunos especulan que no sería muy superior a nuestro sol.

Este macroátomo estaba compuesto por toda la materia, condensada, de que está formado hoy el Universo y, su densidad, debía ser tan grande que una punta de alfiler de esta sustancia, debía pesar millones de toneladas y su temperatura sería de millones de grados.

De esta materia, este fluido, esta "profundidad acuosa" podemos decir que no existió, puesto que el tiempo no empezó hasta que se produjo la explosión y comenzaron a formarse las primeras nubes de hidrógeno. La existencia, como sabemos, es el paso del tiempo.

3 Entonces Elohim dijo: "Sea la luz"; y hubo luz.[3] 
4 Elohim vio que la luz era buena, y Elohim dividió la luz de la oscuridad. 
5 Elohim llamó a la luz día, y la oscuridad llamó noche. Así que hubo noche, y hubo mañana, un día.

#2 <<Llegó, por fin, la "hora cero" y se cumplió el gran acto de la creación: la temperatura y la densidad de la masa fueron impulsadas, por una Entidad inimaginable, hasta límites extremos, más allá de los cuales no habría podido llegar, y el titánico átomo explotó. Fue literalmente el FIAT LUX. Torrentes de cegadora luz se vertieron en el espacio en forma de rayos X de altísima energía y, en un brevísimo lapso de tiempo, el Universo surgió de las tinieblas eternas.

Cinco minutos después de la explosión, la temperatura debía de haber descendido ya "apenas" a mil millones de grados Celsius, lo cual permitió la unión de las partículas destinadas a formar los átomos. Diez minutos más tarde no había ya neutrones libres y había nacido el hidrógeno y el helio. Transcurrieron otros trece minutos y ya se habían formado los 92 elementos de que se compone el Universo. Inmediatamente, todo se desarrolló como nos dicen las Sagradas Escrituras al hablar de los gloriosos "días" de la Creación>>(4)

#3 Es evidente que los días de que nos habla el Génesis, no podían ser días terrestres, puesto que aún no se había creado la Tierra, luego se trataba de días cósmicos, períodos de tiempo imposible de medir.

Los antiguos interpretaban que esta luz era la del crepúscu­lo, pues ellos la consideraban independiente del Sol y difundida por todo el orbe, contraponiéndola a las tinieblas, a la oscuridad. (5)

Cabría preguntarnos ahora, ¿porqué es oscuro de noche?

Rechacemos las observaciones de desplazamiento y separación de las galaxias y supongamos que éstas están en reposo relativo, entonces las galaxias que estuviesen mucho más allá de nuestro horizonte observable, compensarán su debilidad individual con su número y se acumularán de forma tal que, su luz encenderá el fondo del cielo. Esta es la paradoja de OLBERS.

Si se mueve una fuente de luz, con una velocidad cercana a la de la luz, se deduce que la luz que llega al observador está diluida apreciablemente, y por lo tanto, el objeto parecerá más oscuro que si estuviese en reposo.

Así se explica, aunque parcialmente que, el límite del telescopio de 5 metros esté fijado en 5000 millones de años luz, porque a esta distancia, debido a su gran velocidad, una galaxia aparece con un cuarto de su luminosidad en reposo.

Y cuando la distancia es de 10.000 millones de años luz, una galaxia retrocede con la velocidad de la luz y por tanto, su luz no sale de ella, por lo cual resulta invisible. Por ello se llega a la conclusión de que nuestro Universo cognoscible tiene un radio de 10.000 millones de años luz.

De igual manera que existe una fuerza gravitatoria de atracción, tenemos también una fuerza de repulsión que aumenta con la distancia. Después de la explosión del macroátomo, la expansión de la materia estaba controlada por las fuerzas gravitatorias. Estas fuerzas gravitatorias disminuirán la expansión de forma gradual hasta que cese después de millares de millones de años.

El último descubrimiento es que no son las galaxias las que se desplazan sino el espacio quien se expande, como cuando se infla un globo.


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